El Departamento de Estado de EE.UU. ha aprobado una venta de municiones a Israel por valor de 151,8 millones de dólares, invocando una "emergencia" para sortear la revisión del Congreso, en medio de una escalada bélica en Oriente Medio que involucra ataques entre Irán e Israel, acusaciones de inteligencia rusa a Irán, y crecientes preocupaciones sobre el impacto regional y global del conflicto. La aprobación de esta venta de municiones, que incluye 12.000 bombas de uso general BLU-110A/B de 1.000 libras, junto con servicios de ingeniería, logística y soporte técnico, subraya el firme apoyo de Washington a Israel en este momento crítico.
La situación se ha intensificado con una nueva oleada de ataques iraníes dirigidos contra Tel Aviv, con Teherán afirmando haber impactado tres objetivos. Israel, por su parte, ha respondido con ataques contra lo que describe como "infraestructura" iraní en Teherán e Isfahan, marcando una escalada significativa en el intercambio de hostilidades. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han anunciado una nueva oleada de ataques "a gran escala" contra la infraestructura iraní, sin proporcionar detalles específicos sobre los objetivos alcanzados.
La sombra de Rusia se cierne sobre el conflicto, con informes que sugieren que Moscú está proporcionando a Irán información de inteligencia sobre las ubicaciones y movimientos de tropas, buques y aviones estadounidenses. Según The Washington Post, citando a tres funcionarios anónimos, Rusia ha estado facilitando a Teherán datos cruciales que le han permitido lanzar ataques precisos contra objetivos estadounidenses en el Golfo Pérsico y otros lugares. El presidente Donald Trump, sin embargo, ha evadido responder directamente a estas acusaciones, calificándolas de "una pregunta tonta" durante un evento en la Casa Blanca.
La comunidad internacional ha expresado su preocupación por la escalada del conflicto. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha pedido una investigación "rápida" y "transparente" sobre el bombardeo de una escuela en Minab, en el sur de Irán, que podría haber sido causado por un ataque estadounidense dirigido contra una base naval cercana, según una investigación del New York Times.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, ha instado a Donald Trump a distanciarse del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, al que responsabiliza de la escalada bélica. Por otro lado, el embajador de Israel en Croacia, Gary Koren, ha pedido a Croacia que rompa sus relaciones diplomáticas con Irán, advirtiendo que los empleados de la embajada iraní podrían ser espías o terroristas "durmientes".
La situación está afectando a ciudadanos de diversas nacionalidades en la región. Ana Lucía Gutiérrez, residente en Israel desde 2020, describe días "muy estresantes" con constantes alarmas y la necesidad de refugiarse en un cuarto antibombas. Cinthia Bautista, una peruana que reside en Bahréin, afirma que la situación en su ubicación es relativamente tranquila, pero reconoce la eficacia del gobierno y las fuerzas militares en la contención de los ataques. El director general de comunidades peruanas en el exterior y asuntos consulares, Pedro Bravo, ha informado que hay un grupo de peruanos no residentes varados en la zona, con quienes se mantiene comunicación para facilitar su salida.
El conflicto también tiene implicaciones económicas. El director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, ha enfatizado que hay abundante petróleo en los mercados, pero ha advertido sobre una posible escalada de precios del gas para la Unión Europea si el conflicto continúa, debido a la posible competencia por el gas natural licuado (GNL). Además, se ha observado un incremento en la demanda de recursos energéticos rusos, según el Kremlin, lo que podría tener implicaciones geopolíticas adicionales.
En un incidente relacionado, las fuerzas de seguridad rusas detuvieron a decenas de iraníes en Moscú que celebraban los ataques contra Irán y la muerte del líder supremo iraní, Alí Jameneí. Este incidente subraya la complejidad de la situación y la polarización de las opiniones en torno al conflicto.
La escalada de violencia ha provocado terror y pánico en Teherán, con bombardeos en el centro de la ciudad que han dejado a la población en estado de shock. Los ataques contra Beirut también continúan, con el Ejército israelí afirmando haber golpeado 115 objetivos de Hizbulá en las últimas 24 horas.
El Congreso de Estados Unidos rechazó recientemente una resolución que pretendía frenar la intervención militar ordenada por el presidente Trump contra Irán, lo que demuestra la división política en torno a la política exterior estadounidense en la región.
Finalmente, el Ejército israelí ha anunciado haber desmantelado un búnker militar subterráneo perteneciente al exlíder del régimen iraní, Alí Jameneí, ubicado bajo el complejo de la cúpula del régimen en Teherán, lo que representa un golpe simbólico y estratégico para Israel. La situación sigue siendo fluida y volátil, con el riesgo de una mayor escalada y consecuencias impredecibles para la estabilidad regional y global. La comunidad internacional observa con preocupación y urgencia la necesidad de una solución diplomática para evitar una catástrofe humanitaria y un conflicto aún más devastador.

