El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) reveló este viernes cifras mixtas sobre el mercado laboral chileno, presentando una tasa de desempleo nacional de 8,3% para el trimestre noviembre 2025-enero de 2026, con un repunte a 9,0% en la Región Metropolitana. Si bien el gobierno celebra haber superado la meta de creación de 700 mil nuevos empleos en cuatro años, analistas advierten sobre un aumento preocupante en la población que busca activamente trabajo y la persistencia de la informalidad.
El dato del 8,3% representa un incremento de 0,3 puntos porcentuales en comparación con el mismo período del año anterior. Este aumento se explica por un crecimiento de la fuerza de trabajo del 1,4%, que superó el crecimiento del empleo total, que alcanzó solo un 1,2%. Un aspecto crucial de este comportamiento es que el aumento del empleo fue impulsado exclusivamente por las mujeres, quienes experimentaron un crecimiento del 2,7% en su tasa de ocupación, mientras que la de los hombres se mantuvo estancada.
La tasa de ocupación informal se situó en 26,8%, mostrando un incremento de 0,5 puntos porcentuales en un año, también liderado por mujeres. Esta tendencia subraya la necesidad de políticas que promuevan la formalización del empleo y garanticen condiciones laborales dignas para todos los trabajadores.
El ministro de Hacienda, Nicolás Grau, aprovechó la ocasión para destacar los logros de la administración en materia de empleo. “Hemos superado la meta que nos pusimos como Gobierno de 700 mil nuevos empleos creados, alcanzando cerca de 705 mil empleos durante nuestra administración”, afirmó Grau. El ministro enfatizó la creación de empleo formal, los 34 meses consecutivos de aumento de los salarios reales y la tramitación de la ley de sala cuna como pilares fundamentales de la política laboral del gobierno.
Sin embargo, la celebración del gobierno no ha estado exenta de críticas. Carlos Smith, docente investigador del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Desarrollo (CIES-UDD), advirtió sobre el aumento de la población desocupada. “La población desocupada aumentó un 4,8%, impulsada tanto por cesantes como por quienes buscan trabajo por primera vez”, señaló Smith. Este dato sugiere que la economía chilena aún no es capaz de absorber toda la fuerza laboral disponible, lo que podría generar tensiones sociales y económicas.
Emanoelle Santos, analista de mercados de XTB Latam, planteó interrogantes sobre el futuro del mercado laboral chileno. “Esto se enfocará en si el empleo retoma tracción con fuerza suficiente para disolver la expansión de la fuerza laboral, o si como viene ocurriendo desde 2023, la economía se mantiene en una senda de crecimiento que estabiliza, pero no mejora de manera decisiva los indicadores laborales”, explicó Santos. La analista sugiere que es necesario un análisis profundo de las causas estructurales del desempleo para diseñar políticas efectivas que impulsen un crecimiento inclusivo y sostenible.
El informe del INE también detalla la evolución del empleo por sector económico. La expansión de la población ocupada fue influenciada positivamente por los servicios administrativos y de apoyo (20,2%), las actividades de salud (5,0%), el alojamiento y el servicio de comidas (7,7%) y la industria manufacturera (4,0%). Por categoría ocupacional, el aumento se observó en trabajadoras por cuenta propia (4,0%) y personas asalariadas informales (6,5%).
El crecimiento en el sector de servicios administrativos y de apoyo podría indicar una mayor demanda de servicios empresariales, lo que a su vez podría ser un reflejo de una mayor actividad económica en general. El aumento en las actividades de salud podría estar relacionado con el envejecimiento de la población y la creciente demanda de servicios médicos. El crecimiento en el alojamiento y el servicio de comidas podría ser impulsado por el turismo y el aumento del gasto de los consumidores.
Sin embargo, el aumento del empleo informal, especialmente entre las mujeres, es una señal de alerta. La informalidad implica la falta de protección social, menores salarios y condiciones laborales precarias. Es fundamental que el gobierno implemente políticas que incentiven la formalización del empleo y garanticen el cumplimiento de los derechos laborales.
La ley de sala cuna, que aún está en tramitación, podría tener un impacto positivo en la participación laboral de las mujeres, al facilitar el acceso a servicios de cuidado infantil. Sin embargo, es necesario que la ley sea complementada con otras medidas que promuevan la igualdad de género y la conciliación entre la vida laboral y familiar.
En resumen, las cifras del INE revelan un panorama complejo del mercado laboral chileno. Si bien el gobierno ha logrado avances en la creación de empleo, persisten desafíos importantes, como el aumento del desempleo, la informalidad y la desigualdad de género. Es fundamental que se implementen políticas integrales que aborden estos desafíos y promuevan un crecimiento económico inclusivo y sostenible. La discusión sobre el futuro del empleo en Chile se centrará en la capacidad de la economía para generar empleos de calidad y en la necesidad de adaptar las políticas laborales a los cambios estructurales del mercado. La estabilidad económica y la inversión en capital humano serán claves para asegurar un futuro próspero para los trabajadores chilenos.


