La economía boliviana exhibe signos de fortaleza al cerrar 2025 con la tasa de desempleo urbano más baja de la región, sin embargo, un análisis más profundo revela desafíos persistentes en la calidad del empleo y la equidad de género. Según la Encuesta Continua de Empleo (ECE) del cuarto trimestre, divulgada este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de desocupación se situó en 2,3%, superando el 3,3% registrado en el mismo período de 2024. Este resultado, según el INE, posiciona a Bolivia como el país con menor desempleo en Latinoamérica, superando a naciones como Colombia (7,7%), Chile (8,0%), Perú (5,0%) y Brasil (5,1%).
El informe detalla que la Población Económicamente Activa (PEA) ascendió a 5 millones 166 mil personas, un incremento del 3,9% interanual, mientras que la población ocupada alcanzó los 5 millones 48 mil individuos. La Tasa Global de Participación (TGP) se ubicó en 77,1% y la Tasa de Ocupación (TO) en 75,4%, ambas mostrando una tendencia al alza que indica una mayor inserción laboral en las áreas urbanas del país.
A pesar de estos indicadores positivos, la ECE pone de manifiesto la persistencia de brechas significativas. La tasa de desocupación masculina se mantuvo en 1,8%, considerablemente inferior al 2,8% registrado en mujeres. Esta disparidad se extiende a la participación laboral, donde los hombres alcanzan una TGP de 82,2% frente al 72,3% de las mujeres, una diferencia de casi 10 puntos porcentuales. Esta brecha sugiere que las mujeres enfrentan mayores barreras para acceder al mercado laboral o se ven relegadas a empleos de menor calidad.
La situación es aún más preocupante para los jóvenes. La tasa de desocupación para el grupo etario de 16 a 28 años se ubicó en 3,7%, superando el promedio general. Esto indica que los jóvenes bolivianos enfrentan mayores dificultades para encontrar empleo, lo que podría tener consecuencias a largo plazo en su desarrollo profesional y económico.
En cuanto a la calidad del empleo, la tasa de subocupación, que mide a aquellos que trabajan menos de 40 horas semanales y desean trabajar más, disminuyó de 8,5% en 2024 a 7,7% en el cuarto trimestre de 2025. Sin embargo, este indicador sigue siendo más elevado en mujeres (9,6%) que en hombres (6,0%), lo que sugiere que las mujeres son más propensas a trabajar en empleos precarios y con jornadas laborales incompletas.
El sector económico que concentra la mayor parte de la población ocupada es el comercio, con un 23,7% (1,19 millones de personas), seguido por la industria manufacturera (15,4%, 780 mil personas), alojamiento y comidas (10,8%) y transporte y almacenamiento (8,8%). El predominio del comercio, un sector tradicionalmente asociado a la informalidad, plantea interrogantes sobre la estabilidad y calidad de los nuevos puestos de trabajo generados. La baja participación de actividades como la administración pública y defensa (2,5% del total) sugiere una limitada inversión en el sector público como generador de empleo.
A nivel departamental, se observaron mejoras en el eje central del país. En Santa Cruz, la tasa de desocupación disminuyó de 3,1% a 1,8%; en La Paz, de 2,6% a 2,1%; y en Cochabamba, de 4,9% a 3,4%. Estas reducciones indican que las políticas económicas y laborales implementadas en estas regiones están teniendo un impacto positivo en la generación de empleo.
Si bien la tasa de desocupación de 2,3% se acerca a niveles técnicos de pleno empleo urbano, expertos advierten que este indicador por sí solo no refleja la realidad completa del mercado laboral boliviano. Una baja tasa de desocupación no necesariamente implica empleo formal o de calidad. La metodología del INE aclara que las series estadísticas serán ajustadas con base en la “Revisión 2025 de las estimaciones y proyecciones de población”, lo que podría implicar modificaciones futuras en los datos.
Además, la desocupación solo mide a aquellos que buscan activamente trabajo. Quedan fuera de esta categoría las personas inactivas o subempleadas, segmentos de la población que pueden reflejar tensiones no captadas por la tasa principal. La informalidad laboral, la falta de acceso a la seguridad social y la precariedad de las condiciones de trabajo son desafíos que deben abordarse para garantizar un empleo digno y sostenible para todos los bolivianos.
En paralelo a la publicación de la ECE, el Presidente de la Corporación Andina de Fomento (CAF) entregó la "Estrategia País" para Bolivia y oficializó un financiamiento de 3.100 millones de dólares. El presidente ejecutivo de la CAF enfatizó que "lo que es bueno para Bolivia es bueno para toda América Latina", destacando la importancia del país en el contexto regional. Este financiamiento podría contribuir a impulsar el crecimiento económico y la generación de empleo en Bolivia, pero es fundamental que se invierta en sectores estratégicos y se promueva la formalización laboral.
Asimismo, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) anunció la incorporación de aditivos a la gasolina que ingresa y se distribuye en el país, en respuesta a las recientes denuncias sobre gasolina desestabilizada. Esta medida busca garantizar la calidad del combustible y proteger a los consumidores.
La situación económica y laboral de Bolivia presenta una dualidad. Si bien la tasa de desempleo ha disminuido y la participación laboral ha aumentado, persisten desafíos importantes en la calidad del empleo, la equidad de género y la informalidad laboral. Para lograr un desarrollo económico sostenible e inclusivo, es fundamental implementar políticas que promuevan la formalización laboral, la capacitación técnica, la igualdad de oportunidades y la inversión en sectores estratégicos. La reciente inversión de la CAF y las medidas adoptadas por YPFB podrían contribuir a este objetivo, pero es necesario un esfuerzo coordinado entre el gobierno, el sector privado y la sociedad civil para garantizar un futuro próspero para todos los bolivianos.


