El Centro Provincial para la Enseñanza Artística "Olga Alonso" rindió homenaje a los instructores de arte en todo el país, celebrando su crucial labor en la formación de ciudadanos integrales y el cultivo de la sensibilidad estética en niños, niñas y jóvenes. El Dr. Luis Enrique Díaz Peralta, director del centro, transmitió un mensaje de profundo agradecimiento y reconocimiento a estos profesionales, destacando la complejidad y la belleza de su tarea.
El Día del Instructor de Arte, según Díaz Peralta, es una fecha de especial significado en Cuba, pues permite recordar y honrar la figura de Olga Alonso, pionera de la enseñanza artística en la isla, y expresar gratitud a todos aquellos que dedican su vida a transmitir el amor por las artes. La enseñanza artística, enfatizó, no se limita a la adquisición de habilidades técnicas en disciplinas como la danza, el teatro, las artes visuales o la música, sino que implica un proceso de formación integral que busca desarrollar la nobleza, la ética y la capacidad de apreciar la belleza en todas sus manifestaciones.
“Formar hombres y mujeres integrales, nobles y estéticamente educados es una tarea sumamente compleja, a la vez que gratificante y bella”, afirmó Díaz Peralta en su mensaje. “Lograrlo desde la sensibilidad de la Danza, el Teatro, las Artes visuales y la Música tiene el doble de méritos y merece todo nuestro respeto”. Esta declaración subraya la importancia de las artes como herramientas fundamentales para el desarrollo humano, capaces de estimular la creatividad, el pensamiento crítico y la empatía.
El director del centro provincial destacó que el trabajo de los instructores de arte va más allá de la simple transmisión de conocimientos. Se trata de despertar en los estudiantes una pasión por el arte, de fomentar su capacidad de expresión y de brindarles las herramientas necesarias para que puedan desarrollar su potencial creativo. En un mundo cada vez más dominado por la tecnología y la racionalidad, la sensibilidad artística se convierte en un valor esencial para preservar la humanidad y promover una sociedad más justa y equitativa.
El mensaje de Díaz Peralta no solo es un reconocimiento al trabajo realizado por los instructores de arte, sino también una exhortación a seguir adelante, a defender sus proyectos y a amar su tarea. “Llegue a todos y cada uno de ustedes y sus maestros el reconocimiento sincero de nuestro Consejo de Dirección y el mío propio en este hermoso día, con la exhortación a seguir creando, soñando, luchando por defender sus proyectos y amando su hermosa tarea de despertar en nuestros niños, niñas y jóvenes la sensibilidad hacia lo mejor del arte”, expresó.
La enseñanza artística en Cuba tiene una larga y rica tradición, que se remonta a los primeros años de la Revolución. Olga Alonso, figura emblemática de esta tradición, fue una ferviente defensora de la importancia de las artes en la educación y dedicó su vida a crear un sistema de enseñanza artística accesible a todos los niños y jóvenes del país. Su legado continúa vivo en el Centro Provincial que lleva su nombre y en el trabajo de todos los instructores de arte que siguen sus pasos.
La labor de estos profesionales es especialmente relevante en la actualidad, en un contexto marcado por la crisis económica y el bloqueo impuesto por Estados Unidos. A pesar de las dificultades, los instructores de arte cubanos han logrado mantener viva la llama de la creatividad y la cultura, ofreciendo a sus estudiantes un espacio de libertad y expresión. Su trabajo es un ejemplo de resistencia y de compromiso con el futuro del país.
El reconocimiento a los instructores de arte no debe limitarse a un día al año. Es necesario valorar y apoyar su labor de manera constante, proporcionándoles los recursos necesarios para que puedan desarrollar su trabajo de manera óptima. Esto incluye la inversión en infraestructura, la capacitación continua y la creación de oportunidades para que puedan mostrar su trabajo al público.
La enseñanza artística no es un lujo, sino una necesidad. Es una inversión en el futuro de la sociedad, en la formación de ciudadanos críticos, creativos y comprometidos con su entorno. Los instructores de arte son los artífices de este futuro y merecen todo nuestro reconocimiento y apoyo. Su trabajo, a menudo silencioso y poco visible, es fundamental para construir una sociedad más humana, más justa y más bella. La frase "instructores de arte: profesión que salva almas" encapsula perfectamente la profunda influencia que estos educadores tienen en la vida de sus estudiantes, guiándolos hacia la autoexpresión, la apreciación estética y el desarrollo de su potencial humano. El legado de Olga Alonso continúa inspirando a nuevas generaciones de artistas y educadores, asegurando que la llama de la creatividad siga ardiendo en Cuba.


