Santander, Cantabria – La ciudad de Santander se encuentra sumida en el luto tras el trágico colapso de una pasarela en la senda costera de El Bocal, un suceso que ha segado la vida de seis jóvenes y ha dejado a otra en estado crítico. Los jóvenes, estudiantes del instituto de La Granja de Heras, celebraban la inminente partida de tres de sus compañeros a un programa de intercambio Erasmus cuando la tragedia golpeó.
El incidente ocurrió alrededor de las 16:50 horas del pasado martes, cuando el grupo de siete amigos se encontraba transitando por la senda costera. De repente, la estructura de madera de una de las tres pasarelas que conforman el sendero cedió, precipitándolos a una grieta rocosa y al mar. La caída, de varios metros de altura, resultó fatal para seis de ellos.
Ainara, una joven de 19 años originaria de Elvillar (Álava), fue la única superviviente del grupo. Milagrosamente, logró agarrarse a una roca en la grieta, desde donde dio la voz de alarma a un transeúnte que, rápidamente, contactó con el servicio de emergencias 112. Los equipos de rescate, compuestos por efectivos de la Guardia Civil, la Policía Nacional, Salvamento Marítimo, bomberos de Santander, Policía Local, 112 Cantabria, Cruz Roja y el 061, se movilizaron de inmediato para atender la emergencia.
Las labores de rescate se prolongaron durante horas, en condiciones difíciles y con la esperanza de encontrar a los jóvenes con vida. Sin embargo, la noche trajo consigo la confirmación de lo peor: los cuerpos de cinco de los jóvenes fueron localizados sin vida. La búsqueda de la última víctima, Elena, de 20 años y originaria de Guadalajara, continuó hasta este jueves, cuando finalmente fue encontrada por un GEO de la Policía Nacional, perteneciente a la unidad subacuática con sede en su provincia natal.
Las víctimas han sido identificadas como Lucía (Igollo de Camargo, 22 años), Celia (Barakaldo, 19), Lluna (Almería, 20), Xabier (Balmaseda, 21), Eunate (Barakaldo, 19) y Elena (Guadalajara, 20). Sus cuerpos fueron entregados a sus familias, que se desplazaron a Santander para afrontar este terrible momento.
El Ayuntamiento de Santander habilitó el centro social Fernando Ateca, con el apoyo psicosocial de Cruz Roja, para brindar atención a los familiares y amigos de las víctimas. La alcaldesa de Santander, Gema Igual, ha expresado su profundo dolor y ha asegurado que el Ayuntamiento recabará toda la información y documentación relacionada con la pasarela colapsada.
La tragedia ha desatado una ola de críticas y controversia en torno al estado de la senda costera y sus pasarelas. Desde su concepción en 2004, la infraestructura ha sido objeto de numerosas quejas por su deterioro y falta de mantenimiento. De hecho, se ha revelado que el 112 recibió un aviso, horas antes del siniestro, alertando sobre el mal estado de la pasarela que finalmente colapsó.
El Ayuntamiento de Santander ha asegurado que está investigando qué ocurrió con ese aviso y ha solicitado un informe a la Policía Local. Sin embargo, la alcaldesa Igual ha insistido en que no es el momento de entrar en análisis de responsabilidades, ya que la Policía Judicial está llevando a cabo una investigación exhaustiva para determinar las causas del colapso.
El secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, quien se desplazó a Santander tras el suceso, ha respaldado la postura de la alcaldesa y ha advertido contra las especulaciones. "No es el momento para elucubraciones ni hipótesis, puesto que la Policía Judicial está trabajando sobre el terreno", declaró Morán.
La rotura de la pasarela ha puesto de manifiesto la necesidad de revisar y mejorar la seguridad de las infraestructuras públicas. La tragedia ha conmocionado a la comunidad y ha generado un profundo sentimiento de dolor y consternación. Las autoridades han prometido esclarecer las causas del colapso y tomar las medidas necesarias para evitar que una tragedia similar se repita en el futuro.
Mientras tanto, la ciudad de Santander se une en el luto por la pérdida de estas jóvenes vidas, truncadas por un suceso que ha dejado una profunda cicatriz en la memoria colectiva. La senda costera, que antes era un lugar de esparcimiento y disfrute, se ha convertido en un símbolo de dolor y pérdida. Las otras dos pasarelas del sendero han sido precintadas como medida de precaución, a la espera de una evaluación exhaustiva de su estado. La investigación judicial continúa en curso, buscando determinar las responsabilidades y las causas que llevaron a este trágico desenlace.


