La Asamblea de Madrid fue escenario de un tenso debate este miércoles, 5 de marzo de 2026, donde la portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot, lanzó acusaciones directas contra la derecha madrileña, denunciando una doble vara de medir en la defensa de los derechos de las mujeres. Bergerot criticó lo que considera una focalización selectiva en la opresión de las mujeres en países islámicos, mientras se guarda silencio ante las consecuencias de acciones militares llevadas a cabo por Estados Unidos e Israel, particularmente el bombardeo de una escuela de niñas en Irán.
La diputada de Más Madrid abrió su intervención recordando la cruda realidad de la violencia machista en España. “El feminicidio es la expresión máxima de las violencias que sufren las mujeres”, declaró, antes de señalar que, mientras la derecha centra el debate en cuestiones como el uso del burka o el niqab, la violencia de género continúa cobrando vidas. “Mientras ustedes nos quieren hablando del burka y del niqab, diez mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas y exparejas en lo que va de año”, enfatizó Bergerot, buscando conectar la discusión sobre la opresión de las mujeres a nivel global con la situación en el propio país.
El punto central de la acusación de Bergerot se centró en el conflicto en Irán y la presunta responsabilidad de Estados Unidos e Israel en el bombardeo de una escuela femenina en la ciudad de Minab. La diputada afirmó que el primer objetivo militar del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y del expresidente estadounidense, Donald Trump, fue bombardear dicha escuela, causando la muerte de 160 niñas. Bergerot denunció que una portavoz del Partido Popular, partido que lidera Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid, calificara este hecho como una “magnífica noticia para el feminismo”, una afirmación que, según Bergerot, evidencia la hipocresía de la derecha en su defensa de los derechos de las mujeres iraníes.
“Así es como la derecha defiende los derechos de las mujeres iraníes: celebrando el asesinato de 160 niñas”, sentenció Bergerot desde la tribuna, generando un revuelo inmediato en el hemiciclo. La acusación, de gran calado, buscaba exponer lo que Bergerot considera una contradicción flagrante en la postura de la derecha, que denuncia la opresión de las mujeres en regímenes islámicos pero justifica o minimiza las acciones militares que resultan en la muerte de civiles, incluyendo niñas.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, respondió a las acusaciones de Bergerot con una réplica contundente, cuestionando la postura de Más Madrid frente a los regímenes islámicos. Ayuso desafió a las diputadas de la bancada de Más Madrid a viajar solas y en estado de embriaguez por Teherán o a lucir minifalda en Kabul, sugiriendo que la realidad de la opresión de las mujeres en estos países es mucho más grave de lo que se reconoce. “Les animo a ir solas y borrachas por Teherán o, por ejemplo, con minifalda a Kabul. Ánimo, vayan allá y llévense a sus amigos gays, a ver cuánto les van a colgar de las grúas”, declaró Ayuso, buscando resaltar las diferencias entre la opresión que sufren las mujeres en regímenes islámicos y las preocupaciones planteadas por Más Madrid.
La respuesta de Ayuso, aunque buscando defender la postura de su partido, fue ampliamente criticada por su tono provocador y por considerarse una generalización injusta sobre la situación en países como Irán y Afganistán. La discusión se tornó particularmente tensa, evidenciando la profunda división ideológica entre los diferentes grupos políticos en la Asamblea de Madrid.
Paralelamente al debate en la Asamblea de Madrid, la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha solicitado que la investigación llevada a cabo por Estados Unidos sobre el bombardeo de la escuela en Minab sea “rápida” y “transparente”, tras la publicación de un informe del New York Times que sugiere que el ataque pudo haber sido perpetrado por fuerzas estadounidenses. Tanto Estados Unidos como Israel han negado su responsabilidad en el bombardeo, mientras que las autoridades iraníes afirman que el ataque causó la muerte de 180 personas.
Investigadores militares estadounidenses, según fuentes de Reuters, creen que es probable que las fuerzas estadounidenses fueran responsables del ataque a la escuela de niñas, aunque aún no han llegado a una conclusión definitiva. La investigación continúa en curso, y se espera que en los próximos días se publiquen nuevos informes con más detalles sobre lo ocurrido.
El incidente ha generado una ola de indignación internacional y ha reavivado el debate sobre la legalidad y la moralidad de las acciones militares en zonas de conflicto, especialmente cuando se ponen en riesgo la vida de civiles inocentes. La controversia en la Asamblea de Madrid, en este contexto, se suma a la creciente presión sobre los gobiernos involucrados para que rindan cuentas por sus acciones y garanticen la protección de los derechos humanos en todas las circunstancias. La situación plantea interrogantes fundamentales sobre la coherencia de las políticas exteriores y la necesidad de una defensa más firme y universal de los derechos de las mujeres, independientemente de su origen o ubicación geográfica. El caso de la escuela de Minab, y la discusión que ha generado, se ha convertido en un símbolo de la complejidad y la urgencia de este desafío global.

