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¡Dólar en picada! ¿Recuperación o espejismo económico?

El tipo de cambio oficial cayó fuerte en lo que va de febrero ante un conjunto de diversos factores, tanto locales como internacionales. La cosecha gruesa puede extender el "veranito", pero las dudas pasan hacia adelante.

¡Dólar en picada! ¿Recuperación o espejismo económico?

El valor real del dólar en Argentina ha caído a niveles no vistos desde mediados de 2025, generando un intenso debate entre economistas y operadores del mercado. Mientras el Gobierno celebra la calma cambiaria, analistas advierten sobre los riesgos de una apreciación artificial que podría esconder una recesión subyacente y dificultar la recuperación económica a largo plazo. La cotización oficial mayorista ha experimentado un retroceso significativo en febrero, acumulando una caída de -$47,50 (-3,3%) y ubicándose por debajo de los $1.400, su nivel más bajo desde noviembre. En términos reales, ajustados por la inflación de los principales socios comerciales, el tipo de cambio ha tocado mínimos de más de siete meses, según datos del Banco Central (BCRA).

Esta situación recuerda a períodos anteriores de apreciación del peso, como entre junio de 2024 y junio de 2025 (promedio de $1.305), noviembre de 2016-diciembre de 2017 (promedio de $1.374) y febrero de 2015-diciembre de 2015 (promedio de $1.275), aunque con dinámicas y contextos diferentes. A diferencia de intervenciones oficiales más agresivas en el pasado, la actual calma cambiaria se atribuye a una combinación de factores, incluyendo el auge de las Obligaciones Negociables (ONs) liquidadas en el Mercado Libre de Cambios (MLC), una buena cosecha de trigo y un contexto global favorable para los mercados emergentes. Las elevadas tasas de interés en pesos, con retornos efectivos cercanos al 40% anual, también incentivan a los inversores a apostar por la moneda local o a realizar estrategias de carry trade.

La proximidad de la cosecha gruesa de soja y maíz podría prolongar este clima de estabilidad cambiaria en los próximos meses, proporcionando al Gobierno un colchón de divisas para mantener el tipo de cambio bajo control. Sin embargo, las dudas persisten debido a la falta de una recuperación sostenida de la actividad económica, la caída del empleo y la concentración de las inversiones en pocos sectores. El exministro de Economía, Domingo Cavallo, ha advertido que la calma cambiaria lograda a través de las altas tasas de interés en pesos "esconde tras de sí un clima recesivo en muchos sectores de producción de bienes y servicios para el mercado interno". Cavallo enfatiza la necesidad de acumular reservas y eliminar completamente el cepo cambiario para remonetizar la economía, reducir las tasas reales y mitigar el impacto de la devaluación en los precios.

El contraste entre la depreciación del dólar y las altas tasas de interés en pesos ha reabierto el debate sobre las estrategias de carry trade, que consisten en tomar deuda en pesos a tasas elevadas y comprar dólares, aprovechando la diferencia de tasas. Si bien se espera que el dólar mantenga variaciones acotadas en los próximos meses, estas estrategias conllevan el riesgo de quedar obsoletas ante un ajuste cambiario, ya sea por decisión del Gobierno (presionado por el Fondo Monetario Internacional) o por un shock externo.

Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, aconseja a los inversores a considerar sus necesidades futuras de divisas al tomar decisiones de inversión. "Si la meta es estar dolarizado porque en el futuro tenés una deuda en dólares o planeás comprar un bien valuado en dólares, lo más conveniente es mantener la cartera dolarizada", afirma Lazzati. "En cambio, si el inversor va a necesitar pesos en el corto o mediano plazo, hoy resulta más atractivo posicionarse en Lecaps, que están rindiendo en promedio cerca del 35% de TNA, según el plazo elegido".

Las proyecciones del último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA indican que tanto el tipo de cambio oficial como la inflación aumentarán apenas más del 20% en los próximos 12 meses. Esta proyección, combinada con las altas tasas de interés en pesos, crea un escenario complejo para los inversores, que deben sopesar los riesgos y oportunidades de cada opción. La situación actual plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de la calma cambiaria y su impacto en la economía real. ¿Se trata de una recuperación genuina o de un espejismo alimentado por factores coyunturales y políticas monetarias restrictivas? La respuesta a esta pregunta determinará el rumbo de la economía argentina en los próximos meses.

El Gobierno, por su parte, se muestra optimista y confía en que la combinación de factores favorables, como la buena cosecha y el contexto global, permitirá mantener la estabilidad cambiaria y sentar las bases para una recuperación económica gradual. Sin embargo, los analistas advierten que la falta de reformas estructurales y la persistencia de los desequilibrios macroeconómicos podrían poner en peligro esta estabilidad y desencadenar una nueva crisis cambiaria. La clave para el éxito de la estrategia del Gobierno reside en su capacidad para generar confianza en los inversores, atraer capitales y promover una inversión productiva que impulse el crecimiento económico a largo plazo. La situación actual exige un monitoreo constante y una gestión prudente de las políticas económicas para evitar sorpresas desagradables y garantizar la estabilidad financiera del país.

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