El operativo militar en el sur de Jalisco que culminó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), marca un punto de inflexión en la lucha contra el narcotráfico en México y representa un golpe significativo para las operaciones criminales que impactan a Estados Unidos. La confirmación de su muerte, tras más de una década de búsqueda y múltiples operativos fallidos, ha generado una ola de reacciones a nivel nacional e internacional, aunque también ha desatado una espiral de violencia y caos en varios estados del país.
Oseguera Cervantes, de 59 años, era considerado el narcotraficante más buscado por las autoridades mexicanas y estadounidenses. El gobierno de Estados Unidos ofrecía una recompensa de 15 millones de dólares por su captura, mientras que México ofrecía 1.75 millones de dólares, la cifra más alta de su programa de recompensas. Su organización, el CJNG, se ha caracterizado por su extrema violencia y su expansión a lo largo del territorio mexicano, compitiendo directamente con el Cartel de Sinaloa por el control del tráfico de drogas hacia Estados Unidos. Bajo el gobierno de Donald Trump, el CJNG fue incluso designado como una organización terrorista, acusada de ser responsable del tráfico de fentanilo, metanfetaminas, cocaína y otras drogas ilícitas.
El operativo que llevó a la captura y muerte de “El Mencho” se desarrolló en el municipio de Tapalpa, una zona serrana ubicada a unos 130 kilómetros al sur de Guadalajara, Jalisco. La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) informó que el comando de Fuerzas Especiales contó con el apoyo de aeronaves de la Fuerza Aérea y la Fuerza Especial de Reacción Inmediata de la Guardia Nacional. Los miembros del CJNG se encontraban fuertemente armados y contaban con vehículos blindados, incluyendo lanzacohetes con capacidad para derribar aeronaves.
Durante el enfrentamiento, cuatro integrantes del CJNG perdieron la vida en el lugar, y tres resultaron heridos de gravedad. Nemesio Oseguera se encontraba entre los heridos capturados, pero falleció durante su traslado vía aérea a la Ciudad de México. Además, dos miembros más del cartel fueron detenidos, mientras que tres militares resultaron heridos de gravedad y fueron trasladados a hospitales en la capital mexicana.
La Sedena destacó que la operación se llevó a cabo con “información complementaria” proporcionada por el gobierno de Estados Unidos, en el marco de la cooperación bilateral en materia de seguridad. Si bien no se han revelado detalles específicos sobre la naturaleza de esta información, fuentes del Pentágono confirmaron a la cadena CBS, socia de la BBC en Estados Unidos, que hubo apoyo de la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Anticarteles, que colabora habitualmente con el ejército mexicano a través del Comando Norte de EE.UU. Sin embargo, un funcionario del ejército estadounidense enfatizó que “esta fue una operación militar mexicana, así que el éxito es suyo”.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reconoció públicamente al Ejército Mexicano, la Guardia Nacional, las Fuerzas Armadas y el Gabinete de Seguridad por el exitoso operativo, pero no mencionó la participación estadounidense. Desde su llegada al gobierno en octubre de 2024, Sheinbaum ha mantenido una postura firme en contra de la participación directa de fuerzas estadounidenses en territorio mexicano, aunque ha expresado su disposición a mantener una “coordinación sin subordinación” en temas de seguridad y otros asuntos con Washington.
La respuesta del CJNG a la muerte de su líder no se hizo esperar. En las primeras horas del domingo, se registraron decenas de bloqueos de carreteras, ataques a comercios y actos de vandalismo en varios estados del país, generando un clima de caos y temor entre la población. Jalisco fue el estado más afectado, con carreteras principales y calles de ciudades como Guadalajara, Puerto Vallarta y Lagos de Moreno bloqueadas por vehículos comerciales y privados incendiados. El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, declaró un “código rojo” para el estado y pidió a la población permanecer en sus hogares y evitar salir si no era estrictamente necesario.
A las 15:00 horas locales (21:00 GMT), la Secretaría de Seguridad federal informó que aún había 21 bloqueos activos. Las redes sociales se inundaron de videos y fotografías que mostraban los vehículos incendiados y las columnas de humo. En Puerto Vallarta, un popular destino turístico internacional, algunos pasajeros expresaron su temor en los aeropuertos ante la posibilidad de ataques, aunque las autoridades aseguraron que las operaciones se mantenían con normalidad. Varias aerolíneas mexicanas y extranjeras desviaron vuelos que se aproximaban a Puerto Vallarta y cancelaron otros ante la incertidumbre generada.
Otros estados con presencia del CJNG, como Michoacán, Guanajuato y Tamaulipas, también se vieron afectados por los bloqueos. La presidenta Sheinbaum aseguró en un mensaje en X (anteriormente Twitter) que “en la mayor parte del territorio nacional se desarrollan actividades con plena normalidad” y que el gobierno está coordinando con los estados afectados. “Debemos mantenernos informados y en calma”, señaló. La Sedena anunció el despliegue de tropas adicionales para reforzar la seguridad en Jalisco.
La muerte de “El Mencho” representa un duro golpe para el CJNG, pero no garantiza la desarticulación completa de la organización. El cartel cuenta con una estructura compleja y una amplia red de colaboradores, lo que podría permitirle continuar operando, aunque con menor intensidad. La reacción violenta del CJNG a la muerte de su líder demuestra su capacidad para generar caos y desestabilizar la seguridad pública.
El futuro de la lucha contra el narcotráfico en México dependerá de la capacidad del gobierno para mantener la presión sobre el CJNG y otras organizaciones criminales, fortalecer las instituciones de seguridad y justicia, y abordar las causas sociales y económicas que contribuyen al crimen organizado. La cooperación con Estados Unidos seguirá siendo fundamental, pero deberá basarse en el respeto a la soberanía nacional y en una estrategia integral que aborde el problema desde sus raíces. La operación que culminó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes es un paso importante, pero el camino hacia la paz y la seguridad en México aún es largo y lleno de desafíos.


