El presidente de China, Xi Jinping, ha manifestado su firme respaldo al mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva a través de una conversación telefónica, en la que reafirmó la oposición de Pekín a cualquier forma de "injerencia externa" en los asuntos internos de Brasil. Durante el diálogo, ambos líderes defendieron la soberanía nacional y el multilateralismo, subrayando la necesidad de mantener estos principios en un escenario internacional caracterizado por una creciente complejidad y tensiones diplomáticas.
De acuerdo con la información difundida por la agencia oficial china Xinhua, Xi Jinping sostuvo que China apoya plenamente a Brasil en la defensa de su independencia y su derecho a resolver sus conflictos internos sin interferencias de terceros países. Asimismo, el mandatario chino destacó la relevancia de fortalecer la cooperación bilateral y preservar el marco del multilateralismo. Este gesto refuerza la alianza estratégica entre las dos economías más importantes del bloque BRICS, en un momento en que Brasil enfrenta roces diplomáticos tanto con Estados Unidos como con Argentina.
Por su parte, el presidente Lula agradeció el apoyo de Pekín y coincidió en la importancia de defender el derecho internacional y el respeto mutuo entre los Estados. Ambos jefes de Estado reafirmaron su compromiso de profundizar la relación estratégica que los une, consolidando una sociedad comercial clave que en los últimos años ha expandido su cooperación en sectores críticos como la tecnología, la energía, las inversiones y la infraestructura. El respaldo explícito de Xi Jinping fortalece la posición de Lula y evidencia el interés de China por consolidar su influencia en América Latina, región que considera estratégica desde las perspectivas geopolítica y económica.
Paralelamente, la relación entre Brasil y Argentina ha sufrido un deterioro significativo tras una serie de incidentes diplomáticos. El conflicto se intensificó luego de que el presidente argentino, Javier Milei, lanzara críticas y ofensas contra Luiz Inácio Lula da Silva durante un acto político realizado en San Pablo. Ante estos hechos, el gobierno de Brasil tomó medidas diplomáticas severas, convocando al embajador argentino en Brasilia, Guillermo Daniel Raimondi, para que brinde explicaciones oficiales.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, liderado por Mauro Vieira, transmitió una enérgica protesta debido a lo que calificó como "improperios" emitidos por el mandatario libertario durante su visita privada a San Pablo. En un comunicado oficial, la administración de Lula argumentó que "no hay precedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, haya acumulado agresiones y ofensas contra el jefe de estado, las instituciones democráticas, incluido el Poder Judicial, y el Pueblo brasileño". Como consecuencia de esta situación, el gobierno brasileño decidió llamar a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli.
La tensión también se trasladó al ámbito económico y gubernamental. El ministro de Hacienda de Brasil, Dario Durigan, calificó al presidente Javier Milei como un "payaso" en respuesta a las críticas recibidas. En una entrevista con Rádio Jornal, reproducida por el diario O Globo, Durigan cuestionó la narrativa del mandatario argentino, comparando la situación económica de ambos países. El funcionario brasileño señaló que el riesgo país de Argentina es mucho mayor, que su deuda pública es más elevada y que su inflación es considerablemente más alta, instando a no caer en narrativas apocalípticas. No obstante, Durigan reconoció que Brasil también enfrenta dificultades, mencionando que las altas tasas de interés afectan a familias, empresas y agricultores, complicando el refinanciamiento de la deuda.
Desde el gobierno argentino, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, defendió la postura de Javier Milei en diálogo con Luis Majul por LN+. Santilli afirmó que existe una campaña antiargentina financiada por Lula da Silva y sostuvo que el presidente Milei plantea la libertad, el desarrollo y el crecimiento frente a sectores del mundo que prefieren mantener a los ciudadanos oprimidos. Santilli describió a la Argentina como un "gigante dormido que se está despertando" gracias a las reformas económicas implementadas por el Gobierno.
Finalmente, el jefe de Gabinete argentino minimizó el impacto del cruce diplomático en la relación comercial, destacando que existe una tradición de vínculos económicos entre el sector privado y las empresas de ambos países que continúa desarrollándose. Santilli sugirió que no se deben "rasgar las vestiduras" respecto a la economía, a pesar de que el gabinete de Lula haya emitido declaraciones que consideró "barbaridades" sobre el presidente argentino.


