Ecuador y Estados Unidos han llevado a cabo su primera operación militar conjunta en la provincia amazónica de Sucumbíos, destruyendo un campamento de entrenamiento perteneciente al grupo criminal Comandos de la Frontera, una disidencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). La operación, confirmada tanto por el gobierno ecuatoriano como por el Comando Sur de EE.UU., marca una escalada significativa en la cooperación bilateral en materia de seguridad y una respuesta contundente a la creciente crisis de violencia que azota al país sudamericano.
El campamento, liderado por un individuo conocido como ‘Mono Tole’, tenía la capacidad de entrenar hasta cincuenta narcotraficantes, según fuentes oficiales. La operación se desarrolló el martes, utilizando inteligencia proporcionada por Estados Unidos y una combinación de recursos aéreos, terrestres y fluviales por parte de las Fuerzas Armadas de Ecuador. Se emplearon aeronaves de ala fija, helicópteros, embarcaciones fluviales y drones para localizar con precisión la infraestructura criminal y proceder a su destrucción.
Aunque el gobierno ecuatoriano no ha revelado detalles sobre posibles arrestos o la naturaleza específica del apoyo operativo y logístico brindado por Estados Unidos, la operación representa un hito en la relación bilateral. El Comando Sur de EE.UU. declaró que la acción conjunta demuestra un compromiso compartido para enfrentar a los “narcoterroristas” que, según sus palabras, “han infligido terror, violencia y corrupción a los ciudadanos de todo el hemisferio”.
La colaboración entre Ecuador y Estados Unidos se enmarca dentro de los mecanismos de cooperación bilateral en seguridad existentes, que facilitan el intercambio de información estratégica y el fortalecimiento de capacidades para combatir el narcotráfico y el crimen organizado transnacional. Estados Unidos se ha convertido en un socio clave para el presidente ecuatoriano Daniel Noboa en su “guerra” declarada contra las bandas criminales, a las que ha calificado de “terroristas”.
La crisis de violencia en Ecuador ha alcanzado niveles sin precedentes en 2024, convirtiendo al país en el de mayor índice de homicidios de Latinoamérica. En respuesta, Noboa ha declarado a varios grupos criminales, incluyendo tres disidencias de las FARC, como organizaciones terroristas. Los Comandos de la Frontera, en particular, están implicados en la masacre de once militares ecuatorianos en una emboscada durante un operativo contra la minería ilegal en la zona de Alto Punino, ubicada entre las provincias amazónicas de Orellana y Napo.
Las autoridades ecuatorianas sospechan que los Comandos de la Frontera han establecido vínculos con Los Lobos, la organización criminal más poderosa de Ecuador, para expandir sus operaciones en territorio ecuatoriano, especialmente en el sector de la minería ilegal en enclaves como Alto Punino. Esta colaboración entre grupos criminales transnacionales y locales ha exacerbado la crisis de seguridad en Ecuador, impulsando al gobierno a buscar una mayor cooperación internacional.
El ministro de Defensa ecuatoriano, Gian Carlo Loffredo, advirtió que la operación conjunta es “solo el inicio” de una ofensiva más amplia contra el crimen organizado. “Los vamos a encontrar… hasta por debajo de las piedras”, declaró, enfatizando la determinación del gobierno de Noboa de erradicar la presencia de grupos criminales en el país.
La operación en Sucumbíos se produce en un contexto de creciente preocupación por la influencia de las disidencias de las FARC en la región amazónica. Tras la firma del acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y las FARC en 2016, algunos miembros de la guerrilla se negaron a desarmarse y continuaron operando en zonas fronterizas, dedicándose al narcotráfico, la minería ilegal y otras actividades criminales.
La cooperación entre Ecuador y Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado ha sido históricamente limitada, pero ha aumentado significativamente en los últimos meses. El gobierno de Noboa ha solicitado un mayor apoyo estadounidense en términos de inteligencia, entrenamiento y equipamiento para fortalecer las capacidades de las Fuerzas Armadas ecuatorianas.
La operación conjunta en Sucumbíos podría sentar un precedente para futuras colaboraciones militares entre Ecuador y Estados Unidos. Sin embargo, también plantea interrogantes sobre la soberanía ecuatoriana y el papel de Estados Unidos en la lucha contra el crimen organizado en la región. Algunos analistas advierten que una mayor intervención estadounidense podría tener consecuencias no deseadas, como el aumento de la violencia y la desestabilización política.
La respuesta de los grupos criminales a la operación conjunta aún está por verse. Es probable que los Comandos de la Frontera y Los Lobos intensifiquen sus actividades criminales en un intento de desafiar la autoridad del gobierno ecuatoriano y mantener su control sobre las zonas fronterizas. El gobierno de Noboa deberá mantener una estrategia integral que combine la fuerza militar con políticas sociales y económicas para abordar las causas profundas de la violencia y el crimen organizado.
La comunidad internacional ha acogido con satisfacción la operación conjunta entre Ecuador y Estados Unidos, considerándola un paso positivo en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado en la región. Sin embargo, también ha instado a ambos países a respetar los derechos humanos y el derecho internacional en todas sus operaciones. La transparencia y la rendición de cuentas serán fundamentales para garantizar que la cooperación bilateral en materia de seguridad sea efectiva y sostenible a largo plazo.


