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Lima, Perú – La congresista Lucinda Vásquez Vela, representante de Juntos por el Perú-Voces del Pueblo-Bloque Magisterial, falleció a los 67 años, según informó el Congreso de la República a través de sus redes sociales. La noticia ha generado consternación en el ámbito político y ha reabierto el debate sobre las circunstancias que rodearon su salud y las controversias que la acompañaron en sus últimos meses de vida.
El Parlamento expresó sus condolencias a la familia y seres queridos de la congresista, deseando paz para su descanso eterno. Sin embargo, el sensible fallecimiento llega en un contexto marcado por revelaciones sobre su estado de salud y acusaciones de prácticas inusuales en su despacho congresal.
En octubre del año pasado, Edward Rengifo Pezo, exasesor de Vásquez, reveló a RPP que la congresista padecía de un “cáncer avanzado”. Esta información, que inicialmente la legisladora había preferido mantener en reserva, salió a la luz pública tras la difusión de imágenes captadas en su oficina, donde Rengifo Pezo era visto cortándole las uñas de los pies a la congresista.
Las fotografías, publicadas por el dominical Cuarto Poder, generaron una ola de críticas y especulaciones. Rengifo Pezo, sin embargo, defendió sus acciones, argumentando que se trataba de un acto “humanitario” motivado por la empatía y la necesidad de asistir a la congresista debido a su delicado estado de salud. En una entrevista con Ampliación de Noticias, explicó que su intención era evitar que la parlamentaria se movilizara y agravara su condición. Rengifo Pezo también aseguró que no tenía ningún parentesco con Vásquez, lo cual, según afirmó, fue corroborado por la Fiscalía.
La controversia no terminó ahí. Luis Ángel Llaguento Heredia, otro colaborador de Vásquez, también salió en defensa de la congresista, denunciando que las imágenes habían sido sacadas de contexto y utilizadas con una “intencionalidad perjudicial”. Llaguento Heredia afirmó que se estaba dando un “sesgo sensacionalista” a las imágenes y que él había sido víctima de una campaña de desprestigio.
Ante la creciente presión mediática, Juan Carlos Mas, entonces asesor principal de Vásquez, se vio obligado a revelar la enfermedad que padecía la congresista, a pesar de su deseo de mantenerla en reserva. Mas describió el sufrimiento de Vásquez y su dedicación al trabajo, a pesar de su grave estado de salud. Relató que en numerosas ocasiones la congresista se había desmayado en el Congreso y que sus colaboradores habían tenido que auxiliarla.
“No tienen ni idea del sufrimiento que ella tiene dentro de sí, sobre la enfermedad y sobre las labores que tiene que realizar. Lo que pasa es que tenemos a una maestra que a nosotros nos gustaría decirle 'maestra, descanse, tómese su tiempo, ya no venga a ciertos plenos'. La maestra está presente”, declaró Mas, resaltando la entrega y el compromiso de Vásquez con su labor legislativa.
El caso de Lucinda Vásquez también se suma a un panorama preocupante en la política peruana, donde varios congresistas y candidatos a las elecciones generales de 2026 registran condenas por diversos delitos. Una reciente revisión realizada por el equipo de El Poder en tus Manos reveló el pasado judicial de quienes aspiran a ocupar cargos de poder en el país, generando interrogantes sobre la idoneidad de algunos candidatos.
La muerte de la congresista Vásquez deja un vacío en el Congreso y plantea interrogantes sobre el futuro de su bancada. Su trayectoria política, marcada por la defensa de los derechos de los maestros y la promoción de la educación pública, será recordada por sus colegas y seguidores. Sin embargo, las controversias que la rodearon en sus últimos meses de vida también serán objeto de análisis y debate.
La congresista Vásquez fue una figura conocida en el ámbito educativo, habiendo sido profesora y dirigente sindical antes de incursionar en la política. Su elección al Congreso en el 2021 fue vista como un triunfo para el magisterio peruano, que esperaba que ella defendiera sus intereses en el Parlamento.
Durante su gestión, Vásquez participó en la elaboración de leyes relacionadas con la educación, la salud y el bienestar social. Sin embargo, su trabajo legislativo se vio interrumpido por su enfermedad y las controversias que surgieron a raíz de las imágenes de su despacho.
La noticia de su fallecimiento ha generado reacciones de todo el espectro político. Congresistas de diferentes bancadas han expresado sus condolencias a la familia de Vásquez y han destacado su labor en el Congreso. Sin embargo, algunos críticos han aprovechado la ocasión para cuestionar la ética y la transparencia en la política peruana.
El caso de Lucinda Vásquez es un recordatorio de la fragilidad de la vida y de la importancia de la salud en el ejercicio del poder. También es un llamado a la reflexión sobre la necesidad de proteger la privacidad de las personas y de evitar el sensacionalismo en la cobertura de noticias. La congresista Vásquez, a pesar de las controversias, fue una mujer dedicada a su trabajo y comprometida con el bienestar de su país. Su memoria será honrada por aquellos que la conocieron y la respetaron.


