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Maduro en Brooklyn: ¿Cambio de régimen o simple relevo en la dictadura?

A partir del 3 de enero de 2026, día en que Nicolás Maduro Moros y Cilia Flores, altos jefes del Cártel de los Soles y cabezas de la dictadura venezolana, fueron capturados en el Fuerte Tiuna, en Caracas, y conducidos a una prisión en Brooklyn, en Nueva York, lo que ha ocurrido hasta ahora solo [...]The post La transición: el modelo Trump appeared first on EL NACIONAL.

Maduro en Brooklyn: ¿Cambio de régimen o simple relevo en la dictadura?

La captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Caracas y su posterior traslado a una prisión en Brooklyn, Nueva York, ha marcado un punto de inflexión en la crisis venezolana, aunque no necesariamente un cambio de régimen en sí mismo. Lo que se observa, según análisis de expertos y fuentes diplomáticas, es una transición orquestada bajo un modelo que recuerda a la estrategia implementada por el expresidente estadounidense Donald Trump, caracterizada por la eliminación de líderes clave sin imponer un cambio abrupto de gobierno.

Desde el 3 de enero de 2026, con Delcy Rodríguez asumiendo la presidencia encargada, la estructura de poder en Venezuela ha permanecido esencialmente intacta. No se ha establecido un nuevo gobierno, sino un simple relevo en la cúpula, donde la segunda figura al mando ha asumido el control tras la detención de Maduro y Flores, líderes acusados de encabezar el denominado “Cártel de los Soles” y de perpetuar una dictadura marcada por la corrupción y la represión.

Si bien se han anunciado algunas medidas destinadas a atraer inversiones extranjeras, especialmente en los sectores petrolero y minero, estas acciones se interpretan como una respuesta a la presión ejercida por el gobierno de Estados Unidos, que mantiene un monitoreo constante de la situación en Venezuela. A pesar de estos gestos, el régimen sigue siendo considerado ilegítimo, ya que permanece en el poder como resultado de un fraude electoral masivo perpetrado en julio de 2024. La detención de Maduro, por sí sola, no legitima la dictadura ni borra su historial de violaciones a los derechos humanos y crímenes.

La Ley de Amnistía, que se ha mencionado como una posible vía para la reconciliación nacional, es vista con escepticismo por la oposición y la comunidad internacional, ya que se considera que podría impunidad a los responsables de graves abusos y crímenes de lesa humanidad.

Las evidencias de que el régimen sigue operando bajo los mismos patrones de represión y corrupción son abundantes. Más de 500 presos políticos permanecen detenidos, a pesar de las promesas de liberación y reconciliación. Los familiares de estos presos son víctimas de extorsión por parte de funcionarios judiciales, quienes exigen pagos a cambio de la excarcelación.

La libertad de expresión y el acceso a la información siguen restringidos. Los medios de comunicación independientes son objeto de bloqueos y ataques, y los periodistas y activistas son acosados y amenazados. La impunidad es la norma en los casos de violaciones a los derechos humanos cometidas por policías, paramilitares, colectivos armados y otros actores vinculados al régimen. Figuras clave del chavismo, como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López, continúan operando con total impunidad.

Ante este panorama, la pregunta clave es cómo describir lo que está ocurriendo en Venezuela. La respuesta, según analistas, reside en el “modelo Trump”, una estrategia que consiste en derrocar a los líderes de regímenes autoritarios, como Maduro y Flores en Venezuela o figuras clave en Irán, sin imponer un cambio de régimen abrupto e inmediato.

Este modelo, ampliamente explicado por Trump, el senador Marco Rubio y la embajadora Laura F. Dogu, se basa en la creación de condiciones favorables para el cambio, dejando en manos de la sociedad civil la tarea de impulsar la transición hacia la democracia. En el caso venezolano, la captura de Maduro y Flores se considera un paso fundamental en este proceso, pero no es el fin del camino.

La situación en Irán, donde la teocracia ha decidido escalar la tensión con Estados Unidos e Israel, es diferente. Se espera que el pueblo iraní sufra las consecuencias de la intransigencia de sus líderes, quienes han optado por una confrontación que podría tener consecuencias devastadoras.

En Venezuela, sin embargo, el escenario es más esperanzador. Las visitas de altos funcionarios estadounidenses a Caracas sugieren que existe una visión compartida sobre la necesidad de impulsar un proceso de transición pacífica y democrática. El modelo Trump implica crear las condiciones necesarias para el cambio, y luego dejar que los venezolanos tomen el control del proceso.

El regreso de María Corina Machado a Venezuela se considera un catalizador para la movilización de la oposición y la reactivación del debate político. La líder opositora representa un símbolo de esperanza para muchos venezolanos que anhelan un cambio de régimen.

La tarea que enfrenta la oposición venezolana es compleja, pero no imposible. Se requiere unidad, perseverancia y una estrategia clara para aprovechar las oportunidades que se presentan. El modelo Trump ofrece un marco de referencia, pero el éxito final dependerá de la capacidad de los venezolanos para movilizarse, organizarse y exigir un cambio real.

La apertura de una puerta por parte de Estados Unidos es un paso importante, pero es la sociedad venezolana la que debe cruzarla e impulsar al país hacia unas elecciones libres, justas y transparentes. El futuro de Venezuela está en manos de sus ciudadanos, quienes tienen la responsabilidad de construir un país más justo, democrático y próspero.

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