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Nakazaki Explota: ¡Juez Favorece a la Agresora!

César Nakazaki, defensa de Adrián Villar, se pronunció luego de que se dicte nueve meses de prisión preventiva contra el joven de 21 años y aseguró que el juez a cargo tuvo preferencias con la defensa de Lizeth Marzano desde que se le dictó la prisión preliminar. Asimismo, argumento que, para que la víctima tenga justicia, él debe estar libre para seguir el proceso.

Nakazaki Explota: ¡Juez Favorece a la Agresora!

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El abogado César Nakazaki, defensor de Adrián Villar, denunció públicamente una presunta parcialidad en el proceso judicial que culminó con la dictadura de nueve meses de prisión preventiva para su cliente. Villar, de 21 años, enfrenta acusaciones en un caso de violencia de género, mientras que Lizeth Marzano, la denunciante, permanece en libertad. Nakazaki argumenta que desde las primeras etapas del proceso, el juez a cargo ha mostrado una clara inclinación hacia la defensa de Marzano, lo que ha afectado la imparcialidad del caso.

En declaraciones a la prensa tras conocerse la decisión judicial, Nakazaki fue contundente al afirmar que “a la víctima hay que hacerle justicia, y para que la víctima tenga justicia, él debe estar libre para seguir el proceso”. Esta declaración no se refiere a Villar como víctima, sino a la necesidad de que el proceso se desarrolle con transparencia y equidad, permitiendo que Villar pueda colaborar plenamente en la investigación y aportar pruebas que respalden su defensa.

La denuncia de Nakazaki se centra en la disparidad de trato entre Villar y Marzano. Mientras que Villar ha sido privado de su libertad bajo la medida de prisión preventiva, Marzano ha permanecido en libertad durante toda la investigación. Nakazaki considera que esta diferencia es injustificada y evidencia una predisposición del juez hacia la denunciante. El abogado argumenta que no existen elementos objetivos que justifiquen la necesidad de mantener a Villar en prisión preventiva, como riesgo de fuga o de obstaculización de la investigación.

“Desde la prisión preliminar ya se vio una clara preferencia por la defensa de la señora Marzano”, declaró Nakazaki. “Se le concedieron beneficios y facilidades que no se le han otorgado a mi cliente. Esto demuestra una falta de imparcialidad que pone en tela de juicio la integridad del proceso”. Nakazaki no especificó cuáles fueron esos beneficios o facilidades, pero prometió presentar pruebas concretas en los próximos días para respaldar sus acusaciones.

La prisión preventiva, según la legislación penal, es una medida cautelar excepcional que se aplica cuando existe un riesgo fundado de que el imputado pueda fugarse, obstaculizar la investigación o cometer nuevos delitos. En el caso de Villar, el juez consideró que existía riesgo de obstaculización de la investigación, basándose en testimonios y pruebas presentadas por la fiscalía. Sin embargo, Nakazaki refuta esta afirmación, argumentando que Villar siempre ha mostrado disposición a colaborar con la justicia y que no tiene motivos para ocultar pruebas o influir en testigos.

La denuncia de Nakazaki ha generado una fuerte controversia en la opinión pública y ha reabierto el debate sobre la aplicación de la prisión preventiva en casos de violencia de género. Algunos sectores de la sociedad han expresado su preocupación por la posibilidad de que Villar pueda ser liberado, temiendo que esto pueda poner en riesgo a Marzano. Otros, en cambio, han respaldado la denuncia de Nakazaki, argumentando que la prisión preventiva debe ser una medida excepcional y que no se debe aplicar de forma automática en casos de violencia de género.

El caso Villar-Marzano ha captado la atención de organizaciones de derechos humanos, que han expresado su preocupación por la posible violación de los derechos fundamentales de Villar. Estas organizaciones han instado a las autoridades judiciales a garantizar un juicio justo y transparente, en el que se respeten los derechos de ambas partes.

La fiscalía, por su parte, ha defendido la legalidad de la prisión preventiva dictada contra Villar, argumentando que existen pruebas suficientes para sostener la acusación y que la medida cautelar es necesaria para garantizar la seguridad de Marzano y la integridad de la investigación. La fiscalía ha rechazado las acusaciones de parcialidad formuladas por Nakazaki, calificándolas de “infundadas y malintencionadas”.

El juez a cargo del caso aún no se ha pronunciado sobre las denuncias de Nakazaki. Se espera que en los próximos días se convoque una audiencia para discutir la situación y evaluar las pruebas presentadas por ambas partes. La decisión final sobre la prisión preventiva de Villar dependerá de la valoración que haga el juez de las pruebas y argumentos presentados por la fiscalía y la defensa.

Este caso se suma a una creciente lista de controversias en torno a la aplicación de la justicia en casos de violencia de género. La polarización social y la complejidad de estos casos hacen que sea difícil encontrar soluciones que satisfagan a todas las partes. Es fundamental que las autoridades judiciales actúen con imparcialidad y transparencia, garantizando el respeto de los derechos fundamentales de todas las personas involucradas. La búsqueda de la justicia debe ser el objetivo primordial, y para ello es necesario un proceso judicial justo y equitativo, que permita esclarecer los hechos y determinar las responsabilidades correspondientes. La denuncia de Nakazaki pone de manifiesto la necesidad de una reflexión profunda sobre el funcionamiento del sistema judicial y la forma en que se abordan los casos de violencia de género.

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