Una serie de graves irregularidades y denuncias sobre el desempeño docente han salido a la luz a través de una misiva dirigida al Decano de la Facultad de Psicología, el Mag. Enrico Irrazábal. El documento expone una situación de profunda preocupación respecto a la calidad educativa y el trato humano dentro de la institución, señalando una decadencia que, según el remitente, no se limita únicamente a la falta de presupuesto, sino que radica en el nivel y la actitud de los docentes que dictan las clases.
El núcleo de la denuncia se centra en un evento ocurrido el pasado lunes 20 de julio, durante la toma del examen de la materia Ética y Deontología. De acuerdo con el relato, la evaluación se desarrolló en tres salones distintos: uno destinado a los alumnos reglamentados y otros dos para aquellos que rendían en calidad de libres. En este punto, la comunicación hace un énfasis particular en la situación de los estudiantes libres, aclarando que muchos de ellos no optaron por esta modalidad por falta de estudio o preparación, sino como consecuencia de la falta de cupos suficientes en las clases.
Según se detalla, el acceso a los cupos se realiza mediante un sistema de sorteo, lo que ha obligado a numerosos estudiantes a estudiar de manera autónoma para poder seguir avanzando en su carrera. Estos alumnos han tenido que sortear los obstáculos académicos prácticamente solos y con muy poca ayuda institucional, convirtiendo el examen libre en la única alternativa para no detener su progreso educativo.
El incidente más crítico se registró en el Aula Magna, donde un grupo de alumnos fue recibido por dos docentes. El testimonio describe a estos profesionales como personas con "muy pocas ganas de trabajar", quienes habrían tratado a los estudiantes con una marcada falta de empatía y, en diversos casos, con una evidente falta de respeto. Esta actitud contrasta directamente con el espíritu de formación que se espera de una institución educativa de este nivel.
Además del trato personal, se denunció una gestión deficiente del tiempo durante la jornada. Se reportó que el examen, programado para comenzar a las 9:00 de la mañana, no inició puntualmente. Sin embargo, el remitente señala una contradicción en la actitud de los docentes, quienes fueron estrictamente puntuales al momento de exigir la entrega de los exámenes, sin mostrar la misma consideración respecto al inicio de la actividad.
En cuanto a la metodología de evaluación, se critica la implementación de una prueba de opción múltiple. La denuncia sostiene que este formato evidencia una falta de esfuerzo por parte del cuerpo docente, ya que la corrección es realizada por una máquina, eliminando el trabajo manual y el análisis pedagógico que conlleva la corrección de un examen.
Este escenario ha provocado una reflexión sobre la identidad actual de la Universidad de la República (Udelar). El texto cuestiona dónde ha quedado la institución de otros tiempos y reclama la ausencia de aquellos docentes que no se limitaban a impartir información técnica, sino que también enseñaban valores y principios fundamentales a sus alumnos. El autor de la carta expresa su tristeza ante la situación actual, preguntándose cuánto tiempo más podrá resistir la institución en este estado de decadencia.
Finalmente, se solicita formalmente al Decano Enrico Irrazábal que preste especial atención a los docentes que tiene a su cargo, sugiriendo que a algunos de ellos "les queda grande" el lugar que ocupan. El pedido es claro: que la enseñanza se realice por verdadera vocación, especialmente en una carrera como Psicología, la cual se describe como una herramienta fundamental para apoyar al ser humano en el futuro.
La denuncia cierra resaltando una ironía fundamental: el hecho de que estas actitudes se hayan manifestado precisamente durante un examen de Ética y Deontología, materia de la cual se percibió muy poca aplicación práctica por parte de los docentes encargados de evaluar ese día.


