Panamá enfrenta un preocupante aumento en casos de enfermedades respiratorias y dengue, según el último informe epidemiológico del Ministerio de Salud (Minsa). Los hospitales y centros de salud del país se encuentran saturados con pacientes que presentan síntomas como fiebre, dolor de cabeza, malestar general y tos, lo que ha puesto en alerta a las autoridades sanitarias.
Durante la semana epidemiológica número 6, comprendida entre el 8 y el 14 de febrero de 2026, se registraron 614 casos de síndrome gripal, lo que equivale a una tasa de 13.3 casos por cada 100 mil habitantes. Esta cifra, aunque forma parte de la vigilancia constante de las enfermedades que circulan en el país, ha generado preocupación debido al incremento sostenido en las últimas semanas. El Minsa continúa monitoreando de cerca la influenza, las infecciones respiratorias agudas, el dengue, la malaria y otras enfermedades transmitidas por vectores.
La influenza se ha convertido en una de las principales preocupaciones dentro del panorama epidemiológico nacional. En la semana analizada, se notificaron cinco defunciones adicionales, sumándose a las tres actualizaciones de fallecimientos correspondientes a semanas anteriores. Con esto, el acumulado de muertes por influenza en lo que va del año asciende a 27. Esta cifra alarmante revela un patrón que preocupa profundamente a los especialistas, quienes enfatizan la importancia de la vacunación y la prevención.
Un análisis detallado de las defunciones muestra que el 85.2 por ciento de las personas fallecidas no contaban con la vacuna contra la influenza. Además, el 70.3 por ciento de los fallecidos presentaban factores de riesgo como edad avanzada, enfermedades metabólicas, cardiovasculares o renales. Estos datos refuerzan la necesidad de priorizar la vacunación en grupos de riesgo y promover campañas de concienciación sobre la importancia de la prevención.
En paralelo al aumento de casos de influenza, las infecciones respiratorias agudas graves, como bronconeumonías y neumonías, también mantienen a las autoridades sanitarias en estado de alerta. Durante la semana epidemiológica número 6, se notificaron 290 casos, con una tasa de 6.3 por cada 100 mil habitantes. La gravedad de estas infecciones requiere una atención médica oportuna y adecuada para evitar complicaciones y reducir la mortalidad.
Mientras las enfermedades respiratorias concentran gran parte de la atención sanitaria, el dengue continúa siendo otro desafío importante para la salud pública en Panamá. En el mismo periodo, se registraron 992 casos a nivel nacional, de los cuales 878 fueron sin signos de alarma, 110 con signos de alarma y cuatro clasificados como dengue grave. La presencia de casos graves de dengue exige una respuesta rápida y efectiva por parte de las autoridades sanitarias para evitar el aumento de la mortalidad.
Ante este escenario epidemiológico complejo, el Ministerio de Salud ha desplegado operativos en todo el país, con el apoyo del equipo de Control de Vectores y estrategias de promoción sanitaria. Estos operativos se centran en la eliminación de criaderos del mosquito transmisor del dengue, la fumigación de áreas de alta incidencia y la educación a la población sobre medidas preventivas.
Las autoridades sanitarias insisten en el papel clave de la población para reducir los criaderos del mosquito Aedes aegypti. "Se insiste en la importancia de la participación ciudadana para la eliminación de todos los criaderos del mosquito, tanto dentro como alrededor de las viviendas", declaró un portavoz del Minsa. La colaboración de la comunidad es fundamental para controlar la propagación del dengue y proteger la salud pública.
Para evitar la proliferación del mosquito Aedes aegypti, las autoridades sanitarias reiteran recomendaciones básicas a la población. "Se insta a la población a eliminar todos los recipientes en desuso que puedan acumular agua como latas, botellas o neumáticos, tapar los recipientes utilizados para la recolección de agua y limpiar los alrededores de las viviendas con regularidad", enfatizó el Minsa. Estas medidas simples pero efectivas pueden marcar la diferencia en la prevención del dengue.
En cuanto a otras enfermedades vigiladas por el sistema epidemiológico, durante la semana analizada no se registraron casos de zika ni chikungunya. Tampoco se reportaron nuevos contagios de virus Oropouche. Sin embargo, otras patologías continúan presentes en menor escala. La leishmaniasis suma 246 casos acumulados, la malaria 1,271 casos, el hantavirus tres casos en lo que va del año y el síndrome cardiopulmonar por hantavirus cuatro casos, incluido uno reportado en la semana analizada.
En relación al gusano barrenador en humanos, se notificaron cuatro nuevos casos, para un acumulado de 14 en 2026, mientras que la leptospirosis registra cuatro casos en total. Estas enfermedades, aunque menos prevalentes que la influenza y el dengue, requieren una vigilancia constante y medidas de prevención adecuadas.
Las autoridades sanitarias recuerdan a la población que, ante la presencia de síntomas como fiebre, dolor de cabeza intenso, dolor muscular o dolor ocular, es importante acudir a un centro de salud y evitar la automedicación. Especialmente en el caso del dengue, los signos de alarma pueden marcar la diferencia entre una recuperación rápida o complicaciones graves. La detección temprana y el tratamiento adecuado son fundamentales para reducir la mortalidad y mejorar la calidad de vida de los pacientes. El Minsa ha habilitado líneas de atención telefónica y centros de salud con horarios extendidos para atender a la población y brindar información sobre las enfermedades transmitidas por vectores y las enfermedades respiratorias. La prevención y la atención oportuna son las claves para enfrentar este desafío de salud pública.


