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Santiago, Chile – La propuesta del futuro ministro de Transportes, Louis De Grange, de aumentar la capacidad de los taxis colectivos de cuatro a nueve pasajeros ha desatado un intenso debate entre gremios, expertos y observadores del sector. La iniciativa, que busca modernizar el servicio y mejorar el confort de los usuarios, se enfrenta a advertencias sobre posibles efectos negativos si no se abordan las condiciones estructurales del rubro y se implementa de manera gradual.
La Confederación de Taxi Colectivo y Transporte Menor, liderada por Eduardo Castillo, ha manifestado su apertura a la modernización, pero con cautela. Castillo advierte que un aumento en la capacidad sin resolver problemas preexistentes podría generar más complicaciones que soluciones. Entre los desafíos que el gremio identifica se encuentran las desigualdades regulatorias en comparación con otros modos de transporte subsidiados, la falta de acceso a vías exclusivas y paraderos adecuados, la competencia desleal del transporte informal y las preocupaciones por la seguridad operacional.
“No nos oponemos a la modernización, pero es crucial que se aborden las condiciones estructurales del rubro antes de aumentar la capacidad de los vehículos”, declaró Castillo a BioBioChile. “Si no se garantiza un acceso equitativo a las vías, paraderos y subsidios, y si no se combate la informalidad, el aumento de pasajeros podría generar congestión, inseguridad y una competencia desleal para los operadores legales”.
Por otro lado, expertos en transporte ven con buenos ojos la propuesta de De Grange. Ariel López, ingeniero en Transporte, argumenta que la restricción actual, que data de 1992, es obsoleta y limita la eficiencia del servicio. Según López, el uso de vans con capacidad para nueve pasajeros permitiría duplicar la capacidad de transporte, mejorar la comodidad de los usuarios y fortalecer los ingresos de los conductores.
“La normativa actual es anacrónica y no refleja las necesidades de movilidad de la población”, afirma López. “El uso de vans permitiría optimizar el uso de los vehículos, reducir los tiempos de espera y ofrecer un servicio más eficiente y cómodo”.
Franco Basso, otro especialista en Transporte, propone un enfoque más cauteloso y gradual. Basso sugiere implementar pilotos acotados por recorrido para evaluar el impacto de la medida y evitar una desregulación descontrolada, similar a la que se ha observado en otros países de la región.
“Es importante analizar cuidadosamente los efectos de la medida antes de implementarla a gran escala”, explica Basso. “Los pilotos permitirían identificar posibles problemas y ajustar la normativa para garantizar un impacto positivo y sostenible”.
La propuesta de De Grange se enmarca en un contexto de creciente demanda de transporte público y la necesidad de mejorar la eficiencia y la calidad del servicio. El sistema de taxis colectivos, que opera principalmente en áreas urbanas y suburbanas, juega un papel importante en la movilidad de la población, especialmente en zonas donde el transporte público formal es limitado o inexistente.
Sin embargo, el sector se enfrenta a una serie de desafíos, como la competencia del transporte informal, la falta de inversión en infraestructura y la obsolescencia de la flota vehicular. La propuesta de aumentar la capacidad de los taxis colectivos podría ser una solución para mejorar la eficiencia del servicio y reducir los costos, pero requiere una planificación cuidadosa y una implementación gradual.
El debate sobre la propuesta de De Grange también plantea interrogantes sobre la necesidad de regular el transporte informal y garantizar la seguridad de los pasajeros. La competencia desleal del transporte informal, que opera sin cumplir con las regulaciones y los estándares de seguridad, representa una amenaza para la sostenibilidad del sector y la calidad del servicio.
Las autoridades deben tomar medidas para combatir el transporte informal y garantizar que todos los operadores cumplan con las regulaciones y los estándares de seguridad. Esto incluye fortalecer la fiscalización, imponer sanciones a los infractores y promover la formalización del sector.
En cuanto a la seguridad de los pasajeros, es fundamental garantizar que los vehículos cumplan con los estándares de seguridad y que los conductores estén debidamente capacitados y certificados. Esto incluye realizar inspecciones técnicas periódicas, exigir el uso de cinturones de seguridad y promover la conducción responsable.
La implementación de la propuesta de De Grange también requerirá ajustes en la infraestructura vial y en la planificación urbana. Es necesario adaptar las vías y los paraderos para acomodar los vehículos de mayor capacidad y garantizar un flujo de tráfico eficiente. Además, es importante considerar la necesidad de ampliar la red de transporte público y mejorar la conectividad entre los diferentes modos de transporte.
En resumen, la propuesta de aumentar la capacidad de los taxis colectivos es una iniciativa prometedora que podría mejorar la eficiencia y la calidad del servicio. Sin embargo, su implementación exitosa requiere una planificación cuidadosa, una implementación gradual y una coordinación entre los diferentes actores del sector. Es fundamental abordar las condiciones estructurales del rubro, regular el transporte informal, garantizar la seguridad de los pasajeros y ajustar la infraestructura vial y la planificación urbana. Solo así se podrá aprovechar al máximo el potencial de esta medida y mejorar la movilidad de la población.
La discusión continúa abierta y se espera que el futuro ministro De Grange presente un plan detallado para la implementación de la medida, considerando las opiniones de los diferentes actores involucrados y buscando un equilibrio entre la modernización del servicio y la protección de los derechos de los usuarios y los operadores.

