ÚLTIMA HORA

Cobertura global las 24 hs. • miércoles, 29 de julio de 2026 • Noticias actualizadas al minuto.

Menú

Filicidio en Guayaquil: 40 años de prisión para la hija que desmembró a su madre

Fiscalía sustentó agravantes y logró la condena máxima a la mujer acusada del crimen de su madre en Sauces 9. Buscó hasta horarios de recolección de basura

Filicidio en Guayaquil: 40 años de prisión para la hija que desmembró a su madre

---

Guayaquil, Ecuador – Andreína Lamota, de 32 años, ha sido sentenciada a 40 años de prisión, la pena máxima establecida en el Código Orgánico Integral Penal de Ecuador, por el brutal asesinato de su madre, Martha Solís Cruz, de 49 años. La sentencia fue dictada el viernes 20 de febrero, tras un juicio que conmocionó a la ciudad de Guayaquil y reveló detalles macabros sobre la planificación y ejecución del crimen.

La fiscalía logró sustentar su acusación basándose en el artículo 140 del Código Orgánico Integral Penal, específicamente en los numerales 1, 2, 5 y 6, que contemplan circunstancias agravantes. Estas circunstancias, según el jurista Jorge Llivisaca, abogado del padre de Andreína y exesposo de la víctima, fueron cruciales para obtener la condena máxima.

El caso se remonta al 16 de octubre de 2025, cuando el cuerpo desmembrado de Martha Solís fue encontrado en su departamento ubicado en la ciudadela Sauces 9, en el norte de Guayaquil. Los restos de la víctima fueron hallados ocultos dentro de una lavadora y en un tacho azul, evidenciando la frialdad y premeditación con la que Andreína llevó a cabo el crimen. Martha había sido reportada como desaparecida desde el 5 de octubre, lo que intensificó la angustia y la posterior conmoción al descubrirse la verdad.

Durante la audiencia de juzgamiento, que se inició el 3 de febrero y continuó el 10 de febrero, Andreína Lamota mantuvo una actitud impasible, según testimonios de los presentes. El abogado Llivisaca describió su comportamiento como “sereno” y “tranquilo”, incluso al momento de escuchar el fallo judicial. No mostró gestos de frustración ni enojo, lo que ha generado aún más inquietud sobre su estado mental y la motivación detrás del crimen. La defensa no presentó pruebas relevantes y la acusada se acogió a su derecho constitucional al silencio.

La investigación reveló que Andreína realizó exhaustivas búsquedas en internet relacionadas con el crimen que estaba planeando. El fiscal a cargo del caso, Miguel Vélez, explicó que la extracción de información de los teléfonos celulares de la acusada fue clave para reconstruir los hechos. Andreína buscó información sobre cómo desintegrar huesos, el uso de sal para evitar olores y, de manera escalofriante, detalles sobre la recolección de basura, incluyendo los destinos de los desechos y los procedimientos utilizados para su tratamiento. Estas búsquedas sugieren un intento deliberado de deshacerse del cuerpo de su madre de manera eficiente y evitar ser detectada.

Además, la acusada utilizó el teléfono de su madre para enviar mensajes al exesposo, haciéndose pasar por ella y aparentando que seguía con vida después de haber sido asesinada. Esta acción, según la fiscalía, demuestra la manipulación y la falta de escrúpulos de Andreína.

Durante la evaluación psiquiátrica, Andreína Lamota manifestó no sentir remordimiento por lo sucedido, lo que refuerza la imagen de una persona con una profunda falta de empatía y una capacidad para la violencia extrema. El fiscal Vélez coincidió con el peritaje psicológico que determinó que Andreína actuó con conciencia y voluntad, aceptando la decisión judicial en esos mismos términos.

La sentencia incluye, además de la pena de prisión, el pago de 2.000 salarios básicos unificados como reparación integral (equivalentes a $964 mil) y una indemnización de 50.000 dólares a favor de la víctima. Sin embargo, estas compensaciones económicas no pueden reparar el daño irreparable causado a la familia de Martha Solís.

El caso ha generado un profundo debate en la sociedad ecuatoriana sobre la violencia intrafamiliar, la salud mental y la necesidad de fortalecer los mecanismos de protección para las víctimas. La frialdad y la premeditación con la que Andreína Lamota cometió el crimen han dejado una huella imborrable en la memoria colectiva y han puesto de manifiesto la importancia de abordar las causas subyacentes de la violencia y brindar apoyo a las personas en riesgo.

La audiencia, que se desarrolló entre las 09:15 y las 10:30, se centró exclusivamente en los alegatos finales y la lectura de la sentencia. La presencia de Andreína fue telemática, manteniendo la misma serenidad que la caracterizó durante todo el proceso. Este caso, sin duda, se convertirá en un referente en la jurisprudencia ecuatoriana y servirá como un recordatorio de la importancia de la justicia y la protección de los derechos de las víctimas. La condena a 40 años de prisión representa un mensaje claro de que la violencia no será tolerada y que los responsables serán llevados ante la justicia.

Cobertura en Video