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¡Adiós a Cambiar la Hora! El Congreso Debate el Futuro del Tiempo en EE.UU.

El ritual de “spring forward, fall back” podría tener los días contados, ya que en el Congreso hay dos versiones de la Daylight Act que apuntan a un horario más estable para todo el país.

¡Adiós a Cambiar la Hora! El Congreso Debate el Futuro del Tiempo en EE.UU.

Washington D.C. – La inminente llegada del verano estadounidense, programada para el 21 de junio de 2026, trae consigo un debate que va más allá de las vacaciones y el clima: el futuro del cambio de hora. Durante años, la práctica de adelantar y retrasar los relojes dos veces al año ha generado controversia, y ahora, el Congreso federal está considerando seriamente propuestas para hacer del horario de verano una realidad permanente en todo el país. Dos proyectos de ley, ambos denominados “Daylight Act”, están en el centro de esta discusión, prometiendo poner fin al ritual semestral de “adelantar el reloj en primavera y retrocederlo en otoño”.

La iniciativa principal, H.R. 300, presentada por la congresista republicana por Utah, Celeste Maloy, el pasado 9 de enero de 2025, se enfoca en otorgar a los estados la autonomía para adoptar el horario de verano de forma permanente. Actualmente, la legislación federal permite a los estados solicitar permiso al Congreso para eximirse del cambio de hora, un proceso que se considera engorroso y burocrático. La propuesta de Maloy simplificaría este proceso, permitiendo a los estados que deseen permanecer en el horario de verano durante todo el año hacerlo sin necesidad de una aprobación federal específica.

Esta iniciativa responde a una creciente demanda de muchos estados que buscan alinear sus horarios con los beneficios percibidos del horario de verano, como el aumento de la luz solar durante las horas de la tarde, lo que se traduce en un posible impulso al comercio minorista, la reducción del consumo de energía y la mejora de la seguridad vial. Sin embargo, la decisión final recaería en cada estado, permitiendo una flexibilidad que reconoce las diversas necesidades y preferencias regionales.

La segunda propuesta, H.R. 7378, presentada en febrero de 2026 por el representante republicano por Florida, Greg Steube, adopta un enfoque más radical. En lugar de permitir a los estados elegir, Steube propone un cambio a nivel nacional, adelantando permanentemente todos los relojes del país en media hora. Esta medida eliminaría por completo el cambio de hora, pero también significaría que los estadounidenses vivirían todo el año con un horario que actualmente se experimenta solo durante el horario de verano, pero adelantado 30 minutos adicionales.

Steube argumenta que este cambio “intermedio” eliminaría la disrupción causada por el cambio de hora, al tiempo que maximizaría los beneficios de la luz solar durante las horas de la tarde. Según sus defensores, esta medida podría mejorar la salud mental y física de los ciudadanos, reducir los accidentes de tráfico y estimular la economía.

El debate en torno a estos proyectos de ley ha generado una amplia gama de opiniones. Los defensores del horario de verano permanente argumentan que el cambio de hora es una reliquia del pasado, una práctica que se originó durante la Primera Guerra Mundial para ahorrar energía y que ya no tiene sentido en el siglo XXI. Señalan que los estudios científicos han demostrado que el cambio de hora puede tener efectos negativos en la salud, como alteraciones del sueño, aumento del riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

Por otro lado, los opositores al horario de verano permanente argumentan que el horario estándar es más saludable y más natural para el ritmo circadiano humano. Señalan que la exposición a la luz solar durante las horas de la mañana es crucial para regular el sueño y el estado de ánimo, y que el horario de verano permanente podría privar a muchas personas de esta importante exposición. Además, algunos expertos advierten que un cambio permanente en el horario podría tener consecuencias negativas para la agricultura y otras industrias que dependen de los ciclos naturales de luz y oscuridad.

La Cámara de Representantes y el Senado se encuentran actualmente revisando ambas propuestas. Se han celebrado audiencias y se han escuchado testimonios de expertos, representantes de la industria y ciudadanos preocupados. El futuro de la legislación es incierto, pero el debate ha ganado impulso en los últimos meses, y existe una creciente sensación de que es probable que se produzca algún tipo de cambio en el futuro cercano.

La complejidad del tema radica en la necesidad de equilibrar los beneficios percibidos del horario de verano con los posibles inconvenientes para la salud y la economía. Además, existe la cuestión de la coordinación con otros países, ya que un cambio en el horario estadounidense podría tener implicaciones para el comercio internacional y los viajes.

El impacto potencial de la Daylight Act es significativo. Si se aprueba, podría cambiar la forma en que los estadounidenses experimentan el tiempo, afectando a todos los aspectos de la vida cotidiana, desde el trabajo y la escuela hasta el ocio y la salud. La decisión final dependerá de la capacidad de los legisladores para llegar a un consenso sobre la mejor manera de avanzar, teniendo en cuenta las diversas necesidades y preferencias de la población.

Mientras tanto, los ciudadanos estadounidenses se preparan para el próximo cambio de hora en el verano de 2026, con la esperanza de que este sea el último. La Daylight Act representa una oportunidad única para repensar nuestra relación con el tiempo y crear un sistema que sea más saludable, más eficiente y más conveniente para todos. La atención nacional se centra ahora en el Congreso, a la espera de una decisión que podría marcar el fin de una tradición centenaria y el comienzo de una nueva era en la gestión del tiempo en Estados Unidos.

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