A pesar de la postergación de la Feria del Libro en Cuba, la editorial camagüeyana Ácana se mantiene firme en su compromiso con la cultura y la promoción de nuevos talentos literarios. El reciente Encuentro de Escritores Camagüeyanos sirvió como plataforma para adelantar proyectos ya finalizados y otros en desarrollo, demostrando la vitalidad de la escena literaria local a pesar de las dificultades económicas y sociales que atraviesa el país.
El evento, celebrado en el marco del tradicional Pisto Camagüeyano –un espacio de diálogo abierto entre autores y lectores– contó con la participación de destacadas figuras como Evelin Queipo, Yoandra Santana, Maikel Sardaña y Kezia Henry, quienes compartieron sus experiencias, inquietudes y perspectivas sobre el panorama literario actual.
Yoandra Santana, narradora y dramaturga, presentó su poemario “Brevedad de ser”, una obra concebida durante el aislamiento de la pandemia de COVID-19. El libro se caracteriza por su concisión y precisión, con textos breves que evocan el haiku y el epigrama, desafiando al autor a expresar ideas complejas y profundas en un espacio limitado. “Es un libro de encontrarme a mí misma. Yo siempre tengo sed de decir”, confesó Santana, revelando la naturaleza introspectiva y personal de su obra. La pandemia, aunque un período de gran dificultad, sirvió como catalizador para la reflexión y la creación, permitiendo a la autora explorar su propia voz y su relación con el mundo.
Por su parte, Kezia Henry, investigadora histórica, habló sobre su ensayo “Varona y horcón”, galardonado con el Premio Emilio Ballagas 2025. La obra se adentra en la memoria femenina a través de las vivencias de las mujeres de su familia –la abuela, la madre y otras figuras relevantes–, rescatando historias silenciadas y ofreciendo una perspectiva fresca y original sobre la historia de Cuba. Henry destacó la importancia de recuperar la memoria de las mujeres, quienes a menudo han sido relegadas a un segundo plano en los relatos históricos tradicionales. Su investigación no solo aporta nuevos conocimientos sobre el pasado, sino que también contribuye a la construcción de una identidad nacional más inclusiva y representativa.
Evelin Queipo, por su parte, anunció una compilación de cuentos escritos por miembros de talleres literarios de diversos municipios de Camagüey. Esta iniciativa busca visibilizar el trabajo de los escritores locales y promover la diversidad de estilos y épocas en la literatura camagüeyana. La compilación también pretende reconocer la labor de los asesores literarios, quienes desempeñan un papel fundamental en la formación de nuevos talentos. Queipo enfatizó la importancia de apoyar a los escritores emergentes y brindarles espacios para dar a conocer su obra.
Maikel Sardaña, director de la editorial Ácana, confirmó que estos proyectos forman parte de la vocación de la editorial por acompañar la formación de nuevos escritores desde el sistema de Casas de Cultura. Ácana se ha consolidado como un importante impulsor de la literatura local, brindando apoyo editorial y promoción a autores de todas las edades y niveles de experiencia. Sardaña destacó el compromiso de la editorial con la cultura y su papel en la preservación y difusión del patrimonio literario cubano.
A pesar de la modificación del calendario ferial, Ácana cuenta con una amplia gama de títulos terminados listos para llegar a librerías, instituciones culturales y espacios comunitarios. Entre ellos se encuentran “El frío del último verano”, de Ernesto Pérez Castillo, ganador del Premio de la Ciudad Silvestre de Balboa 2024; y “Yo maté a mi madre”, de Ariel Fonseca Rivero, galardonado con el Premio Emilio Ballagas 2023. Estas obras representan la diversidad temática y estilística de la literatura cubana contemporánea, abordando temas como la memoria, la identidad, la familia y la violencia.
La lista de publicaciones de Ácana se completa con “Recetofilia”, de Evelin Queipo Balbuena, un libro en décimas sobre cocina, fruto de una coedición con la Asociación Hermanos Saíz; “SMS”, de Alejandro González Bermúdez; “Sed”, del artista Joel Jover Llenderroso; y “La punta del iceberg. Espacio social, música e identidad cultural en Puerto Príncipe (1800–1868)”, de Verónica Fernández Díaz. Esta última obra, en particular, destaca por su enfoque interdisciplinario y su análisis de la relación entre la música, la sociedad y la identidad cultural en el contexto histórico de Puerto Príncipe.
La editorial Ácana, a pesar de las limitaciones impuestas por la situación económica y social de Cuba, continúa demostrando su compromiso con la cultura y la promoción de la literatura. Su labor es fundamental para mantener viva la llama de la creatividad y el pensamiento crítico en un contexto desafiante. La perseverancia de los escritores camagüeyanos y el apoyo de instituciones como Ácana son un ejemplo de resistencia y esperanza en tiempos de crisis. La literatura, como siempre, se erige como un refugio y una herramienta para comprender y transformar el mundo.


