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¡Julio César Rodríguez al suelo! Expolola desata el caos en vivo

El animador “compró terreno” en pleno despacho para el “Hay Que Decirlo”, en Canal 13.

¡Julio César Rodríguez al suelo! Expolola desata el caos en vivo

El animador Julio César Rodríguez protagonizó un hilarante incidente durante una entrevista sorpresa realizada por el programa “Hay Que Decirlo” de Canal 13, a la salida de Radio Bío Bío. Lo que comenzó como una conversación sobre su reciente salida de Chilevisión y sus planes futuros, terminó con el comunicador tendido en el suelo, víctima de una silla de plástico y un inesperado coqueteo de su expareja, Laura Prieto.

El notero Nacho Pop, conocido por sus entrevistas poco convencionales, decidió sorprender a Rodríguez con una “oncesita” improvisada a las afueras de la estación radial donde el animador conduce un programa vespertino. Para la ocasión, Pop instaló una mesa y sillas de plástico en el terreno, buscando un ambiente más relajado y cercano para la entrevista. Sin embargo, la elección del mobiliario resultó ser determinante en el desarrollo de los acontecimientos.

Lo que nadie esperaba era la presencia de Laura Prieto, actriz y expareja de Rodríguez hace aproximadamente una década, como invitada en el estudio de “Hay Que Decirlo”. La reaparición de Prieto en la vida televisiva de Rodríguez, aunque breve, fue suficiente para generar una tensión cómica que culminó de manera inesperada.

La conversación inicial transcurrió con normalidad, abordando la renuncia de Rodríguez a Chilevisión y sus futuros proyectos profesionales. El animador, visiblemente sorprendido por la presencia de su ex pareja, comentó haberla visto recientemente en otros programas de televisión. A lo que Prieto respondió con una sonrisa pícara: “Así soy, potito loco, tú me conoces”.

La situación escaló cuando Prieto, en un tono juguetón y nostálgico, se dirigió a Rodríguez con el cariñoso apodo: “Para mí siempre vas a ser mi Julito”. Fue en ese preciso instante cuando el animador perdió el equilibrio y se desplomó al suelo, provocando una explosión de risas y exclamaciones en el estudio y entre el equipo de producción.

Rodríguez, visiblemente avergonzado pero con buen humor, culpó de su caída a la inestable silla de plástico y al terreno irregular donde se encontraba instalada la improvisada mesa. “¡Esta silla no aguanta nada! ¡Miren cómo está!”, exclamó mientras intentaba levantarse, generando aún más risas entre los presentes.

El video de la caída de Rodríguez se viralizó rápidamente en redes sociales, convirtiéndose en uno de los momentos más comentados del día. Los usuarios de Twitter y otras plataformas compartieron el video con comentarios humorísticos y memes, destacando la reacción de Prieto y la torpeza del animador. El hashtag #HayQueDecirlo se convirtió en tendencia, evidenciando el impacto del incidente en la opinión pública.

Más allá de la risa, el incidente también revivió el interés por la relación pasada entre Rodríguez y Prieto. Los medios de comunicación y las redes sociales se llenaron de especulaciones sobre la naturaleza de su vínculo actual y si la presencia de Prieto en la entrevista fue una estrategia para generar mayor impacto mediático.

Tanto Rodríguez como Prieto han mantenido un perfil bajo en relación al incidente, limitándose a comentar que se trata de una anécdota divertida y que mantienen una relación cordial. Sin embargo, la caída del animador ha dejado una huella imborrable en la memoria de los televidentes y ha demostrado una vez más la imprevisibilidad de la televisión en vivo.

El episodio también plantea interrogantes sobre los límites del humor y la ética en la televisión. Algunos críticos han cuestionado la actitud de Nacho Pop al llevar un regalo y preparar una “oncesita” para Rodríguez, argumentando que se trata de una estrategia invasiva y poco profesional. Otros, en cambio, han defendido la libertad de expresión y el derecho a la sorpresa en el ámbito periodístico.

En cualquier caso, la caída de Julio César Rodríguez en “Hay Que Decirlo” se ha convertido en un ejemplo paradigmático de cómo un simple incidente puede generar un gran impacto mediático y convertirse en un tema de conversación a nivel nacional. La combinación de un animador popular, una expareja inesperada y una silla de plástico inestable fue suficiente para crear un momento memorable que quedará grabado en la historia de la televisión chilena. La habilidad de Rodríguez para reírse de sí mismo y tomarse la situación con humor también contribuyó a suavizar el impacto del incidente y a convertirlo en un evento positivo y entretenido para el público.

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