El feriado de Carnaval en Ecuador, tradicionalmente un impulso vital para el sector turístico, ha resultado ser un período de decepción y pérdidas significativas para las provincias de Esmeraldas y Santa Elena. A pesar de las condiciones climáticas favorables en algunas zonas, una combinación de derrumbes en las vías de acceso y problemas en el suministro de agua potable han provocado cancelaciones masivas de reservas y una afluencia de visitantes muy por debajo de las expectativas.
En Esmeraldas, la provincia conocida como “La Verde”, los derrumbes registrados en las carreteras Calacalí-La Independencia y Alóag-Santo Domingo al inicio del feriado fueron el principal detonante de la crisis. Las interrupciones del tráfico, que en algunos casos alcanzaron las cinco horas, generaron incertidumbre y frustración entre los viajeros, llevando a muchos a cancelar sus planes de viaje y, consecuentemente, sus reservas hoteleras.
Carlos Acosta, vicepresidente de la Cámara de Turismo de Esmeraldas, lamentó la situación, señalando que antes de los deslizamientos se proyectaba una ocupación hotelera cercana al 90%. Sin embargo, la realidad fue drásticamente diferente. “Las Palmas apenas alcanzó un 15% de hospedaje; Atacames se movió con turismo local y un 35%; Tonsupa reportó un 30% en edificios, mientras que Same y Mompiche también sufrieron cancelaciones”, detalló Acosta, evidenciando el impacto generalizado de los problemas viales en toda la provincia.
La falta de mantenimiento preventivo en las carreteras y la ausencia de planes de contingencia efectivos por parte de las prefecturas de Pichincha y Santo Domingo fueron duramente criticadas por el sector turístico. Los empresarios y hoteleros expresaron su malestar por la falta de inversión en infraestructura y la aparente falta de preparación para enfrentar situaciones de emergencia. A esto se sumó la demora en la difusión de información oficial sobre los derrumbes, lo que exacerbó la incertidumbre y dificultó la toma de decisiones por parte de los viajeros.
El sector turístico de Esmeraldas exige a las autoridades una atención urgente al estado de las carreteras y la implementación de planes de emergencia que garanticen la seguridad y la fluidez del tráfico durante los feriados y temporadas altas. Consideran que solo así se podrá recuperar la confianza de los viajeros y aprovechar plenamente el potencial turístico de la provincia.
En la Península de Santa Elena, la situación fue igualmente desalentadora. Si bien el clima inicialmente acompañó con días soleados, un temporal que se desató la tarde del domingo 16 de febrero y la posterior falta de agua potable frustraron las expectativas de una temporada turística exitosa.
La intensa lluvia provocó la ausencia de bañistas en las playas de Salinas, el principal destino turístico de la península. Hoteleros, dueños de restaurantes y vendedores ambulantes coincidieron en que el mal clima frenó la llegada masiva de turistas que se esperaba para estas fechas.
Sin embargo, el problema climático fue agravado por un cortocircuito en la planta potabilizadora, provocado por las lluvias, que dejó sin servicio de agua potable a varios sectores durante más de diez horas. Esta situación complicó aún más la logística en pleno feriado y obligó a muchos turistas a abandonar la Península.
Douglas Dillon, un hotelero local, señaló la necesidad de mejorar el sistema de drenaje para evitar inundaciones y lodazales, así como de encontrar una solución definitiva al problema del suministro de agua potable. “La lluvia y la falta de agua dejaron al descubierto varias falencias. Hace falta un buen sistema de drenaje para evitar inundaciones y lodazales. El problema del suministro no es nuevo; las autoridades deben darle una solución definitiva”, manifestó Dillon.
Luis Tenempaguay, vicepresidente de la Cámara de Turismo de Santa Elena, confirmó que la carencia del líquido vital obligó a muchos turistas a irse. “Quedarse sin agua en Carnaval fue fatal. Tenemos reportes de visitantes que optaron por irse”, acotó el líder gremial.
La experiencia negativa de este feriado de Carnaval ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad del sector turístico ecuatoriano ante problemas de infraestructura y servicios básicos. La falta de inversión en mantenimiento de carreteras, la ausencia de planes de contingencia efectivos y las deficiencias en el suministro de agua potable son factores que amenazan la competitividad del país como destino turístico.
El sector turístico exige a las autoridades una mayor atención a estas problemáticas y la implementación de políticas públicas que promuevan el desarrollo sostenible del turismo, garantizando la calidad de los servicios y la seguridad de los visitantes. De lo contrario, se corre el riesgo de que Ecuador pierda su atractivo turístico y vea disminuidas las oportunidades de crecimiento económico que este sector puede ofrecer.
A pesar de los contratiempos, el balneario de Salinas registró una concurrencia notable este martes, último día del feriado, lo que sugiere que la demanda turística sigue siendo alta, siempre y cuando se superen los obstáculos que impiden un acceso fácil y seguro a los destinos. Sin embargo, la experiencia de este Carnaval agrio sirve como una advertencia para las autoridades y el sector privado: la inversión en infraestructura y la planificación estratégica son fundamentales para garantizar el éxito del turismo en Ecuador.


