Sancti Spíritus, Cuba – La ciudad de Sancti Spíritus llora la pérdida de Roberto Vitlloch, director durante años de la Oficina del Conservador de la Ciudad y ferviente defensor del patrimonio cultural espirituano. Su fallecimiento, ocurrido el 5 de marzo de 2026, deja un vacío imborrable en la comunidad y un legado de lucha y amor por la ciudad que lo vio nacer. Escambray reproduce la última entrevista con este “raigal” espirituano, un testimonio conmovedor de su vida dedicada a la preservación de la identidad de la villa.
Vitlloch regresó a Sancti Spíritus con una maleta llena de aspiraciones, tras graduarse como arquitecto. Desde niño, la ciudad lo había cautivado, y le prometió en silencio una entrega y un amor infinito. A lo largo de 53 años, cumplió esa promesa, sintiendo siempre una deuda de gratitud hacia la urbe que lo inspiró. “Le debo el espíritu de transitar por la calle, de bailar con las congas del Santiago Espirituano, fiesta a la que debemos volver, el coqueteo y la confrontación con la gente, ese ambiente popular tan estimulante para toda ciudad”, confesaba en la entrevista.
Su formación en la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echevarría (CUJAE) estuvo marcada por su conexión con sus raíces yayaberas. Incluso su tesis de grado, que inició una amistad con Eusebio Leal, demostró su vocación por la conservación. “Querían que fuera para Santa Clara, específicamente para la Escuela de Arquitectura y dije que quería la calle. Entonces, me mandaron para acá y la primera gran obra fue la sede del Gobierno Provincial”, recordaba con una sonrisa.
Junto a un equipo de jóvenes, Vitlloch participó en la construcción de la sede del Gobierno Provincial, una edificación que transformó una zona desolada y aportó modernidad a la ciudad. “Hicimos locuras. Trabajamos a deshora, pero todo era por la ciudad”, afirmaba con orgullo. Sin embargo, su mayor logro, para muchos, fue la creación de la Oficina del Conservador de la Ciudad de Sancti Spíritus.
La batalla para establecer esta oficina fue ardua. Vitlloch enfrentó numerosos obstáculos y discusiones con decisores que cuestionaban su necesidad. “Eso comenzó en 1996 y en el 2018 el Consejo de Ministros aprobó, mediante el Decreto No. 346, su creación. Honestamente, tuve miles de contrincantes, de discusiones con decisores que alegaban que no hacía falta. Y yo decía: Pero, ¿cómo que no, con todos los valores y atributos que tenemos? A veces me tomaba una pastillita y me aconsejaba: Va a salir, Vitlloch, tiene que salir. Por suerte — y debo reconocerlo—, contamos con el apoyo del propio Eusebio”, revelaba.
Desde la Oficina del Conservador, Vitlloch lideró proyectos de conservación y protección del patrimonio, trabajando con un equipo de jóvenes profesionales. “Me llevo el aprendizaje de cada trabajador, de sus amores y espíritu de labor porque lo logramos en todos los años difíciles que compartimos”, expresó al ceder la dirección del centro a Sandra Hernández.
La ceremonia de traspaso, celebrada en el Salón de Convenciones La Merced, fue un homenaje a su férrea voluntad por defender el patrimonio espirituano. Familiares, amigos, exalumnos y compañeros de batalla reconocieron su dedicación y compromiso con la ciudad. “No me despido. Esto es un hasta luego. Mi casa en Avenida de los Mártires No. 217 estará siempre abierta. Voy a tomar a Sandra Hernández —quien asume la dirección— de la mano para orientarla y desde ese nuevo papel continuaré velando por que no se cometan errores y se distorsione la imagen espirituana. No se pueden confundir y mezclar las cosas. Los tiempos difíciles que atravesamos no son excusa para eso. Sancti Spíritus tiene un yo interno muy grande que hay que rescatarlo, continuarlo, abrazarlo y estimularlo”, declaró en su despedida oficial.
Vitlloch se definía a sí mismo como un “conservador de la ciudad”, consciente de que aún quedaban desafíos por delante. Señalaba la necesidad de trabajar en proyectos de desarrollo en áreas como Hornos de Cal, Paso de Las Damas y Pueblo Viejo, lugares que consideraba fundamentales para la identidad de Sancti Spíritus. También advertía sobre la importancia de preservar la armonía arquitectónica de la ciudad, que combina elementos de los siglos XVIII, XIX y XX.
Un tema que generaba debate era la ubicación de la estatua ecuestre del Mayor General Serafín Sánchez Valdivia. Vitlloch reconocía la necesidad de honrar al héroe espirituano, pero sugería que el parque central quizás no fuera el lugar más adecuado. “La ciudad la merece, pero quizás no sea el mejor lugar el parque, sino en otro más visible, de más renombre para la urbe espirituana. Se han hecho cientos de propuestas. Hay uno con más aceptación que el resto, pero hay que analizarlo bien para no romper con la imagen”, explicaba.
Finalmente, Roberto Vitlloch afirmaba que su compromiso con Sancti Spíritus sería eterno. “Hasta que me muera. Tengo que decirlo por lo claro para que no haya erradas interpretaciones”, sentenciaba con convicción.
La noticia de su fallecimiento ha generado una ola de condolencias en Sancti Spíritus. Sus colegas, amigos y ciudadanos recuerdan su pasión por la ciudad, su capacidad de trabajo y su firmeza en la defensa del patrimonio cultural. El legado de Roberto Vitlloch perdurará en cada rincón de Sancti Spíritus, en cada edificio restaurado, en cada proyecto de conservación y en el corazón de todos aquellos que aman y valoran la historia y la identidad de esta ciudad. Sus palabras finales resuenan como un llamado a la acción: “Sancti Spíritus tiene un yo interno muy grande que hay que rescatarlo, continuarlo, abrazarlo y estimularlo”. La tarea, ahora, recae en las nuevas generaciones de espirituanos, inspirados por el ejemplo de un hombre que dedicó su vida a la ciudad que amaba.

