Una gestión administrativa realizada en diciembre de 2025 ha revelado un intento del gobierno anterior de Honduras, liderado por el partido Libre, de asegurar un lucrativo puesto para el excanciller Javier Efraín Bú Soto en el Grupo Banco Mundial. La solicitud, que finalmente no prosperó debido a la falta de consenso regional, ha generado nuevas preguntas sobre las decisiones tomadas en los últimos meses de la administración saliente y el uso de recursos estatales para favorecer a figuras clave del gobierno.
La iniciativa se materializó en una carta formal, firmada el 11 de diciembre de 2025 por Christian Duarte, entonces secretario de Finanzas, y dirigida a Teresa Solbes, la directora ejecutiva que representa a México, España, Venezuela y Centroamérica ante el Banco Mundial en Washington D.C. En el documento, Duarte solicitaba explícitamente el nombramiento de Bú Soto como asesor en la Dirección Ejecutiva de la silla regional, con un período de vigencia previsto hasta el 30 de junio de 2027.
La justificación presentada por la Secretaría de Finanzas se basaba en un acuerdo de rotación de puestos suscrito en 2018 entre los países que comparten la representación en el Banco Mundial. Según este acuerdo, le correspondía a Honduras proponer un candidato para el cargo de asesor. Para respaldar la solicitud, se adjuntó el currículum vitae del diplomático, con la esperanza de agilizar su incorporación al organismo internacional.
Sin embargo, el proceso de nombramiento no era automático. Un requisito fundamental era la obtención de la “no objeción” de todos los países que comparten la silla dentro del directorio del Banco Mundial. Esta condición, establecida por el propio Banco Mundial, era esencial para que el nombramiento pudiera ser formalizado. En esencia, se requería el consentimiento unánime de los países que integran la representación regional.
El exsecretario de Finanzas, Christian Duarte, explicó a LA PRENSA que el procedimiento de selección se basa en el consenso entre los países miembros. “Ese puesto es prerrogativa del gobierno de turno y estaba vacante desde mediados del año pasado. El procedimiento, según lo establecido por el Banco Mundial, es que el perfil propuesto debe recibir la ‘no objeción’ del resto de países con los que Honduras comparte silla”, detalló Duarte.
Duarte enfatizó que Honduras no tenía control absoluto sobre la decisión final. La silla regional en el directorio del Banco Mundial es compartida con Costa Rica, Guatemala, Nicaragua, El Salvador, Panamá y República Dominicana. Por lo tanto, la aprobación del nombramiento dependía de la voluntad de todos estos países, no solo de la propuesta de Honduras.
“Hasta el 26 de enero apenas Guatemala y Costa Rica habían dado su no objeción, por lo que dudo que el procedimiento se haya concretado”, afirmó el exfuncionario, sugiriendo que la falta de apoyo de los demás países condenó la iniciativa al fracaso. Su declaración apunta a una posible falta de coordinación o a la existencia de reservas por parte de otros miembros de la representación regional.
Las autoridades actuales de la Secretaría de Finanzas confirmaron a LA PRENSA que la gestión finalmente no tuvo éxito. “No se concretó esta petición”, respondieron lacónicamente, sin ofrecer detalles adicionales sobre las razones específicas del rechazo. Esta confirmación oficial pone fin a las especulaciones sobre el posible nombramiento de Bú Soto y confirma que el intento del gobierno anterior no logró su objetivo.
El caso se inscribe en un contexto de creciente escrutinio sobre las acciones realizadas en los últimos meses del gobierno de Libre. Durante ese período, se llevaron a cabo diversos movimientos administrativos y se propusieron nombramientos que han sido objeto de controversia y críticas. La solicitud de nombramiento de Bú Soto se suma a esta lista de decisiones cuestionadas, alimentando las acusaciones de favoritismo y de uso indebido de recursos públicos.
La falta de transparencia en el proceso y la ausencia de una explicación clara sobre los motivos que llevaron a la Secretaría de Finanzas a proponer a Bú Soto para el puesto en el Banco Mundial han generado desconfianza y alimentado las sospechas de que se buscaba recompensar al excanciller por su lealtad al gobierno.
La revelación de este intento de nombramiento también plantea interrogantes sobre la influencia de figuras políticas en las decisiones administrativas y sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de control y supervisión para garantizar la transparencia y la rendición de cuentas en la gestión de los recursos públicos.
Aunque la solicitud formal fue enviada al Banco Mundial, la falta de consenso entre los países que integran la representación regional impidió que el nombramiento del exjefe de la diplomacia hondureña avanzara. El intento, finalmente, se quedó en un fracaso administrativo, dejando al descubierto una estrategia que buscaba asegurar un puesto de alto nivel para un aliado político en una institución financiera internacional clave. La investigación sobre este caso podría arrojar más luz sobre las motivaciones detrás de la solicitud y sobre el alcance de las conexiones entre el gobierno anterior y el excanciller Bú Soto.


