Honduras enfrenta una crisis de derechos para las mujeres y niñas que, a pesar de los avances normativos, persiste con una alarmante desigualdad y violencia, según un comunicado conjunto emitido por la Embajadora de Alemania en Honduras, Daniela Vogl, y el Representante Residente del PNUD en Honduras, Alessandro Fracassetti, con motivo del Día Internacional de la Mujer. El llamado a la acción, bajo el lema “Derechos. Justicia. Acción. Para todas las mujeres y niñas”, resalta la necesidad de garantizar estos derechos no solo como un imperativo social, sino como una condición fundamental para el desarrollo sostenible, la cohesión social y el fortalecimiento democrático del país.
A nivel global, las mujeres y niñas continúan enfrentando obstáculos significativos para ejercer plenamente sus derechos. Si bien se han logrado avances en materia legislativa, las brechas existentes limitan su acceso real a la justicia, las oportunidades económicas y la participación en la vida pública. Los datos son contundentes: a nivel mundial, las mujeres solo ejercen el 64% de los derechos jurídicos que tienen los hombres, y a este ritmo, cerrar la brecha de género tomará 286 años, según estimaciones de ONU Mujeres para 2026.
La situación en Honduras es particularmente preocupante. A pesar de los esfuerzos realizados, el país registra la tasa de feminicidios más alta de la región, con 4.3 casos por cada 100,000 mujeres, de acuerdo con cifras recientes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de 2023. Esta violencia no solo causa la pérdida de vidas, sino que también fragmenta comunidades, debilita las instituciones y restringe la participación plena de las mujeres en la economía y la política.
Una encuesta especializada realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en colaboración con el PNUD en 2023 revela una realidad aún más alarmante: solo una de cada diez mujeres que sufre violencia se atreve a denunciar. Esta falta de denuncia se debe a una combinación de factores, incluyendo el miedo a represalias, la desconfianza en el sistema de justicia y la falta de acceso a servicios de apoyo adecuados.
Ante este panorama desalentador, Vogl y Fracassetti enfatizan la importancia de fortalecer la colaboración entre el Estado, la sociedad civil, el sector privado y la cooperación internacional. La desigualdad económica también es un factor clave que perpetúa la vulnerabilidad de las mujeres en Honduras. El 63.2% de las mujeres hondureñas vive en condiciones de pobreza multidimensional, según datos del PNUD de 2023, y dedican cinco veces más tiempo que los hombres al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. Esta carga desproporcionada limita su autonomía, sus oportunidades económicas y su capacidad para participar en la toma de decisiones.
La representación política de las mujeres en Honduras también es insuficiente. Actualmente, solo 36 de las 128 diputaciones son ocupadas por mujeres, y únicamente el 7% de las alcaldías están lideradas por ellas. Además, la violencia política de género, evidenciada por más de 102,565 mensajes sexistas documentados por organizaciones de mujeres en 2025, representa un deterioro en la calidad del debate público y el uso de la misoginia como herramienta para disputar el poder.
La experiencia de la colaboración entre Alemania y el PNUD en América Latina ha demostrado que es posible avanzar hacia sociedades más justas e inclusivas. A lo largo de la región, ambas instituciones han apoyado iniciativas destinadas a mejorar las capacidades institucionales para prevenir y atender la violencia de género, así como a promover el liderazgo de mujeres indígenas y rurales en la gestión sostenible de los recursos naturales.
En Honduras, el trabajo conjunto se ha centrado en temas ambientales, buscando priorizar las necesidades de las mujeres, especialmente las rurales, indígenas, productoras y cuidadoras, en las decisiones estratégicas del país. Esto contribuye a fortalecer una acción climática más justa, inclusiva y efectiva.
Vogl y Fracassetti coinciden en que las alianzas multilaterales pueden acelerar transformaciones profundas, especialmente cuando se enfocan en fortalecer las instituciones y ampliar las oportunidades para las mujeres. El nuevo contexto político en Honduras ofrece una oportunidad para fortalecer los sistemas de protección social, crear un sistema integral de cuidados, garantizar el acceso a la tierra para las mujeres rurales, reconocer el liderazgo de las mujeres en la conservación del medio ambiente, ampliar el acceso a la justicia y promover la participación de las mujeres en todos los espacios de decisión.
El PNUD, en colaboración con Alemania, reafirma su compromiso de sumar esfuerzos a través de la evidencia, la asistencia técnica, la digitalización, la innovación y las alianzas estratégicas, adaptadas a las prioridades nacionales y orientadas a generar cambios sostenibles en beneficio de todas las personas, especialmente de las mujeres y niñas. La tarea es ardua, pero la determinación de construir un futuro más justo e igualitario para las mujeres y niñas de Honduras es inquebrantable. La consigna del 8 de marzo resuena con fuerza: Derechos, Justicia, Acción. Para todas.


