La esperada primera reunión masiva de la comunidad “therian” en Ecuador, programada para el 22 de febrero en el Parque La Carolina de Quito, ha sido reprogramada a un formato más reservado tras una intensa ola de reacciones negativas, amenazas y burlas en redes sociales. El evento, impulsado por el creador de contenido Yeiden Bryan, buscaba brindar un espacio de encuentro para personas que se identifican con animales no humanos, un fenómeno conocido como teriantropía. Sin embargo, la iniciativa se vio rápidamente eclipsada por un torrente de hostilidad online que puso en riesgo la seguridad de los posibles asistentes.
Bryan, quien inicialmente se sorprendió al descubrir la existencia de una comunidad therian activa en Ecuador, relató haber recibido mensajes de personas que se identificaban con una amplia variedad de animales, desde lobos y perros hasta una persona que se sentía conectada con una abeja. Este inesperado descubrimiento lo motivó a organizar el encuentro, con la esperanza de crear un espacio de apoyo y comprensión para este grupo de personas.
No obstante, la publicación original del evento en redes sociales desató una reacción desproporcionada. Según Bryan, aproximadamente el 80% de las interacciones fueron negativas, con comentarios que iban desde simples burlas hasta amenazas directas. Esta avalancha de odio generó serias preocupaciones sobre la posibilidad de confrontaciones durante el encuentro, lo que finalmente llevó a la decisión de modificar los planes.
“La decisión se tomó por razones de seguridad”, explicó Bryan. “No quería exponer a los participantes a situaciones de riesgo. Preferí reprogramar el evento en un formato más reservado, comunicando la nueva fecha y el lugar únicamente a quienes confirmen su interés y pertenencia a la comunidad”.
La controversia ha puesto de manifiesto la falta de comprensión y la intolerancia hacia las identidades no convencionales. El término “therian” proviene de la teriantropía, que describe la identificación psicológica o espiritual con un animal no humano, al que los individuos suelen llamar su “teriotipo”. En internet, existen comunidades online donde los therians comparten sus experiencias, identidad y formas de expresar su vínculo con el animal que los representa. Estas comunidades a menudo organizan reuniones presenciales, como la que se intentó llevar a cabo en Quito.
El caso ha generado un debate sobre la libertad de expresión, el respeto a la diversidad y el impacto de las redes sociales en la vida real. Bryan aprovechó la oportunidad para invitar a la reflexión y promover la tolerancia. “Haya o no una comunidad en Ecuador, hay que admitir que mucho de este odio ha sido impulsado por una tendencia viral en redes sociales”, añadió. “Piensen diferente, miren el otro lado y no se dejen convencer tan fácilmente por lo que ven en internet”.
La reprogramación del encuentro, aunque necesaria para garantizar la seguridad de los participantes, también plantea interrogantes sobre el futuro de la comunidad therian en Ecuador. La hostilidad online ha creado un clima de miedo y desconfianza, lo que dificulta la posibilidad de construir un espacio de encuentro seguro y acogedor.
Sin embargo, Bryan se muestra optimista y decidido a seguir adelante. Aunque reconoce que la situación ha sido frustrante, confía en que la comunidad therian en Ecuador pueda superar este obstáculo y encontrar formas de conectarse y apoyarse mutuamente.
La controversia también ha puesto de relieve la importancia de la educación y la sensibilización sobre las identidades no convencionales. Muchas personas que expresaron su hostilidad hacia la comunidad therian simplemente desconocen de qué se trata y cuáles son sus motivaciones. La falta de información y la prevalencia de estereotipos negativos contribuyen a la intolerancia y la discriminación.
En este sentido, es fundamental promover el diálogo abierto y respetuoso, así como brindar información precisa y accesible sobre la teriantropía y otras identidades no convencionales. Solo a través de la educación y la sensibilización se podrá construir una sociedad más inclusiva y tolerante, donde todas las personas puedan sentirse seguras y aceptadas tal como son.
El incidente en Quito sirve como un recordatorio de los peligros del ciberacoso y la importancia de proteger a las comunidades vulnerables de la violencia online. Las redes sociales pueden ser una herramienta poderosa para conectar a personas y promover el cambio social, pero también pueden ser utilizadas para difundir el odio y la intolerancia. Es crucial que las plataformas de redes sociales tomen medidas para combatir el ciberacoso y proteger a sus usuarios de la violencia online.
Además, es importante que las autoridades competentes investiguen y sancionen a quienes inciten al odio y la violencia en línea. El ciberacoso no es un delito menor y puede tener consecuencias devastadoras para las víctimas.
En última instancia, la controversia en torno al encuentro therian en Quito es un reflejo de los desafíos que enfrenta la sociedad en su conjunto en materia de diversidad, inclusión y tolerancia. Es necesario un esfuerzo colectivo para construir una sociedad más justa y equitativa, donde todas las personas puedan vivir con dignidad y respeto, independientemente de su identidad o sus creencias. La reprogramación del evento, aunque forzada por las circunstancias, puede ser una oportunidad para iniciar un diálogo constructivo sobre estos temas y promover una cultura de respeto y comprensión.


