ÚLTIMA HORA

Cobertura global las 24 hs. • miércoles, 22 de julio de 2026 • Noticias actualizadas al minuto.

Menú

De la Gloria en las Canchas al Dolor Silencioso: La Lucha de un Exfutbolista

José Alberto Barrantes fue jugador del Municipal Puntarenas y a sus 60 años necesita un empleo formal para tramitar una cirugía.

De la Gloria en las Canchas al Dolor Silencioso: La Lucha de un Exfutbolista

José Alberto Barrantes, un nombre que resonó en las canchas de Costa Rica durante la década de los 80 y principios de los 90, enfrenta hoy una batalla mucho más dura que cualquier partido disputado: el implacable desgaste de sus rodillas. El exfutbolista, quien defendió con orgullo los colores del Municipal Puntarenas y el Municipal Quepos en la Liga de Ascenso, vive una realidad marcada por el dolor constante y la incertidumbre de una posible operación que podría mejorar su calidad de vida.

A sus 60 años, Barrantes, residente de Miramar, revive con nostalgia su trayectoria en el balompié nacional. Su camino comenzó en las ligas menores del Municipal Puntarenas, escalando desde las reservas hasta alcanzar la primera división. El recuerdo más vívido de su juventud futbolística es su participación en un torneo de Concacaf en Honduras en 1987, un hito que marcó su carrera.

Pero su talento no se limitó al ámbito local. En 1984, Barrantes formó parte de la selección juvenil de Costa Rica, bajo la dirección de Rafael Ángel Oviedo, y tuvo la oportunidad de disputar un premundial en Trinidad y Tobago, compartiendo cancha con futuros ídolos del fútbol costarricense como Benjamín Mayorga, Roberto Stevanovich y Norman Castro. “Pude compartir con futbolistas destacados, que luego tuvieron una gran carrera en primera división”, asegura Barrantes con una sonrisa melancólica.

Sin embargo, la carrera de Barrantes estuvo salpicada por lesiones. Dos operaciones de menisco marcaron un punto de inflexión en su trayectoria, afectando su continuidad en el fútbol profesional. Tras la segunda operación, la dirigencia del Municipal Puntarenas decidió no renovar su contrato, enviándolo a la Asociación Deportiva Puntarenense, un equipo de segunda división. “Me sentía triste, agüevado, porque me estaba recuperando y cuando creía que me sentía bien me mandaron a este equipo”, confiesa Barrantes.

A pesar de la adversidad, Barrantes encontró una nueva oportunidad en Damas de Quepos, posteriormente conocido como Municipal Quepos. Con este equipo, logró un logro notable: ganar un torneo organizado por Concacaf para equipos de segunda división, derrotando al Deportes Progreseño de Honduras en una emocionante tanda de penales. “Nos dirigía Juan Blanco y éramos los representantes de Costa Rica”, recuerda con orgullo.

Tras su paso por Quepos, Barrantes se vio obligado a buscar otros medios de sustento. La inestabilidad económica lo llevó a realizar diversos trabajos, desde guarda de seguridad en la Clínica de Miramar hasta, actualmente, conducir un taxi prestado por un amigo. “Un amigo me presta el taxi y así le ayudo y me gano algo”, explica Barrantes.

La situación económica precaria se complica aún más debido a su problema de salud. A pesar de las dos operaciones de menisco, el desgaste en sus rodillas persiste, provocándole un dolor constante y limitando su movilidad. “Hace un tiempo se confirmó que tengo un desgaste en las rodillas y sinceramente tengo las piernas torcidas”, lamenta Barrantes. Los médicos del INS le han recomendado una operación para enderezar sus piernas, pero la falta de recursos económicos y de seguro médico dificultan el acceso a la atención médica necesaria.

Barrantes relata que, a pesar de tener una referencia médica de la clínica de Miramar, no ha podido iniciar el proceso para someterse a la cirugía debido a su situación económica. “Cuando me duele me tomo una pastilla y se me alivia un poco”, dice. El dolor no solo afecta su salud física, sino también su autoestima. “Cuando la gente me ve, lo que hacen es burlarse, por la forma en la que tengo las piernas”, confiesa con tristeza.

La historia de José Alberto Barrantes es un reflejo de la realidad que enfrentan muchos exfutbolistas en Costa Rica, quienes, tras años de dedicación al deporte, se ven abandonados a su suerte, luchando por sobrevivir y enfrentando problemas de salud sin el apoyo necesario. Su caso pone de manifiesto la necesidad de implementar políticas públicas que brinden atención médica y apoyo económico a los deportistas que han contribuido al desarrollo del deporte nacional.

Barrantes anhela una vida normal, en la que pueda realizar actividades cotidianas sin sentir dolor. Su sueño es poder someterse a la operación y recuperar la movilidad de sus piernas. “Mi deseo es poder tener una vida normal”, afirma con esperanza. Mientras tanto, sigue luchando día a día, conduciendo el taxi prestado por su amigo y esperando una oportunidad para volver a sentirse útil y recuperar la alegría que una vez sintió en las canchas de fútbol. Su historia es un llamado a la solidaridad y a la responsabilidad social, para que otros exfutbolistas no tengan que enfrentar el mismo destino.

Cobertura en Video