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Milagro en Guayaquil: Madre e Hijo Escapan de la Muerte Bajo un Árbol Gigante

Una de las afectadas es una mujer y su hijo con discapacidad. La copa del árbol cayó sobre el techo de la casa donde residen

Milagro en Guayaquil: Madre e Hijo Escapan de la Muerte Bajo un Árbol Gigante

Una madre y su hijo con discapacidad sobrevivieron milagrosamente al colapso de un árbol de 20 metros de altura que se desplomó sobre su vivienda en la décima etapa de La Alborada, en el norte de Guayaquil, durante la madrugada del sábado 21 de febrero de 2026. El incidente, agravado por las intensas lluvias que azotan la ciudad, ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de los ciudadanos ante la falta de mantenimiento preventivo de los árboles urbanos y la lentitud en la respuesta municipal.

Jenny Mercedes Escalante Roca, de 63 años, relató con voz temblorosa el momento del suceso. “Me había levantado para ponerle unas gotas en los ojos a mi hijo. Estaba sentada en la cama cuando, de repente, vi el reflejo de un rayo y enseguida sentí el techo caer encima de nosotros. Llovía torrencialmente. Estamos vivos de milagro”, declaró la afectada, aún conmocionada por el evento.

En medio del pánico, Escalante abrazó a su hijo de 38 años, quien padece una discapacidad, protegiéndolo instintivamente de la caída del techo. Un vecino alertado por los gritos de auxilio logró ingresar a la vivienda y ayudar a sacar a ambos del peligro. “Con mi cuerpo sostuve el techo para que no lo aplastara a él, porque la parte más afectada cayó sobre su cama. Él ya estaba despierto esperando que le pusiera sus gotas. Yo gritaba pidiendo ayuda hasta que un vecino que pasaba entró a socorrernos”, narró Escalante.

El árbol, cuyas raíces cedieron debido a la saturación del suelo por las fuertes lluvias, también causó daños a dos vehículos: un camión y un automóvil. Thomas Santana, propietario del camión afectado, observaba con preocupación las severas afectaciones a su herramienta de trabajo, especialmente en la cabina y el techo, que soportaron el peso de la caída.

La propietaria de la vivienda alquilada, Teresa Latorre Sotomayor, expresó su indignación y frustración ante la falta de acción del Municipio. Latorre aseguró haber realizado múltiples solicitudes desde 2022 para que se retire el árbol, señalando su deterioro progresivo y el riesgo que representaba para los habitantes del sector. “Desde 2022 he enviado solicitudes para que lo corten. Poco a poco se iba deteriorando; caían ramas sobre las aceras y dañaban parabrisas. En 2023, 2024 y 2025 volví a insistir y la última solicitud fue el 9 de febrero de este año, pero nunca atendieron el pedido. Ahora me dicen que el Municipio no pagará de inmediato y que primero debo reconstruir para luego esperar un reembolso. ¿De dónde voy a sacar dinero para cubrir los gastos?”, cuestionó Latorre, visiblemente angustiada.

El colapso del árbol no solo destruyó parte del techo de la vivienda alquilada, sino que también afectó la casa contigua, incrementando los daños materiales y la preocupación de los vecinos.

Este incidente no es aislado. Según reportes, otros árboles y arbustos cedieron en distintos sectores de Guayaquil y Durán debido a las intensas lluvias, incluyendo zonas como La Floresta, Las Acacias, la calle 9 de Octubre, Lorenzo de Garaycoa y el suroeste de la ciudad.

Adrián Zambrano, gerente de la empresa pública Parques EP del Municipio de Guayaquil, reconoció que las lluvias provocaron al menos cinco caídas de árboles en la ciudad, siendo el caso de La Alborada el más grave. “Estamos atendiendo las emergencias y, gracias a Dios, solo se registraron daños materiales en un vehículo y una vivienda. Como Municipio asumiremos lo que nos corresponda. El árbol aparentemente estaba sano, pero la saturación del suelo y el peso provocaron que cediera la raíz”, explicó el funcionario.

Zambrano añadió que equipos municipales continúan trabajando en la atención de emergencias en varios puntos de la ciudad, respondiendo a los llamados de auxilio de los ciudadanos afectados por las lluvias. Sin embargo, la respuesta del Municipio ha sido cuestionada por la demora en atender las solicitudes de mantenimiento preventivo, como la de Teresa Latorre, lo que podría haber evitado el incidente en La Alborada.

La situación ha generado un debate sobre la responsabilidad del Municipio en el mantenimiento de los árboles urbanos y la necesidad de implementar un plan integral de prevención para evitar futuros incidentes. Vecinos y expertos coinciden en que es fundamental realizar inspecciones periódicas de los árboles, podar las ramas secas o enfermas y retirar aquellos que representen un riesgo para la seguridad de los ciudadanos.

El caso de Jenny Escalante y su hijo pone de manifiesto la importancia de la acción oportuna y la inversión en infraestructura urbana para proteger a la población de los efectos de los fenómenos naturales. La comunidad espera que las autoridades tomen medidas concretas para evitar que tragedias similares se repitan en el futuro y que se brinde una solución justa y rápida a las familias afectadas. La promesa de asumir los costos de los daños por parte del Municipio es un primer paso, pero la prevención y el mantenimiento proactivo son esenciales para garantizar la seguridad y el bienestar de los habitantes de Guayaquil.

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