El reconocido cineasta mexicano Guillermo del Toro ha sido, durante mucho tiempo, una figura abierta y respetada dentro de la comunidad gamer. Su fascinación por las narrativas interactivas y la construcción de mundos complejos no es un secreto para quienes siguen su trayectoria. Sin embargo, en una reciente intervención durante la San Diego Comic-Con 2026, el director sorprendió a los asistentes y seguidores al revelar los detalles más íntimos de sus hábitos de juego actuales.
El encuentro se produjo en el marco de una charla concedida a IGN, donde del Toro aprovechó su presencia en el evento para celebrar el 20 aniversario de una de sus obras más emblemáticas, El laberinto del fauno. Durante la conversación, el director se tomó un momento para reflexionar sobre aquellas experiencias interactivas que han dejado una huella profunda en su visión artística y personal, mencionando títulos que destacan por su propuesta estética y narrativa, tales como Journey, Left 4 Dead y Monument Valley.
Para el cineasta, los videojuegos no son solo una forma de entretenimiento, sino vehículos de emociones intensas. Del Toro fue particularmente sincero al hablar sobre el impacto emocional que ciertos títulos han tenido en él. En este sentido, hizo una mención especial a Death Stranding, la obra creada por Hideo Kojima. El director, quien no solo es jugador sino que también participó como actor en dicho proyecto, confesó abiertamente que la experiencia fue tan conmovedora que logró hacerlo llorar.
Además de la carga sentimental, el director tapatío destacó la capacidad de otros juegos para invitar a la introspección. Señaló que Shadow of the Colossus es una obra que lo ha llevado a reflexionar sobre temas intangibles, mientras que describió el universo de Bioshock como un entorno tan absorbente y detallado que siente que podría perderse en él durante eras enteras. Estas preferencias subrayan su predilección habitual por las atmósferas densas, los mundos oscuros y las historias con un trasfondo profundo.
No obstante, la revelación más sorprendente de la jornada no tuvo que ver con mundos melancólicos o distopías complejas, sino con un título clásico de los dispositivos móviles, conocido por sus colores vibrantes y su música pegadiza: Angry Birds. Lejos de sus gustos más sofisticados o sombríos, del Toro admitió con entusiasmo que este juego forma parte de su rutina diaria. "Todos los días de mi vida, en cada momento libre que tengo, sigo jugando Angry Birds. Soy muy bueno en eso", afirmó el director entre risas, dejando claro que el juego de los pájaros es su refugio constante en los tiempos de descanso.
La conversación también giró hacia otros títulos contemporáneos. Del Toro manifestó su admiración por el estilo visual y la propuesta de Dead Cells. Sin embargo, esta admiración vino acompañada de una crítica constructiva cargada de humor hacia la mecánica de reaparición del juego. El cineasta explicó que, aunque encuentra la propuesta muy interesante, el sistema de reiniciar el progreso tras avanzar decenas de niveles resulta agotador para jugadores de su edad.
Ante esto, el director lanzó un mensaje directo y jocoso a los desarrolladores del título, solicitando una adaptación específica para el público veterano. "Por favor, hagan una versión sin respawn para los jugadores mayores. Estoy disponible. Contáctenme y envíenmela, por favor. ¡Se los suplico!", exclamó el cineasta, subrayando la dificultad de volver a empezar desde cero en etapas más avanzadas de la vida.
Este diálogo íntimo sobre la pasión del director por el medio interactivo es solo un adelanto de un contenido más extenso. La entrevista completa con Guillermo del Toro será publicada hacia finales de este año como parte de la serie especial titulada IGN30 Icons. Este proyecto busca rescatar charlas con figuras influyentes de la industria, en el cual ya se han presentado conversaciones con personalidades como Ken Levine, el creador de System Shock 2 y Bioshock, consolidando así un puente entre la cinematografía y el diseño de videojuegos.


