La Refinería Esmeraldas, principal complejo refinador de Ecuador, se encuentra al borde del colapso operativo tras un tercer incendio en menos de un año, ocurrido el 1 de marzo de 2026. El siniestro, que afectó las bombas de carga de la Unidad Sevia – encargada de la producción de fuel oil – ha reducido drásticamente la capacidad de procesamiento de la refinería a un alarmante 33,39%, según el último informe de la Agencia de Regulación y Control de Hidrocarburos (ARCH). Este nuevo incidente reaviva las preocupaciones sobre la seguridad y estabilidad operativa de una infraestructura vital para el abastecimiento nacional de combustibles.
Petroecuador, la empresa estatal a cargo de la refinería, informó que el fuego fue controlado a las 21:35 del sábado, activando de inmediato el Plan de Emergencias y Contingencias. Sin embargo, la empresa ha mantenido un silencio preocupante en las últimas 48 horas, limitándose a declarar que las operaciones fueron suspendidas “temporalmente” para realizar evaluaciones técnicas y garantizar la seguridad. La falta de transparencia ha generado incertidumbre y críticas por parte de expertos y la opinión pública.
El informe de la ARCH, al que tuvo acceso Diario EXPRESO, revela la magnitud real de los daños. El incendio afectó a 13 unidades clave de la refinería, incluyendo Crudo 1, Vacío 1 y 2, las dos Viscorreductoras, la FCC (considerada el corazón de la refinería), y las unidades Merox, responsables de la purificación de los derivados antes de su comercialización. La interrupción de estas unidades ha provocado una caída en la producción de 83,46% a 33,39%, lo que equivale a un procesamiento actual de apenas 36.726 barriles de crudo al día, muy por debajo de su capacidad máxima de 110.000 barriles.
Este nuevo incidente se suma a los incendios registrados el 30 de enero de 2026 y el 26 de mayo de 2025, generando interrogantes sobre las causas de estos eventos recurrentes. Fernando Santos, exministro de Energía y Minas, no duda en calificar la situación como un claro indicio de “desidia y falta de competencia al máximo nivel”. Santos rechaza la posibilidad de que se trate de incidentes fortuitos, argumentando que la repetición de los siniestros evidencia una negligencia sistemática en el mantenimiento y la seguridad de la refinería.
La Refinería Esmeraldas es fundamental para el suministro de combustibles en Ecuador, abasteciendo a los sectores automotriz, industrial, naviero, eléctrico y residencial. Cualquier interrupción en su funcionamiento tiene consecuencias directas en la economía y la vida cotidiana de los ecuatorianos. Ante esta situación, Santos advierte que será necesario aumentar la importación de derivados para cubrir la demanda interna, una tendencia que ya se ha observado en los últimos meses.
Según datos de Petroecuador, en 2025 se importaron 74,3 millones de barriles de derivados, un aumento del 16,8% con respecto a 2024. Si bien las compras se redujeron en un 27,5% en enero de 2026 en comparación con el mismo mes del año anterior, la nueva crisis en la refinería podría revertir esta tendencia y obligar a Ecuador a depender aún más de las importaciones.
La situación se complica aún más por la antigüedad de la refinería, construida en 1970. Santos señala que las reparaciones, en caso de ser necesarias, tomarán tiempo y serán costosas, ya que muchas de las piezas de repuesto no están disponibles en el mercado y deberán ser fabricadas a medida. Esta obsolescencia tecnológica representa un desafío adicional para garantizar la estabilidad operativa de la refinería a largo plazo.
Mientras tanto, exportadores ecuatorianos han anunciado la convocatoria de una mesa nacional de seguridad ante la escalada arancelaria impuesta por Colombia a una amplia gama de productos ecuatorianos. Esta medida, que afecta a alrededor de 200 partidas arancelarias, podría agravar la situación económica del país y aumentar la presión sobre el gobierno para garantizar el suministro de combustibles y otros productos básicos.
La falta de información detallada por parte de Petroecuador y la persistencia de los incendios en la Refinería Esmeraldas han generado un clima de desconfianza y preocupación en el país. La necesidad de una investigación exhaustiva para determinar las causas de estos incidentes y adoptar medidas correctivas urgentes es imperativa para evitar una crisis energética que podría tener graves consecuencias para la economía y la sociedad ecuatoriana. La transparencia, la rendición de cuentas y la inversión en el mantenimiento y la modernización de la refinería son fundamentales para garantizar la seguridad y la estabilidad del suministro de combustibles en Ecuador. El futuro energético del país podría depender de ello.


