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Guerra Abierta: Pakistán Declara la Guerra a Afganistán Tras Bombardeos Recíprocos

Los ataques paquistaníes han provocado la muerte de 133 talibanes y han dejado más de 200 heridos, informó un portavoz de Pakistán.

Guerra Abierta: Pakistán Declara la Guerra a Afganistán Tras Bombardeos Recíprocos

Pakistán ha entrado en una “guerra abierta” con Afganistán tras lanzar bombardeos en Kabul, Paktia y Kandahar en la madrugada del viernes, marcando la escalada más grave en las relaciones entre ambos países desde el regreso de los talibanes al poder en agosto de 2021. La respuesta afgana no se ha hecho esperar, con operaciones de retaliación contra posiciones militares paquistaníes en Kandahar y Helmand, sumiendo a la región en un conflicto de creciente intensidad.

El portavoz del primer ministro de Pakistán para medios extranjeros, Mosharraf Zaidi, confirmó que los ataques paquistaníes se dirigieron a “objetivos militares” en las ciudades mencionadas, alegando que han resultado en la muerte de 133 talibanes y dejado más de 200 heridos. Sin embargo, Zabihullah Mujahid, el principal portavoz de los talibanes, minimizó el impacto de los ataques, afirmando que no se han registrado víctimas en Kabul y describiendo la acción paquistaní como un acto “cobarde”.

La escalada se produce tras intensos combates nocturnos a lo largo de la frontera entre ambos países, desencadenados por una operación coordinada por Kabul a lo largo de la denominada Línea Durand, una frontera disputada que ha sido fuente de tensiones históricas. Esta operación se produjo cinco días después de una serie de incursiones aéreas de Pakistán, que ya habían provocado al menos 17 muertes, según denunció Kabul, calificándolas como ataques contra civiles. Islamabad, por su parte, justificó estas acciones como una operación dirigida contra un centenar de insurgentes del grupo Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), que, según Pakistán, utiliza suelo afgano como base operativa.

El ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, elevó aún más la tensión con un mensaje contundente en la red social X: “Nuestra paciencia se ha acabado. A partir de ahora, estamos en una guerra abierta entre vosotros y nosotros”. Asif acusó a los talibanes de haberse convertido en un “representante de India”, una acusación que refleja las profundas desconfianzas y rivalidades geopolíticas que subyacen al conflicto. Además, informó de la destrucción de 27 puestos afganos y la captura de 9.

Por su parte, el Gobierno talibán ha dado por terminada su ofensiva contra Pakistán, asegurando haber matado a 55 soldados paquistaníes, capturado dos bases y 19 puestos a lo largo de la Línea Durand. Estas cifras, sin embargo, no han sido confirmadas de forma independiente.

El conflicto actual es el resultado de un deterioro constante de las relaciones entre Pakistán y Afganistán desde la toma del poder por los talibanes. Islamabad ha acusado sistemáticamente al régimen afgano de dar refugio a grupos terroristas en su territorio, especialmente al TTP, que ha intensificado sus ataques en Pakistán desde 2021. Los talibanes, por su parte, rechazan estas acusaciones y denuncian violaciones a su soberanía por parte de Pakistán.

La situación en Pakistán es particularmente delicada, ya que el país se enfrenta a un aumento de la violencia interna, con ataques armados en las zonas fronterizas con Afganistán que han ido en ascenso desde la llegada de los talibanes al poder. La inestabilidad en la región amenaza con desestabilizar aún más un país que ya se enfrenta a graves desafíos económicos y políticos.

La comunidad internacional ha expresado su preocupación por la escalada del conflicto y ha instado a ambas partes a ejercer la máxima moderación y buscar una solución pacífica a través del diálogo. Sin embargo, las posiciones parecen estar cada vez más polarizadas, y las perspectivas de una desescalada inmediata son escasas.

El impacto humanitario de la guerra ya se está haciendo sentir, con el desplazamiento de poblaciones civiles y la interrupción de las actividades económicas en las zonas afectadas. La prolongación del conflicto podría tener consecuencias devastadoras para la región, exacerbando la pobreza, la inseguridad y la radicalización.

La Línea Durand, que sirve como telón de fondo para este conflicto, es una frontera de 2.670 kilómetros trazada en 1893 por Sir Mortimer Durand, un diplomático británico, que dividió las tierras pashtunes entre el Imperio Británico y Afganistán. La frontera nunca ha sido reconocida por Afganistán, que la considera una imposición colonial. Esta disputa territorial ha sido una fuente constante de tensión entre ambos países durante más de un siglo.

La situación actual plantea serias interrogantes sobre el futuro de la región y la posibilidad de una mayor inestabilidad. La comunidad internacional debe redoblar sus esfuerzos diplomáticos para evitar una escalada aún mayor del conflicto y promover una solución pacífica que respete la soberanía y la integridad territorial de ambos países. La alternativa es una guerra prolongada y sangrienta que podría tener consecuencias catastróficas para la región y más allá.

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