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Díaz-Canel compara al Gobierno de EE.UU. con los nazis y denuncia "política genocida" contra Cuba

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, comparó este domingo al gobierno de Estados Unidos con los nazis y lo acusó de aplicar una «política genocida» contra la isla, que busca «apropiarse de todo el país». Las declaraciones las hizo en Pinar del Río (oeste), durante un acto político por el 73° aniversario del frustrado asalto al Cuartel Moncada, la [...]

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Díaz-Canel compara al Gobierno de EE.UU. con los nazis y denuncia "política genocida" contra Cuba
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El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, lanzó duras acusaciones contra Estados Unidos al calificar su política hacia la isla como un genocidio fríamente calculado. Durante un acto político en Pinar del Río, el mandatario comparó las sanciones estadounidenses con las tácticas de los nazis y los edictos medievales, asegurando que Washington busca la apropiación total del país mediante una estrategia de máxima asfixia. Díaz-Canel destacó que las recientes sanciones contra las misiones médicas cubanas representan un récord de infamia, afectando uno de los principales pilares financieros del Estado. Esta presión ha provocado una caída drástica en el turismo, la salida de empresas extranjeras y una reducción en la entrada de divisas, situación que el líder cubano situó en un contexto global de tensiones similares a las vividas en Gaza, Líbano e Irán.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha lanzado una serie de fuertes acusaciones contra el gobierno de Estados Unidos, llegando a comparar las acciones de la administración estadounidense con las de los nazis. El mandatario cubano denunció la aplicación de lo que calificó como una «política genocida» dirigida específicamente contra la isla, con el objetivo final de «apropiarse de todo el país».

Estas declaraciones fueron emitidas este domingo durante un acto político celebrado en Pinar del Río, en la zona oeste de la isla. El evento se realizaba en el marco de la conmemoración del 73° aniversario del frustrado asalto al Cuartel Moncada, acción que es recordada como la primera iniciativa de los revolucionarios que posteriormente tomarían el poder en Cuba en el año 1959.

Durante su intervención, Díaz-Canel situó la situación de Cuba dentro de un contexto global de conflictos y tensiones. El presidente aseguró que Cuba no es un caso aislado, mencionando que antes de la isla fueron Gaza, Líbano e Irán quienes sufrieron presiones similares. En este sentido, advirtió que «mañana puede ser cualquier otra nación», subrayando que Cuba «no es la primera ni será la última víctima» de las políticas implementadas por los Estados Unidos.

El mandatario fue enfático al describir la lucha actual de su país, afirmando que Cuba lidera una «batalla histórica» para derribar los muros de una política que busca asfixiar al pueblo cubano. Según Díaz-Canel, esta estrategia de asfixia tiene como propósito fundamental la apropiación del territorio y los recursos de la nación.

Una de las partes más controvertidas de su discurso fue la comparación directa entre los funcionarios actuales del Departamento de Estado de los Estados Unidos y figuras del pasado. El presidente cubano afirmó que los expertos estadounidenses encargados de redactar sanciones, elaborar listas y crear pretextos representan una «versión moderna» de quienes redactaban edictos y bandos militares durante los «oscuros tiempos medievales» o durante las ocupaciones nazis en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. Para el jefe de Estado, la presión ejercida sobre Cuba constituye un «genocidio fríamente calculado» por el Gobierno de EE.UU.

En cuanto a la naturaleza de esta presión, Díaz-Canel explicó que se trata de una campaña de «máxima asfixia». Esta estrategia combina diversas herramientas de presión económica y política, destacando el bloqueo petrolero que se mantiene vigente desde el mes de enero, así como varias oleadas de sanciones, incluyendo las denominadas sanciones secundarias.

El presidente cubano hizo especial hincapié en las sanciones más recientes, las cuales fueron anunciadas el pasado jueves. Díaz-Canel calificó estas medidas como aquellas que «rompen el récord de la infamia», debido a que están dirigidas específicamente contra las misiones médicas cubanas que operan en el exterior. Mientras que el gobierno de La Habana define estos programas como una muestra de solidaridad internacional, el gobierno de Washington los califica como una forma de esclavitud moderna.

El impacto de esta política de máxima presión ya es visible en la economía de la isla. El mandatario señaló que las acciones de Washington han provocado una caída drástica en el sector del turismo y una disminución considerable en la entrada de divisas al país. Asimismo, mencionó que estas medidas han impulsado la marcha de numerosas empresas extranjeras que operaban en territorio cubano.

Finalmente, el presidente alertó que las sanciones anunciadas el jueves afectan directamente a uno de los pilares financieros de la nación, ya que el programa de misiones médicas en el extranjero representa una de las principales fuentes de ingresos para el Estado cubano. Ante este escenario, el mandatario hizo un llamado a la unidad para enfrentar lo que considera una agresión sistemática contra la soberanía y la supervivencia del pueblo.

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