Ginebra, Suiza – Las conversaciones de paz entre Ucrania y Rusia, mediadas por Estados Unidos, continúan este miércoles en Ginebra tras una primera jornada marcada por la tensión y “avances significativos”, según el emisario estadounidense Steve Witkoff. Este nuevo intento diplomático, el más reciente en una larga serie de esfuerzos para poner fin al conflicto que se inició en febrero de 2022, se desarrolla en un contexto de intensos combates y acusaciones mutuas de ataques que socavan la búsqueda de una solución negociada. La guerra, que ya se acerca a su cuarto año, ha dejado un saldo devastador de cientos de miles de muertos, millones de desplazados y amplias zonas del este y sur de Ucrania en ruinas.
A pesar de la presión ejercida por Washington, el principal escollo en las negociaciones sigue siendo la cuestión territorial. Rusia exige el control total de la región oriental de Donetsk como parte de cualquier acuerdo, amenazando con tomarla por la fuerza si las conversaciones fracasan. Ucrania, por su parte, se muestra reacia a ceder territorio y denuncia que se le exige aceptar concesiones desproporcionadas en comparación con Rusia.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, reiteró su disposición a avanzar hacia un acuerdo “digno” para poner fin a la guerra, pero cuestionó la voluntad de Moscú. En declaraciones al medio Axios, Zelensky expresó su desacuerdo con la presión que recibe para negociar bajo condiciones que considera injustas, advirtiendo que no se logrará una paz duradera si se concede a Rusia la “victoria” sin más. “Espero que solo sea una táctica y no una decisión”, afirmó.
Por su parte, el expresidente estadounidense Donald Trump instó a Kiev a alcanzar un entendimiento, afirmando que “más les vale sentarse a la mesa, y rápido”. Witkoff, quien representa al gobierno de Trump en los diálogos, destacó los “avances significativos” logrados gracias a la mediación de Washington, aunque no ofreció detalles específicos. “El éxito del presidente Trump en reunir a ambas partes de esta guerra ha tenido avances significativos y estamos orgullosos de trabajar bajo su liderazgo para detener las matanzas en este terrible conflicto”, escribió en la plataforma X. Ambas partes, según Witkoff, acordaron informar a sus respectivos líderes y continuar trabajando por un acuerdo.
La primera jornada de conversaciones, que se extendió durante seis horas, fue descrita como “tenso” por una fuente cercana a la delegación rusa. El contacto directo entre ambas partes concluyó al término de ese lapso. Para estas negociaciones, el Kremlin volvió a designar como jefe negociador al nacionalista y ex ministro de Cultura Vladimir Medinski, mientras que la delegación ucraniana está encabezada por el secretario del Consejo de Seguridad Nacional, Rustem Umiérov.
Umiérov agradeció la mediación de Washington e informó que mantuvo contactos con aliados europeos – Francia, Reino Unido, Alemania, Italia y Suiza – para comunicar los resultados del primer encuentro. Las conversaciones con los aliados europeos se centraron en “cuestiones prácticas y los mecanismos de posibles soluciones” al conflicto, según precisó en la plataforma Telegram.
Estados Unidos ha estado buscando desde hace meses un acuerdo que ponga fin a la guerra, pero dos rondas previas de negociaciones celebradas en Abu Dhabi no produjeron avances concretos. El conflicto se ha intensificado en las últimas semanas, con un aumento de los ataques con misiles y drones por parte de ambos bandos.
Antes del inicio de las conversaciones en Ginebra, Ucrania acusó a Rusia de socavar los esfuerzos de paz con el lanzamiento de 29 misiles y 396 drones durante la noche del martes. Según autoridades ucranianas, los ataques causaron la muerte de cuatro personas y dejaron sin electricidad a decenas de miles en el sur del país. Posteriormente, el Estado Mayor ucraniano informó que Moscú lanzó 28 misiles y 109 bombas aéreas guiadas desde el comienzo del día.
Rusia, a su vez, acusó a Ucrania de disparar más de 150 drones durante la misma noche, en su mayoría contra regiones del sur y la península de Crimea, bajo control ruso desde 2014.
En el campo de batalla, las fuerzas ucranianas han logrado recientemente sus avances más rápidos en dos años y medio, recuperando 201 kilómetros cuadrados durante la semana pasada, según un análisis de la agencia AFP basado en datos del Instituto para el Estudio de la Guerra. Sin embargo, la situación sigue siendo extremadamente volátil y la posibilidad de una escalada del conflicto es real.
La reunión de este miércoles en Ginebra se produce en un momento crítico, con la presión internacional aumentando para que se encuentre una solución negociada a la guerra. Sin embargo, las profundas diferencias entre las partes y la persistencia de los combates dificultan la posibilidad de alcanzar un acuerdo. La comunidad internacional observa con atención el desarrollo de estas conversaciones, esperando que puedan abrir un camino hacia la paz y poner fin al sufrimiento de millones de personas afectadas por este conflicto. El futuro de Ucrania, y la estabilidad de Europa, podrían depender del resultado de estos diálogos. La diplomacia, en este contexto, se presenta como la última esperanza para evitar una mayor escalada y una prolongación indefinida de la guerra.

