Fuerza Popular se encuentra al filo de la navaja, dividida entre la abstención y el respaldo a la legisladora de Acción Popular, María del Carmen Alva, en la crucial elección del nuevo presidente del Congreso de la República. La decisión, tomada tras una reunión encabezada por el secretario general de la agrupación, Luis Galarreta, busca evitar una mayor inestabilidad política en un país que, según sus propios miembros, “no resiste más improvisaciones”. La votación, programada para las 6 de la tarde de hoy, definirá el reemplazo de José Jerí, censurado recientemente, y podría marcar un punto de inflexión en el panorama político nacional.
El vocero de la bancada de Fuerza Popular, César Revilla, anunció en conferencia de prensa el apoyo de su grupo parlamentario a la candidatura de Alva, argumentando la necesidad de “orden y estabilidad” para el país. Revilla enfatizó que la oposición a la censura de Jerí no se debió a una defensa personal, sino a la preocupación por la creciente inestabilidad política. “Nos opusimos a la censura no por personas sino para evitar mayor inestabilidad, no defendemos gobiernos sino al Perú. Creemos que el país no resiste más improvisaciones ni cálculos políticos. Ya aprendimos. Hoy la prioridad debe ser el futuro y la tranquilidad de los ciudadanos; por ello respaldaremos a Maricarmen Alva”, declaró.
Sin embargo, la unidad interna de Fuerza Popular dista mucho de ser una realidad. Fuentes acreditadas de Perú21 revelan la existencia de dos facciones claramente definidas dentro del bloque fujimorista, compuesto por 20 integrantes. Por un lado, se encuentran los parlamentarios provenientes de las provincias, quienes abogan por la abstención en la votación, argumentando que no desean asumir responsabilidad por el resultado final. Esta postura refleja un temor a ser asociados con una elección que consideran inherentemente problemática.
En contraposición, se ubican los legisladores representantes de Lima, quienes, en su mayoría, consideran que Fuerza Popular debe respaldar a Alva como “el mal menor” en esta elección. Su razonamiento se basa en la creencia de que la legisladora acciopopulista es la que mejor garantiza la continuidad de la actual política económica y evita medidas que podrían generar inestabilidad financiera. Consideran que Alva representa una opción más predecible y menos propensa a generar cambios drásticos que podrían afectar negativamente al país.
La decisión de Fuerza Popular se produce en un contexto de incertidumbre política y social. El país enfrenta desafíos significativos en materia de seguridad ciudadana, economía y gobernabilidad. La elección del nuevo presidente del Congreso se considera crucial para abordar estos desafíos y restaurar la confianza en las instituciones democráticas.
Revilla aprovechó la ocasión para proponer un “acuerdo con los peruanos, no entre políticos”, basado en cinco ejes fundamentales que, según su bancada, son esenciales para el futuro del país. Estos ejes incluyen la participación activa de las Fuerzas Armadas junto a la Policía en la lucha contra el crimen, con operativos permanentes de rastrillaje y el fortalecimiento de la Inteligencia. Además, proponen la presencia permanente de efectivos del orden en el transporte público de Lima para proteger a los ciudadanos, el trabajo obligatorio para los internos y el control conjunto de los penales por policías y Fuerzas Armadas.
Otro punto clave del acuerdo propuesto es la deportación inmediata de extranjeros en situación ilegal, una medida que ha generado controversia en el pasado. Finalmente, Fuerza Popular insiste en la garantía plena del derecho al voto mediante la apertura y funcionamiento de todos los centros de votación, asegurando así la participación ciudadana en los procesos electorales.
A pesar del anuncio de apoyo a Alva, la incertidumbre persiste. La división interna de Fuerza Popular y la posibilidad de que algunos de sus miembros opten por la abstención podrían complicar la elección y prolongar la crisis política. Los otros tres candidatos a la presidencia del Congreso – Edgard Reymundo del Bloque Democrático Popular, José María Balcázar de Perú Libre y Héctor Acuña de Honor y Democracia – no cuentan con el respaldo de Fuerza Popular, lo que reduce significativamente sus posibilidades de éxito.
De hecho, fuentes fujimoristas han confirmado que no habrá voto de su bancada a favor de ninguno de los otros tres candidatos. La experiencia previa de Alva, quien ya contó con el apoyo de Fuerza Popular cuando encabezó la lista para la Mesa Directiva del Legislativo en el periodo 2021-2022, juega a su favor. En aquella ocasión, Alva fue elegida gracias al respaldo del llamado Bloque Democrático, que aglutinaba a las bancadas de Fuerza Popular, Avanza País, Alianza para el Progreso, Somos Perú y Acción Popular.
La elección de hoy se presenta como un desafío para la clase política peruana. La capacidad de los diferentes grupos parlamentarios para llegar a un acuerdo y elegir un presidente del Congreso que pueda liderar el país en un momento de crisis será fundamental para garantizar la estabilidad y el progreso de la nación. La atención de la opinión pública se centra ahora en el desarrollo de la votación y en el resultado final, que podría tener consecuencias significativas para el futuro político y económico del Perú. La sombra de la división interna de Fuerza Popular, sin embargo, planea sobre el proceso, añadiendo un elemento de imprevisibilidad a una elección ya de por sí compleja.


