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Reino Saudí Condenado: Hackeo, Agresión y Silencio a YouTuber Crítico

El humorista satírico Ghanem al-Masarir ha obtenido una indemnización de US$4,1 millones por daños y perjuicios, pero no está claro si Arabia Saudita la pagará.

Reino Saudí Condenado: Hackeo, Agresión y Silencio a YouTuber Crítico

Un tribunal de Londres ha dictaminado que Arabia Saudita es responsable del hackeo, acoso y agresión contra Ghanem al-Masarir, un YouTuber crítico con el gobierno saudí, ordenando al reino pagar más de 4,1 millones de dólares en concepto de indemnización. El caso, que ha durado seis años, revela una preocupante escalada en el uso de herramientas de espionaje como Pegasus para silenciar a disidentes y críticos, incluso en suelo extranjero.

Al-Masarir, un comediante y crítico de la familia real saudí que operaba desde su piso en Wembley, Reino Unido, experimentó un cambio drástico en el comportamiento de sus teléfonos en 2018. Dispositivos que se volvieron lentos, baterías que se agotaban rápidamente, y la inquietante sensación de ser vigilado marcaron el inicio de una pesadilla que se extendería por años. Lo que inicialmente pareció una coincidencia pronto se convirtió en una realidad aterradora: su teléfono había sido comprometido por el spyware Pegasus, una herramienta de hackeo de alta tecnología desarrollada por la empresa israelí NSO Group.

Pegasus, según expertos en ciberseguridad del Citizen Lab de la Universidad de Toronto, permite el acceso completo a un dispositivo móvil, incluyendo la capacidad de leer mensajes, escuchar llamadas, acceder a fotos y videos, e incluso activar la cámara y el micrófono de forma remota. En el caso de Al-Masarir, el hackeo se produjo después de que hiciera clic en enlaces maliciosos enviados a través de mensajes de texto que se hacían pasar por ofertas de medios de comunicación.

El hackeo no fue un fin en sí mismo. Poco después, Al-Masarir comenzó a notar la presencia de individuos que parecían ser partidarios del régimen saudí siguiéndolo en Londres. Fueron acosado en la calle, filmado sin su consentimiento, y finalmente, agredido físicamente en agosto de 2018. Dos hombres lo abordaron en el centro de Londres, exigiendo saber por qué se atrevía a criticar a la familia real saudí antes de golpearlo en la cara y continuar el ataque. Transeúntes intervinieron, pero los agresores huyeron, gritando insultos y amenazas.

El juez del Tribunal Superior de Londres describió la agresión como premeditada y señaló que uno de los agresores llevaba un auricular, lo que sugiere una posible coordinación y vigilancia. La sentencia judicial establece que "existen motivos convincentes" para creer que tanto la agresión como el hackeo fueron "dirigidos o autorizados por el Reino de Arabia Saudita o por agentes que actuaban en su nombre". El juez Saini dictaminó que Arabia Saudita tenía un "claro interés y motivación" para silenciar las críticas públicas de Al-Masarir.

El acoso continuó incluso después de la agresión. En 2019, un niño se acercó a Al-Masarir en una cafetería de Kensington y comenzó a cantar una canción alabando al rey Salmán, el monarca saudí. El incidente fue filmado y publicado en las redes sociales, convirtiéndose en tendencia con su propio hashtag y siendo incluso retransmitido por la televisión estatal de Arabia Saudita. Ese mismo día, un hombre se acercó a Al-Masarir al salir de un restaurante y le dijo: "Tus días están contados".

Ghanem al-Masarir, nacido en Arabia Saudita pero residente en el Reino Unido desde hace más de 20 años, se ha convertido en un símbolo de la represión y el acoso a críticos del régimen saudí. A pesar de ser ciudadano británico, vive con miedo y ha limitado sus movimientos, evitando en gran medida el centro de Londres. Sus videos, que a menudo contenían críticas humorísticas y a veces ofensivas al gobierno saudí, habían acumulado más de 345 millones de visitas, incluyendo un video con 16 millones de reproducciones que criticaba la reacción de las autoridades a un video viral de chicas bailando en Arabia Saudita. Este último video, misteriosamente, ha sido editado en YouTube, eliminándose el audio.

La victoria legal de Al-Masarir es significativa, ya que sienta un precedente importante en la lucha contra el espionaje estatal y la represión de la libertad de expresión. Sin embargo, el YouTuber admite que el daño ya está hecho. "Ninguna cantidad de dinero puede compensar el daño que esto me ha causado", afirma. "El hackeo me ha cambiado mucho. Ya no soy el mismo Ghanem que solía ser".

El caso también pone de relieve las preocupaciones sobre la empresa NSO Group y su spyware Pegasus, que ha sido utilizado para espiar a políticos, periodistas, disidentes y activistas de derechos humanos en todo el mundo. NSO Group insiste en que solo vende su spyware a gobiernos para combatir el terrorismo y el crimen, pero las investigaciones han demostrado que la herramienta se ha utilizado para fines mucho más amplios y abusivos.

Arabia Saudita argumentó inicialmente que estaba protegida de acciones legales en virtud de la Ley de Inmunidad Estatal de 1978, pero en 2022, el tribunal dictaminó que el reino no tenía inmunidad en este caso. Desde entonces, Arabia Saudita no ha presentado una defensa ni ha respondido a las solicitudes del tribunal, lo que ha llevado al juez a concluir que es poco probable que participe en el proceso.

La indemnización total concedida a Al-Masarir asciende a 3.025.662,83 libras esterlinas (unos 4,1 millones de dólares), pero no está claro si Arabia Saudita pagará la suma. La BBC se ha puesto en contacto con la embajada saudita en Londres, pero no ha recibido respuesta. Al-Masarir está decidido a hacer cumplir la sentencia y está dispuesto a recurrir a los tribunales internacionales si es necesario, aunque reconoce que ninguna cantidad de dinero puede reparar el daño que ha sufrido. Su historia es un recordatorio sombrío de los peligros del espionaje estatal y la importancia de proteger la libertad de expresión en un mundo cada vez más digital.

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