La relación diplomática entre Brasil y Argentina atraviesa un momento de profunda crisis tras una serie de intercambios verbales agresivos entre los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Javier Milei. El conflicto se intensificó luego de que el mandatario argentino asistiera a la convención de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y rival electoral de derecha, en la ciudad de San Pablo.
Durante su estancia en San Pablo, Javier Milei lanzó fuertes ataques contra el gobierno brasileño y su sistema judicial. Sin mencionar directamente a Lula da Silva, el presidente argentino se refirió al mandatario izquierdista calificándolo de “ladrón” y “presidiario”. Asimismo, Milei dirigió insultos hacia el juez de la Corte Suprema, Alexandre de Moraes, a quien llamó “basura calva”. Este ataque surgió luego de que Moraes le negara al libertario la posibilidad de visitar en prisión domiciliaria a Jair Bolsonaro, padre de Flávio y amigo cercano de Milei, quien se encuentra preso por un intento de golpe de Estado ocurrido en 2022.
En el marco de este evento, el mandatario argentino advirtió sobre la existencia de un “riesgo Lula” y exhortó al pueblo brasileño a liberarse del “sometimiento al zurdo”.
La respuesta de Luiz Inácio Lula da Silva no se hizo esperar. En una convención del Partido Socialista Brasileño celebrada en Brasilia, donde formalizó su candidatura a la reelección presidencial, Lula calificó la asistencia de Milei a la convención de Flávio Bolsonaro como una “payasada”, utilizando la palabra “pacotada” en portugués para referirse al disparate cometido por el presidente argentino. Lula subrayó que, a pesar de sus sentimientos personales hacia Argentina, mientras él sea presidente, no permitirá que ninguna entidad externa interfiera en los procesos electorales de Brasil.
La tensión escaló rápidamente al plano diplomático. El gobierno de Brasil llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Daniel Raimondi. Posteriormente, la Cancillería brasileña convocó al embajador de Argentina en Brasil para solicitar explicaciones sobre las ofensas proferidas por Milei. Según fuentes diplomáticas, el mandatario argentino habría ofendido no solo a dos poderes del Estado, sino también al pueblo y a la democracia brasileña.
Lejos de moderar su discurso, Javier Milei redobló sus acusaciones en una entrevista con Radio Mitre. El presidente argentino afirmó que el gobierno de Brasil financió una “campaña antiargentina”, asegurando que el 25% de los recursos de dicha operación provino de Brasilia. Milei sugirió que esta campaña fue impulsada por “cabezas progresistas” de México y el Partido Demócrata de Estados Unidos. En este sentido, el mandatario cuestionó que se hable de interferencia, alegando que un grupo de brasileños enviado por Lula trabajó activamente en su contra durante la campaña presidencial de 2023.
El rechazo hacia Milei se extendió a otros sectores del poder brasileño. El presidente de la Corte brasileña, Edson Fachin, criticó en una nota la “referencia irrespetuosa” hacia el juez Moraes, calificando las manifestaciones de Milei como incompatibles con el civismo necesario en las relaciones internacionales. Por su parte, Edinho Silva, presidente del Partido de los Trabajadores, señaló que el mandatario argentino no ha demostrado estar a la altura del cargo que ocupa.
Asimismo, el vicepresidente de Brasil, Gerardo Alckmin, describió la actitud de Milei como “grosera” y “lamentable”. Alckmin resaltó que es perjudicial para la propia Argentina que el presidente de un país vecino y socio del Mercosur actúe de esa manera.
Este enfrentamiento se produce en un contexto de fragilidad bilateral. Lula y Milei nunca han mantenido una reunión bilateral, limitándose a encuentros en citas multilaterales. Además, Lula mantiene tensiones desde 2025 con el gobierno de Donald Trump en Estados Unidos —aliado de Milei y Bolsonaro— debido a la imposición de aranceles y sanciones que Brasilia interpreta como intentos de influencia política. Finalmente, cabe recordar que en su último viaje a Argentina en 2025, Lula optó por visitar a la expresidenta Cristina Kirchner, quien se encuentra en prisión domiciliaria por corrupción, en lugar de reunirse con el actual mandatario.

