La Alcaldía de Panamá retuvo mobiliario de restaurantes en la Plaza Bolívar del Casco Antiguo tras descubrir que operaban sin los permisos municipales correspondientes, generando pérdidas estimadas de $186,000 anuales. La medida, ejecutada el pasado jueves 26 de febrero, responde a un incumplimiento flagrante de la normativa municipal que regula el uso del espacio público, una problemática que ha generado reiteradas quejas por parte de los residentes del Casco Antiguo.
Las inspecciones realizadas por la Alcaldía revelaron que al menos cinco restaurantes ubicados en la Plaza Bolívar mantenían mesas, sillas y paraguas en el área común sin contar con la autorización necesaria. Según el Acuerdo No. 23 del 19 de enero de 2016, aprobado por el Consejo Municipal de Panamá, cada establecimiento comercial debe pagar $500 mensuales por el permiso temporal de uso de espacio público, además de $50 por cada metro cuadrado ocupado mensualmente.
La Prensa realizó un cálculo basado en la extensión del área ocupada por los restaurantes, estimada en 260 metros cuadrados, lo que implica una pérdida mensual de $13,000 solo por la ocupación del espacio. A esto se suman los $2,500 correspondientes a los permisos no pagados ($500 por cada uno de los cinco restaurantes), elevando el monto total no percibido por el Municipio a aproximadamente $15,500 mensuales, o $186,000 al año.
La Alcaldía ha manifestado que, desde 2025, se han llevado a cabo diversas campañas de “sensibilización y orientación” dirigidas a los comercios del Casco Antiguo, con el objetivo de reforzar el cumplimiento de las normas sobre el uso del espacio público y la correcta tramitación de los permisos. Sin embargo, hasta la fecha, ninguno de los establecimientos ha presentado las solicitudes formales para regularizar su situación.
La retención del mobiliario se realizó en cumplimiento del Decreto Alcaldicio No. 003-18, y las autoridades esperan que los comercios presenten las solicitudes correspondientes antes de finalizar marzo. Estas solicitudes serán evaluadas y aprobadas únicamente si cumplen con todos los requisitos técnicos y legales establecidos.
La situación ha generado preocupación entre los residentes del Casco Antiguo, quienes han denunciado en múltiples ocasiones el incumplimiento de las normas, especialmente en lo que respecta a la ocupación de espacios públicos y al ruido generado por bocinas y DJ en horarios nocturnos. El acuerdo municipal N°23 de 2016 declara, además, zona de silencio el área comprendida entre calle Quinta y Las Bóvedas, una disposición que, según los vecinos, no se cumple de manera constante. La normativa también regula el uso del espacio público en la plaza Tomás Herrera y el parque Catedral.
La falta de control y la permisividad en la aplicación de las normas han contribuido a la sensación de desorden y a la afectación de la calidad de vida de los residentes del Casco Antiguo, un área que se ha convertido en un importante centro turístico y gastronómico de la ciudad. La Alcaldía se enfrenta ahora al reto de garantizar el cumplimiento de la normativa y de recuperar el control del espacio público, sin afectar la actividad económica de los restaurantes.
Hasta el momento, un representante legal de los comercios afectados prometió ofrecer su versión de los hechos, pero no ha cumplido con su compromiso. La falta de comunicación por parte de los restaurantes ha dificultado la comprensión de las razones que motivaron el incumplimiento de las normas y ha generado un clima de desconfianza.
La Alcaldía ha enfatizado su compromiso con la transparencia y la legalidad, y ha asegurado que se tomarán todas las medidas necesarias para garantizar el cumplimiento de la normativa y la protección de los intereses de la comunidad. La retención del mobiliario es solo el primer paso en una estrategia más amplia para recuperar el control del espacio público y mejorar la calidad de vida de los residentes del Casco Antiguo.
Este incidente pone de manifiesto la importancia de una gestión eficiente y transparente de los recursos municipales, así como la necesidad de fortalecer los mecanismos de control y fiscalización para evitar que se repitan situaciones similares en el futuro. La Alcaldía debe garantizar que todos los comercios que operan en el espacio público cumplan con las normas establecidas y contribuyan al desarrollo sostenible del Casco Antiguo.
La situación también plantea interrogantes sobre la efectividad de las campañas de sensibilización y orientación realizadas por la Alcaldía, y sobre la necesidad de implementar medidas más contundentes para garantizar el cumplimiento de la normativa. Es fundamental que los comercios comprendan la importancia de respetar las normas y de contribuir al bienestar de la comunidad.
El Casco Antiguo es un patrimonio histórico y cultural de Panamá, y es responsabilidad de todos protegerlo y preservarlo. La Alcaldía, los comercios y los residentes deben trabajar juntos para garantizar que este importante espacio público se mantenga limpio, seguro y agradable para todos. La recuperación del control del espacio público es un paso importante en esta dirección, pero es necesario seguir trabajando para lograr un Casco Antiguo más ordenado, limpio y habitable.


