El Instituto de Salud Pública (ISP) ha encendido las alarmas en Chile tras un preocupante aumento en los casos de intoxicaciones por melatonina en menores de edad. A pesar de ser un suplemento ampliamente utilizado para tratar problemas de sueño, el ISP advierte que su uso no está aprobado para niños y adolescentes menores de 18 años, debido a los potenciales riesgos para su desarrollo hormonal y la falta de evidencia científica que respalde su eficacia y seguridad en este grupo etario.
Entre 2019 y 2022, el Centro de Información Toxicológica de la Universidad Católica (CITUC) registró un total de 927 casos de sobredosis de melatonina en todo el país. De estos, un alarmante 38,2% correspondieron a adolescentes y un 36,6% a niños, lo que evidencia una tendencia creciente y preocupante. Además, el ISP ha recibido 123 notificaciones de sospechas de reacciones adversas asociadas a la melatonina entre 2020 y 2025, clasificando un 56,8% de ellas como intoxicaciones, principalmente en adolescentes.
La melatonina es un medicamento que requiere receta médica en Chile y solo puede ser adquirido en farmacias autorizadas. Esto, en teoría, debería garantizar la calidad, seguridad y eficacia del producto, además de reducir el riesgo de adquirir productos ilegales o contaminados. Sin embargo, la creciente disponibilidad de melatonina en presentaciones atractivas para niños, como gomitas, ha contribuido al aumento de los casos de intoxicación accidental. Es importante destacar que, actualmente, ningún producto autorizado en Chile se presenta en forma de gomitas.
El ISP enfatiza que, antes de considerar el uso de melatonina, es fundamental establecer una base sólida de salud en los niños, que incluya una buena nutrición, ejercicio diario y hábitos de sueño saludables. Esto implica eliminar la exposición a la luz ambiental cerca de la hora de dormir, establecer rutinas regulares y crear un ambiente propicio para el descanso.
La indicación aprobada por el ISP para la melatonina es el tratamiento a corto plazo del insomnio primario en adultos. Su uso en menores de 18 años no ha sido autorizado debido a la falta de estudios que demuestren su eficacia y seguridad en este grupo de edad. No obstante, un médico tratante puede prescribir el medicamento bajo su propia responsabilidad, informando al paciente y/o a sus cuidadores sobre los riesgos asociados.
La mayoría de los estudios de eficacia y seguridad de la melatonina en niños se han realizado en aquellos que presentan condiciones específicas, como Trastorno del Espectro Autista (TEA) o síndrome de Smith-Magenis. La evidencia que respalde su uso en niños sin estas condiciones es limitada o inexistente.
El uso a corto plazo de melatonina generalmente se considera seguro y no se ha documentado dependencia. Sin embargo, se han notificado diversos efectos secundarios, como dolor de cabeza, mareos, náuseas, somnolencia diurna, pesadillas, ansiedad, irritabilidad, cambios de humor y depresión.
En casos más graves, se han reportado intentos de suicidio y sobredosis intencional en adolescentes, frecuentemente en combinación con otros psicofármacos. Además, existe preocupación sobre los posibles efectos negativos de la melatonina en el desarrollo gonadal y la pubertad a largo plazo, ya que participa en procesos de maduración sexual. También se han registrado casos de actividad convulsiva en niños con déficits neurológicos graves tras el uso de melatonina.
Es crucial tener en cuenta que la melatonina puede interactuar con otros medicamentos, como anticoagulantes, anticonceptivos, medicamentos para la diabetes, antihipertensivos y fármacos inmunosupresores. Por lo tanto, es fundamental evitar la automedicación y consultar siempre a un médico antes de iniciar cualquier tratamiento con melatonina.
La supervisión médica es esencial para minimizar el riesgo de reacciones adversas graves e intoxicaciones. En caso de que un médico prescriba melatonina, se recomienda administrarla 30 a 60 minutos antes de acostarse.
El ISP también advierte que el uso de melatonina debe evitarse durante el embarazo y la lactancia, ya que la sustancia puede cruzar la barrera placentaria y excretarse en la leche materna.
Ante esta situación, el ISP hace un llamado a los padres y cuidadores a ser cautelosos y responsables en el uso de melatonina en niños y adolescentes. Se recomienda priorizar la adopción de hábitos de sueño saludables y consultar a un médico antes de considerar cualquier intervención farmacológica. La salud de los más pequeños está en juego, y la prevención es la mejor herramienta para evitar riesgos innecesarios.
La creciente preocupación por el uso indiscriminado de melatonina en menores ha llevado al ISP a intensificar sus esfuerzos de fiscalización y control de la comercialización de este suplemento. Se espera que en los próximos meses se implementen nuevas medidas para proteger la salud de los niños y adolescentes chilenos.


