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Kast Rompe el Diálogo: ¿Golpe a la Democracia o Estrategia Política?

El ministro del Interior habló con la prensa para reiterar que sigue existiendo la voluntad del gobierno para el traspaso de información.

Kast Rompe el Diálogo: ¿Golpe a la Democracia o Estrategia Política?

La transición presidencial en Chile se encuentra en una crisis diplomática inesperada tras la abrupta decisión del presidente electo, José Antonio Kast, de suspender todas las reuniones con el gobierno saliente de Gabriel Boric, incluyendo las citas entre ministros. El detonante: una disputa sobre la información compartida en torno al polémico proyecto del cable submarino de telecomunicaciones de origen chino, que ha generado controversia por posibles implicaciones en la seguridad nacional y las relaciones con Estados Unidos.

El ministro del Interior, Álvaro Elizalde, calificó la actitud de Kast como una “mala señal” para la democracia, argumentando que la negativa a dialogar y traspasar información de manera ordenada pone en riesgo la estabilidad del país. Según la versión oficial del gobierno de Boric, la crisis se originó cuando el mandatario saliente le recordó a Kast una conversación telefónica mantenida el 18 de febrero, en la que se abordó precisamente el tema del cable chino.

“El Presidente Boric le recordó (a Kast) que el día 18 de febrero habían tenido una conversación de 16 minutos en que el Presidente Boric le planteó la necesidad de reunirse para abordar una serie de temas donde uno de los temas era el del cable chino, informándoles que esta es una decisión que tiene que ser coordinada entre el gobierno en funciones y el nuevo gobierno y que había una advertencia o amenaza del gobierno de Estados Unidos de aplicar sanciones en caso de que este proyecto prosperara”, detalló Elizalde en una conferencia de prensa.

Elizalde insistió en que, durante la reunión bilateral en La Moneda, el Presidente Boric planteó la necesidad de una coordinación estrecha entre ambos gobiernos para evaluar los riesgos y beneficios del proyecto, especialmente considerando las advertencias de Washington sobre posibles sanciones. Sorprendentemente, según el relato del gobierno, Kast habría reconocido la existencia de la llamada del 18 de febrero y admitido que en ella el Presidente Boric le había planteado la necesidad de discutir el tema del cable chino.

“Allí, el Presidente Boric señala cuál fue la controversia y el Presidente Kast reconoce la llamada del 18 de febrero y reconoce que en esa llamada el Presidente Boric le planteó que tenían que conversar el tema del cable chino… ante esa situación el Presidente Boric no puede retractarse de un tema que había acontecido y por eso el Presidente electo toma la decisión de retirarse”, explicó Elizalde.

La exigencia de Kast, según fuentes gubernamentales, era que Boric se retractara de haber mencionado el tema del cable chino en la conversación del 18 de febrero. Ante la negativa del mandatario saliente, Kast optó por suspender todas las reuniones y citas programadas para el traspaso de mando, generando un clima de tensión y desconfianza.

Elizalde enfatizó que existen numerosos testigos que pueden corroborar el reconocimiento de Kast sobre la llamada del 18 de febrero y la discusión sobre el cable chino. “Habemos muchos testigos respecto del reconocimiento de la existencia de esa llamada”, afirmó, buscando respaldar la versión del gobierno.

A pesar de la crisis, el gobierno de Boric ha manifestado su voluntad de retomar las conversaciones con el equipo de Kast para asegurar un traspaso de mando ordenado y transparente. “Seguimos con la voluntad de retomar las citas entre ministros salientes y entrantes para el traspaso ordenado de información”, aseguró Elizalde.

La decisión de Kast ha generado fuertes críticas por parte de la oposición y de diversos sectores de la sociedad civil, quienes lo acusan de poner en riesgo la estabilidad del país y de actuar de manera irresponsable. Algunos analistas políticos sugieren que la estrategia de Kast podría estar motivada por su deseo de marcar una distancia clara con el gobierno de Boric y de proyectar una imagen de firmeza frente a las presiones externas.

El proyecto del cable submarino chino, que busca conectar Chile con el gigante asiático, ha sido objeto de debate desde su anuncio. Sus defensores argumentan que podría mejorar la infraestructura de telecomunicaciones del país y reducir la dependencia de proveedores estadounidenses. Sin embargo, sus detractores advierten sobre los riesgos de seguridad asociados a la presencia de tecnología china en la infraestructura crítica del país y sobre las posibles implicaciones geopolíticas de fortalecer los lazos con China en detrimento de las relaciones con Estados Unidos.

La controversia se agrava en un contexto de crecientes tensiones entre Estados Unidos y China, y de una mayor preocupación por la seguridad cibernética y la protección de datos. La administración Biden ha expresado su preocupación por la expansión de la influencia china en América Latina y ha advertido sobre los riesgos de depender de tecnología china en sectores estratégicos.

El futuro de la transición presidencial y del proyecto del cable chino es incierto. La decisión de Kast de romper el diálogo con el gobierno de Boric ha complicado aún más la situación y ha generado un clima de desconfianza que podría dificultar la búsqueda de soluciones. La comunidad internacional observa con atención el desarrollo de esta crisis, que podría tener implicaciones importantes para la estabilidad regional y las relaciones geopolíticas.

La falta de diálogo y la polarización política amenazan con prolongar la incertidumbre y con socavar la confianza en las instituciones democráticas. Es fundamental que ambos bandos políticos prioricen el interés nacional y busquen un acuerdo que permita asegurar un traspaso de mando ordenado y transparente, y que garantice la seguridad y el bienestar de todos los chilenos. La pelota está ahora en la cancha de José Antonio Kast, quien deberá decidir si persiste en su estrategia de confrontación o si opta por el camino del diálogo y la cooperación.

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