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¡Tu Microbiota Podría Estar Alimentando el Cáncer de Mama!

Los microbios no solo residen en el intestino sino que pueden influir directamente en el comportamiento del cáncer Recientes hallazgos constatan que una sobreabundancia

¡Tu Microbiota Podría Estar Alimentando el Cáncer de Mama!

Investigadores del Centro Oncológico Kimmel de Johns Hopkins, en Estados Unidos, han revelado una conexión alarmante entre la microbiota intestinal y el desarrollo del cáncer de mama. Un estudio pionero ha demostrado que ciertas bacterias patógenas presentes tanto en el intestino como en el tejido mamario pueden promover el crecimiento y la propagación de tumores al manipular una enzima metabólica crucial, la espermina oxidasa (SMOX). Los hallazgos, publicados recientemente, abren nuevas vías para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de esta devastadora enfermedad.

La investigación, liderada por la profesora de oncología Dipali Sharma y la investigadora postdoctoral Deeptashree Nandi, se centró en la forma en que las bacterias patógenas influyen en la actividad de SMOX. Se descubrió que la exposición a bacterias como *Bacteroides fragilis*, *Fusobacterium nucleatum* y *Escherichia coli* aumentaba significativamente la actividad de esta enzima, lo que a su vez provocaba daño al ADN, crecimiento tumoral y metástasis en modelos animales y de laboratorio.

“Los microbios no solo residen en nuestro intestino. Pueden influir directamente en el comportamiento del cáncer”, explica Sharma. “Descubrimos que una sobreabundancia de ciertas bacterias patógenas desencadena la inflamación y activa SMOX, lo que produce especies reactivas de oxígeno que dañan el ADN y estimulan el crecimiento tumoral. Al bloquear SMOX, logramos reducir drásticamente la formación de tumores en nuestros modelos preclínicos”.

El equipo de investigación se enfocó particularmente en *Bacteroides fragilis enterotoxigénico* (ETBF), una cepa conocida por secretar una toxina potente que puede alterar las comunidades bacterianas y promover el cáncer. Los experimentos revelaron que cuando las células de cáncer de mama o el tejido mamario de ratón se exponían a ETBF o a su toxina, los niveles de SMOX se disparaban, desencadenando una cascada de eventos que aumentaban el estrés oxidativo, la inflamación y la inestabilidad genómica.

“Esto establece un ciclo que se perpetúa”, afirma Nandi, primera autora del estudio. “Las citocinas inflamatorias estimulan la SMOX, la SMOX genera estrés oxidativo y el daño resultante en el ADN favorece el crecimiento y la propagación de los tumores”.

Para validar la posibilidad de interrumpir este ciclo vicioso, los investigadores trataron células de cáncer de mama en modelos de laboratorio y animales con dos inhibidores de SMOX: MDL72527 y SXG-1. Los resultados fueron prometedores. Ambos inhibidores suprimieron eficazmente la actividad de SMOX, redujeron los marcadores de daño del ADN y detuvieron la progresión tumoral, incluso en presencia de bacterias patógenas.

Los ratones colonizados con ETBF desarrollaron más tumores mamarios y de crecimiento más rápido en comparación con los controles no infectados. Sin embargo, aquellos que recibieron tratamiento con inhibidores de SMOX mostraron tumores significativamente más pequeños, menos metástasis y niveles más bajos de daño oxidativo del ADN.

Un hallazgo particularmente significativo fue que el mecanismo impulsado por SMOX no era exclusivo de *B. fragilis*. Los investigadores descubrieron que extractos de cultivos patógenos de *F. nucleatum*, *E. coli* e incluso *Mycobacterium tuberculosis* también inducían la sobreexpresión de SMOX y el daño al ADN en las células de cáncer de mama.

“Esta convergencia entre distintas especies bacterianas sugiere que SMOX puede representar un centro molecular compartido a través del cual los microbios influyen en la biología del cáncer”, señala Sharma. “Esto implica que la modulación de SMOX podría ser una estrategia terapéutica amplia para combatir el cáncer de mama, independientemente de la bacteria específica involucrada”.

Los hallazgos de este estudio sugieren que la evaluación de la actividad de SMOX o la composición microbiana podría ayudar a identificar a las mujeres con mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama agresivo. Esto podría permitir intervenciones preventivas más tempranas y personalizadas.

Actualmente, los investigadores están explorando los inhibidores de SMOX como posibles complementos a las terapias estándar contra el cáncer de mama, como la quimioterapia y la radioterapia. También están investigando cómo la inflamación inducida por los microbios afecta la respuesta inmunitaria tumoral, con el objetivo de desarrollar estrategias para potenciar la eficacia de la inmunoterapia.

“Estos hallazgos sugieren que la inhibición farmacológica de SMOX podría ser una estrategia viable para contrarrestar los efectos promotores del cáncer de la disbiosis microbiana”, afirma Sharma. La disbiosis microbiana se refiere a un desequilibrio en la composición de la microbiota intestinal.

Comprender cómo las bacterias se comunican con las células cancerosas abre nuevas vías para la prevención y el tratamiento del cáncer de mama. “Si logramos interrumpir esa comunicación, en particular al actuar sobre SMOX, podríamos ralentizar o incluso detener la progresión del cáncer en pacientes con desequilibrio microbiano”, concluye Sharma.

Este estudio representa un avance significativo en la comprensión de la compleja interacción entre la microbiota, el sistema inmunológico y el desarrollo del cáncer. Los resultados ofrecen la esperanza de que, en el futuro, se puedan desarrollar nuevas terapias dirigidas a la microbiota para prevenir y tratar el cáncer de mama de manera más eficaz. La investigación subraya la importancia de mantener una microbiota intestinal saludable a través de una dieta equilibrada, el ejercicio regular y la evitación de la exposición innecesaria a antibióticos.

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