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China, CELAC y la FAO revolucionan la agricultura latinoamericana con tecnología punta

El CiudadanoBajo el nombre “Cooperación Sur-Sur: Transformación digital e innovación en la agricultura”, China, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) impulsaron un programa que dejó avances concretos en 12 países de América Latina y el Caribe, promoviendo una agricultura más [...]La entrada Capacitación, tecnología y mayor producción son el resultado del proyecto FAO-China-CELAC en Chile se publicó primero en El Ciudadano.

China, CELAC y la FAO revolucionan la agricultura latinoamericana con tecnología punta

China, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) han concluido con éxito un programa de cooperación Sur-Sur que ha transformado la agricultura en 12 países de América Latina y el Caribe. La iniciativa, denominada “Cooperación Sur-Sur: Transformación digital e innovación en la agricultura”, ha promovido una agricultura más eficiente, conectada e inclusiva, dejando avances concretos y sentando las bases para un futuro más próspero para los pequeños y medianos agricultores de la región.

El proyecto, que se extendió por tres años, se centró en brindar apoyo técnico y financiero para el diseño y desarrollo de iniciativas digitales en los países miembros de la CELAC. En Chile, el enfoque principal fue la capacitación de agricultores, la mejora de su acceso a tecnologías digitales y la facilitación del uso de herramientas que optimizan la producción, la comercialización y la gestión agrícola. La región de Ñuble, en el centro-sur de Chile, uno de los mayores sectores productivos del país, fue particularmente beneficiada por esta iniciativa.

Mireya Espejo, una agricultora chilena beneficiada por el proyecto, expresó su entusiasmo por las nuevas tecnologías: “Es una maravilla poder aprender la nueva tecnología. Ya no quedarnos a la antigua, sino que ir avanzando con la modernidad. Este proyecto digital nos puede ayudar o nos va a ayudar a las ventas, cómo vender, y esto es una tremenda herramienta para poder nosotros vender nuestro producto”. Sus palabras reflejan el impacto tangible que la digitalización está teniendo en la vida de los agricultores locales, permitiéndoles acceder a nuevos mercados y mejorar sus ingresos.

La iniciativa combinó el apoyo técnico con la transferencia de conocimientos y la entrega de equipamiento tecnológico. Un componente clave del proyecto fue la visita de expertos chinos a las zonas rurales, donde compartieron su experiencia y conocimientos con las comunidades beneficiadas. Esta colaboración Sur-Sur permitió un intercambio valioso de experiencias y mejores prácticas, adaptadas a las necesidades específicas de cada país.

Rene Orellana Halkyer, subdirector general y representante regional de la FAO para América Latina y el Caribe, destacó el significativo impacto del programa: “Es un proyecto enfocado en la digitalización del área rural. El impacto ha sido significativo. Se han distribuido más de 400 equipos tecnológicos, tenemos una población beneficiaria de más de 800 personas, casi 50 % mujeres. Destacar el hecho de que se da en un contexto de un acuerdo de China con CELAC y este componente es muy importante porque el proyecto, además de tener un impacto local, fortalece el multilateralismo. Permite, además, sentar las bases para la plataforma para desarrollar en el marco de la cooperación Sur-Sur, acuerdos entre organismos de la región que forman parte de acuerdos de países y países del sur que colaboran y cooperan en proyectos específicos”.

Orellana Halkyer también subrayó la importancia de la equidad de género en el proyecto, destacando que casi el 50% de los beneficiarios son mujeres. Esto demuestra el compromiso de la iniciativa con la inclusión y el empoderamiento de las mujeres en el sector agrícola.

Desde la FAO, se valoraron los avances y aprendizajes derivados de este plan, enfatizando que la iniciativa fortaleció el intercambio de experiencias entre países y abre nuevos caminos para seguir trabajando en proyectos de cooperación conjunta. La cooperación Sur-Sur, en este caso, se ha demostrado como una herramienta eficaz para abordar los desafíos comunes que enfrentan los países en desarrollo.

El representante regional de la FAO para América Latina y el Caribe también destacó la importancia del diálogo entre países y con organismos multilaterales, especialmente en el caso de China. “La importancia del diálogo entre países, la importancia del diálogo con órganos multilaterales, que ha sido muy destacada en el caso de China. La lección es sin duda que, cooperando entre países del Sur que conocemos y compartimos experiencias mutuas y realidades sociales, como la existencia de pequeños productores o unidades productivas de pequeña escala, la presencia de medianas y pequeñas y microempresas en nuestro espectro de producción de alimentos, nos hace afines. Entonces, estas políticas sin duda fortalecen el desarrollo de nuestros países”, afirmó.

El éxito de este programa se sustenta en el marco de los acuerdos de cooperación entre China y la CELAC. Esta estructura ha permitido que organismos internacionales y gobiernos coordinen esfuerzos para fortalecer el multilateralismo a través de soluciones técnicas concretas, como la digitalización agrícola. La iniciativa no solo ha beneficiado a los productores locales, sino que también ha contribuido a fortalecer las relaciones entre China y América Latina y el Caribe.

La digitalización de la agricultura ofrece una serie de beneficios, incluyendo una mayor eficiencia en la producción, una mejor gestión de los recursos naturales, un acceso más fácil a la información y a los mercados, y una mayor capacidad para adaptarse a los cambios climáticos. Al proporcionar a los agricultores las herramientas y el conocimiento necesarios para adoptar estas tecnologías, el proyecto ha contribuido a mejorar su productividad, sus ingresos y su calidad de vida.

Más allá de sus resultados concretos, la iniciativa se consolida como un ejemplo de cooperación Sur-Sur orientada a la inclusión y al desarrollo sostenible. Demuestra que, a través de la colaboración y el intercambio de conocimientos, los países en desarrollo pueden abordar los desafíos comunes y construir un futuro más próspero para todos. El proyecto ha sentado las bases para futuras iniciativas de cooperación Sur-Sur en el ámbito de la agricultura y la tecnología, y se espera que inspire a otros países a seguir este camino. La experiencia adquirida en este proyecto puede ser replicada en otras regiones del mundo, contribuyendo a la transformación digital de la agricultura a nivel global. La clave del éxito radica en la adaptación de las tecnologías a las necesidades específicas de cada contexto local y en la participación activa de las comunidades beneficiadas en el diseño y la implementación de los proyectos.

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