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Guerra en Irán: EEUU al borde del abismo

La mayoría cree que el conflicto contra Irán puede ser largo y podría acabar siendo muy costoso, según los primeros sondeos

Guerra en Irán: EEUU al borde del abismo

La creciente oposición interna a la ofensiva estadounidense en Irán amenaza con socavar el apoyo al presidente Trump, a medida que el conflicto se prolonga y los costos económicos y humanos se acumulan. Seis días después del inicio de las hostilidades, el sentimiento generalizado en Estados Unidos es de desaprobación y temor a una nueva "guerra interminable", un eco doloroso de experiencias pasadas en Irak y Afganistán.

Las encuestas recientes revelan un panorama preocupante para la administración Trump. Un estudio de CNN indica que el 60% de los estadounidenses desaprueba los ataques contra Irán, un sentimiento compartido por encuestas de Reuters/Ipsos (43% de aprobación) y The Washington Post (52% de oposición). Si bien el apoyo entre los republicanos es mayoritario, incluso dentro de este grupo existe un deseo palpable de evitar una participación prolongada en conflictos extranjeros. La historia enseña que el entusiasmo inicial por las intervenciones militares tiende a desvanecerse a medida que el conflicto se intensifica y las bajas aumentan, como ocurrió en Irak, donde el apoyo público se desplomó en un 30%.

La preocupación por la duración y el costo del conflicto es generalizada. El Pentágono se muestra reacio a establecer plazos concretos, a pesar de las declaraciones iniciales del Secretario de Estado, Marco Rubio, quien prometió una guerra rápida que no se repetiría el escenario de Irak. Sin embargo, el propio presidente Trump contradijo estas afirmaciones al sugerir que el conflicto podría extenderse durante 4 o 5 semanas. Esta incertidumbre se suma a la ansiedad económica, ya que los mercados financieros se tambalean, los precios de la gasolina se disparan y el ejército estadounidense gasta cientos de millones de dólares diarios. En un país que ya enfrenta una crisis de vivienda y una creciente presión económica sobre los ciudadanos, un gasto militar sin un objetivo claro podría erosionar rápidamente la paciencia pública.

La desconfianza en la narrativa de la administración Trump es otro factor clave que alimenta la oposición. La encuesta de CNN revela que una gran mayoría de los estadounidenses no cree que la Casa Blanca tenga un plan de acción concreto, una falta de claridad que también ha sido expresada por algunos demócratas en el Congreso. La ambigüedad en los objetivos de la ofensiva es particularmente preocupante. Trump ha oscilado entre la necesidad de acabar con el programa nuclear de Irán y la intención de derrocar al "terrible" régimen iraní, generando confusión y alarmas incluso entre aquellos que podrían estar dispuestos a aceptar ataques limitados.

En el ámbito institucional, Trump ha logrado mantener, por ahora, el respaldo de su partido. El Senado rechazó el miércoles una resolución que buscaba limitar su autoridad en la ofensiva contra Irán y exigir la autorización del Congreso para continuar las hostilidades. La votación, con 53 votos en contra y 45 a favor, se alineó con las líneas partidistas, con la mayoría de los republicanos apoyando al presidente, a excepción del senador Rand Paul. Los demócratas se opusieron en su mayoría, con la excepción del senador John Fetterman.

La resolución en cuestión se basó en la Ley de Poderes de Guerra de 1973, que exige al presidente notificar al Congreso el despliegue de tropas estadounidenses con 48 horas de antelación y retirarlas en un plazo de 60 días a menos que el Congreso autorice una prórroga. El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, planteó la votación en términos de fatiga nacional, preguntando si los estadounidenses están "agotados de guerras interminables en Medio Oriente" o si apoyan a Trump en su "torpe" incursión en otro conflicto. El senador Chris Van Hollen endureció el tono al acusar a Trump de mentir al pueblo estadounidense al lanzar una guerra ilegal con el objetivo de un cambio de régimen, poniendo en peligro las vidas de los estadounidenses y causando un gran número de víctimas civiles.

La defensa republicana fue cerrada. El senador John Barrasso, número dos del liderazgo en el Senado, calificó la resolución como un intento demócrata de "atar de manos" al presidente y acusó a los demócratas de priorizar la oposición a Trump sobre la necesidad de destruir el programa nuclear de Irán. A pesar de la derrota de la resolución en el Senado, se esperaba otra votación en la Cámara de Representantes el jueves para limitar también la autoridad de Trump en los ataques contra Irán. Al cierre de esta edición, los resultados aún no se conocían, pero se preveía que la propuesta no prosperaría.

La situación es compleja y volátil. La oposición interna a la guerra en Irán está creciendo, impulsada por la desconfianza en la administración Trump, la preocupación por los costos económicos y humanos, y el temor a una nueva "guerra interminable". Si bien el presidente cuenta con el apoyo de su partido en el Congreso, la presión pública y la creciente oposición demócrata podrían obligarlo a reconsiderar su estrategia y buscar una solución diplomática al conflicto. El futuro de la ofensiva estadounidense en Irán, y la estabilidad de la región, penden de un hilo. La comunidad internacional observa con preocupación, temiendo que este conflicto pueda escalar y desencadenar una guerra más amplia en Medio Oriente. La frase "no quiero otra guerra interminable" resuena con fuerza en los corazones de muchos estadounidenses, un grito desesperado por la paz en un mundo cada vez más incierto.

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