Panamá enfrenta una crisis de VIH alarmante, situándose entre los países más afectados de América Latina y liderando los nuevos casos en Centroamérica. Así lo reveló el Dr. Orlando Quintero, fundador de la organización Probidsida, en una reciente entrevista, destacando la urgencia de abordar la situación con estrategias integrales que vayan más allá de la simple distribución de condones.
El Dr. Quintero, quien vive con VIH desde hace 37 años, compartió su experiencia personal y el progreso significativo en el tratamiento de la enfermedad. Recordó que en sus inicios, el tratamiento consistía en tomar hasta 16 pastillas diarias, mientras que hoy en día, una sola pastilla es suficiente para controlar el virus. Este avance, junto con la disponibilidad de PrEP (profilaxis preexposición), un medicamento preventivo para personas en riesgo, representa un paso crucial en la lucha contra el VIH.
Sin embargo, el Dr. Quintero enfatizó que Panamá no puede relajarse en sus esfuerzos. La situación epidemiológica es preocupante, con una alta tasa de nuevos casos en comparación con otros países de la región. Esta realidad se atribuye a una combinación de factores, incluyendo la condición de Panamá como un centro de tránsito y economía de servicios, el tabú social en torno a la sexualidad, el alto consumo de alcohol y drogas, y la falta de una educación sexual integral en las escuelas.
“Vivimos como en un caldo de cultivo”, afirmó el Dr. Quintero. “Tenemos tabú sobre la sexualidad, alto consumo de alcohol y drogas, ambiente nocturno tremendo y pobre educación sexual. Aquí no hay educación sexual en la escuela, programada. Pareciera que los programas se limitan a repartir condones. Eso es un error, centrarlo solamente en un condón. Esto es mucho más.”
La fundación Probidsida ha dedicado años a trabajar en la prevención y el tratamiento del VIH, ofreciendo pruebas de detección, consejería y apoyo a personas afectadas. El Dr. Quintero relató una anécdota reveladora sobre la importancia de la educación en el uso correcto del condón. Durante una prueba inicial, le preguntaron a un paciente si sabía cómo ponerse un condón. El paciente lo hizo, y aparentemente lo hizo bien, ya que no recibió correcciones. Sin embargo, el Dr. Quintero explicó que, en realidad, de cada diez personas que intentan ponerse un condón, solo tres o cuatro lo hacen correctamente.
El Dr. Quintero también abordó el tema del estigma y la discriminación que enfrentan las personas que viven con VIH. Señaló que aún existen casos de personas que son despedidas de sus trabajos simplemente por su condición, lo que subraya la necesidad de promover la igualdad y el respeto. Además, criticó la prohibición de que los hombres homosexuales donen sangre, argumentando que se basa en prejuicios y no en evidencia científica. “Una persona gay no necesariamente vive con VIH. Si está infectado, obviamente no puede donar, sea gay o heterosexual. Pero si la prueba es negativa, no veo el por qué no puedan donar sangre”, declaró.
En cuanto al tratamiento, el Dr. Quintero destacó que Panamá está a la par con el resto del mundo en la disponibilidad de medicamentos antirretrovirales. Sin embargo, enfatizó la importancia de la adherencia al tratamiento, es decir, tomar la medicación de forma regular y constante. La clave para controlar la epidemia, según el Dr. Quintero, es lograr que las personas que viven con VIH alcancen una carga viral indetectable, lo que significa que el virus pierde la capacidad de transmitirse. “Carga viral indetectable es igual a intransmisible”, afirmó.
El Dr. Quintero recomendó que las personas sexualmente activas se hagan la prueba del VIH cada cuatro meses, y al menos una vez al año para el resto de la población. Un diagnóstico temprano y un tratamiento oportuno son fundamentales para prevenir la progresión del VIH al sida, la etapa más avanzada de la infección. “Si lo detectas temprano, recibes tratamiento. En dos meses la carga viral cae indetectable”, explicó.
Probidsida también trabaja con jóvenes a través del Proyecto Juventud, capacitando a jóvenes líderes para que brinden educación sexual a sus compañeros en las escuelas. Este enfoque de educación de pares es considerado efectivo para llegar a un público joven y promover comportamientos sexuales seguros.
Finalmente, el Dr. Quintero advirtió sobre los riesgos asociados con el desenfreno y el consumo de alcohol y drogas durante eventos como el carnaval. “En ambientes como carnavales hay mucho desenfreno, alcohol y droga. Y sin pensar dos veces puedes tener una relación que te deje infectado. Puede ser clamidia, sífilis, herpes, VIH. El premio mayor es un VIH: tratamiento de por vida y confrontar el estigma y la discriminación”, concluyó. La palabra clave, según el Dr. Quintero, es la “conciencia de riesgo” y la “protección”, que son decisiones personales que pueden marcar la diferencia en la lucha contra el VIH.

