Paul Mayorga, ex preparador de porteros de la Liga Deportiva Alajuelense, ha roto su silencio tras años de controversia, revelando su versión de los hechos sobre la acusación de agresión a la jugadora del Saprissa femenino, Ivonne Rodríguez, en 2014. El incidente, ocurrido durante la celebración del título de Moravia en el fútbol femenino, le costó su puesto en Alajuelense y una sanción de dos años, además de una multa económica. En una entrevista exclusiva con La Teja, Mayorga expuso su sentir, la batalla legal que libró y el resentimiento que aún alberga hacia la dirigencia de Alajuelense y ciertos sectores de la prensa.
Mayorga enfatizó que la acusación fue un “ataque amarillista” y una “oportunidad para vender una noticia” sin el debido profesionalismo. Aseguró que el caso fue aclarado en los tribunales, pero que la cobertura mediática fue perjudicial para su imagen y su familia. “La gente que informó sobre ese caso tiraron algo al aire sin pensar en lo que eso podría perjudicar a una persona, pero gracias a Dios eso se aclaró y ya pasó”, declaró.
El ex preparador de porteros detalló que, tras su salida de Alajuelense, se ha enfocado en su desarrollo profesional, trabajando como profesor en colegios y retomando su labor en Moravia, donde actualmente busca consolidar al equipo en la primera división. Sin embargo, el episodio de 2014 dejó una profunda cicatriz, generando un resentimiento persistente hacia la Liga Deportiva Alajuelense y la prensa.
“Lógicamente, uno guarda cierto resentimiento a Liga Deportiva Alajuelense y también a mucho sector de la prensa que me conocía a mí y a mi familia e hicieron eco de una situación que no era real y que no fue como se enfocó”, afirmó Mayorga. Criticó la rapidez con la que la dirigencia de Alajuelense tomó una decisión, influenciada, según su opinión, por la presión de la prensa sensacionalista. “En Alajuela, lógicamente, no se esperaron y, por la presión de la prensa amarillista, se dejaron influenciar y tomaron una determinación que fue muy arbitraria y muy a la ligera”.
Mayorga lamentó que ningún periodista se haya retractado o disculpado públicamente después de que se demostró la falsedad de las acusaciones. “Si uno comete un error, debe ser muy valiente para reconocerlo y expresarlo; la prensa en su momento no lo hizo”, señaló.
En cuanto al proceso legal, Mayorga reveló que ganó el juicio y que la abogada de Ivonne Rodríguez incluso intentó llegar a un acuerdo antes de que finalizara el juicio, anticipando una contrademanda por su parte. Sin embargo, él rechazó la conciliación, prefiriendo obtener una sentencia que lo exonerara completamente. “Yo gané el juicio; inclusive la abogada de la muchacha quiso conciliar antes de que se acabara el juicio, previendo que yo le hiciera una contrademanda, pero eso a mí no me interesaba, ya que el problema fue que ya habían ensuciado mi nombre por algo que yo no hice”, explicó. “Mi abogado en su momento no aceptó conciliar, ya que lo que se buscaba era que quedara una sentencia en la cual yo no era culpable de nada, y así fue como quedó, quedando exonerado de todo, ya que no hubo lo que la gente dijo”.
A pesar de que la directiva actual de Alajuelense no tiene responsabilidad en lo sucedido, Mayorga admitió que el resentimiento persiste hacia la dirigencia de ese entonces. “Mi resentimiento va más que todo por la dirigencia de ese entonces, ya que en la actualidad, la directiva no tiene ninguna culpa al respecto de lo que pasó, no tiene ninguna culpa”.
Mayorga también se refirió a su relación con Ivonne Rodríguez, indicando que, tras la sentencia favorable, no ha tenido contacto con ella. Sin embargo, enfatizó que su objetivo nunca fue perjudicarla, sino defender su reputación y su integridad.
La revelación de Mayorga arroja luz sobre un caso que generó gran controversia en el fútbol costarricense y que, hasta ahora, había sido abordado principalmente desde la perspectiva de la acusación. Su testimonio ofrece una visión alternativa de los hechos, cuestionando la ética periodística y la celeridad con la que se juzgó su caso en los medios de comunicación y en la dirigencia de Alajuelense.
El caso de Paul Mayorga sirve como un recordatorio de la importancia de la transparencia, la objetividad y la responsabilidad en el periodismo deportivo, así como de la necesidad de proteger la reputación de las personas acusadas de delitos, hasta que se demuestre su culpabilidad en un tribunal de justicia. Su historia es un llamado a la reflexión sobre los peligros del sensacionalismo y la influencia de la presión mediática en la toma de decisiones, especialmente en el ámbito deportivo. La exoneración judicial de Mayorga, aunque tardía, representa una reivindicación de su honor y una lección para aquellos que se apresuraron a juzgarlo sin pruebas sólidas.


