ÚLTIMA HORA

Cobertura global las 24 hs. • martes, 28 de julio de 2026 • Noticias actualizadas al minuto.

Menú

Milei y la Apuesta Peligrosa: ¿Burbuja en la Bolsa o Nuevo Amanecer Argentino?

Con la nueva fase en marcha, este ranking ordena las acciones por retorno esperado y revela dónde ve el mercado las mejores oportunidades

Milei y la Apuesta Peligrosa: ¿Burbuja en la Bolsa o Nuevo Amanecer Argentino?

La Fase 4 del programa económico del gobierno de Javier Milei se presenta como un punto de inflexión crucial para el mercado financiero argentino, especialmente para las acciones locales. Esta nueva etapa no es simplemente una modificación técnica del esquema oficial, sino una audaz apuesta política y macroeconómica de alto riesgo, que depende fundamentalmente de la capacidad del gobierno para reconquistar la confianza de los argentinos en el peso, después de años de inestabilidad, crisis recurrentes y una marcada tendencia a la dolarización como refugio. El optimismo que actualmente transmiten los funcionarios del equipo económico, y que comienza a reflejarse, aunque con cautela, en los precios de los activos, se sustenta en este delicado experimento.

El diagnóstico oficial, articulado por el ministro de Economía, Luis Caputo, y profundizado por Vladimir Werning, vicepresidente del Banco Central (BCRA), se basa en una interpretación específica de los acontecimientos de 2023. Según esta perspectiva, la economía argentina sufrió un verdadero “cisne negro” político, desencadenando un colapso repentino en la demanda de dinero y una aceleración sin precedentes en la compra de dólares, impulsada por la incertidumbre electoral.

Tras la victoria legislativa de Javier Milei, el gobierno sostiene que este proceso ha comenzado a revertirse, dando paso a un escenario de normalización financiera gradual.

Las cifras presentadas por Werning sirven como base conceptual para esta narrativa. Se proyecta que la base monetaria aumentará del 4,2% al 4,8% del Producto Bruto Interno (PBI), mientras que el M2 transaccional privado –el indicador que mejor refleja las necesidades de dinero para las operaciones cotidianas de la economía– ascenderá del 5,7% al 6,3% del PBI. En términos concretos, la cantidad de dinero disponible para medios de pago podría crecer de $57,1 billones a cerca de $68 billones. No obstante, el nivel de monetización seguiría siendo inferior al promedio histórico argentino, lo que plantea interrogantes sobre si estas proyecciones son prudentes o excesivamente optimistas.

El resultado de esta política tendrá un impacto significativo en la sostenibilidad de la calma cambiaria, la capacidad del BCRA para continuar comprando dólares sin presionar al alza el tipo de cambio y, en última instancia, en la valoración de las empresas que cotizan en la Bolsa de Comercio. En este contexto, el mercado accionario se observa nuevamente como un termómetro adelantado del éxito o fracaso del nuevo régimen económico.

En este marco de oportunidades y vulnerabilidades, el mercado accionario local está comenzando a discriminar con mayor precisión. Ya no es suficiente con una simple “compra de Argentina” como concepto general; el enfoque ahora se centra en identificar qué empresas están mejor posicionadas para aprovechar este nuevo equilibrio macroeconómico y cuáles siguen expuestas a riesgos regulatorios, financieros o de demanda.

Un reciente informe de Allaria ofrece una hoja de ruta clara. Basándose en los precios actuales, los objetivos a fin de 2026, los retornos totales esperados y los múltiplos de valuación, el relevamiento identifica un grupo reducido de acciones que concentran el mayor consenso positivo.

De este universo, cinco acciones se destacan como las mejor posicionadas para transitar la Fase 4.

En el primer lugar se encuentra Edenor, con un retorno total esperado del 111,8%. Esta acción refleja la expectativa de una recomposición tarifaria más profunda, que permitiría mejorar los márgenes y los resultados operativos en un sector históricamente afectado. Incluso después de la reciente subida acumulada, el informe indica que Edenor sigue operando con múltiplos bajos en relación con su potencial, lo que justifica su posición destacada en el ranking.

El segundo lugar lo ocupa Cablevisión Holding, con un retorno total esperado del 104,2%. A pesar del repunte reciente, el mercado continúa aplicando un castigo significativo al holding, a pesar de la mejora en el rendimiento de sus activos y una valuación que Allaria considera excesivamente baja. Se estima que la acción cotiza con un descuento aproximado del 50% respecto del precio teórico por su participación –del 39%– en Telecom Argentina.

El tercer lugar corresponde a Grupo Financiero Galicia, con un retorno total esperado del 101,8%, el más alto dentro del sector bancario. Esta cifra refleja una valuación patrimonial aún deprimida en comparación con los precios objetivo proyectados. La expectativa de mejora se basa en un escenario de mayor demanda de pesos, recuperación del crédito y normalización de los márgenes financieros, factores que aún no están plenamente incorporados en los precios.

En el cuarto lugar, según la sociedad de bolsa de la City, se ubica Transportadora Gas del Norte, con una potencial subida de su precio del 100,2% desde sus cotizaciones actuales. Sus recientes caídas en la bolsa parecen haber abierto una oportunidad para una acción que dista mucho de ser una empresa problemática.

Cierra el ranking Transener, con un retorno total esperado del 95,8%, el más alto de todo el panel. El precio objetivo proyectado más que duplica la cotización actual y se complementa con un dividendo estimado de dos dígitos, algo excepcional en la bolsa local. La magnitud del potencial de revalorización refleja una valuación extremadamente comprimida para una compañía que opera infraestructura crítica y que durante años quedó relegada por el atraso regulatorio. Desde una perspectiva puramente numérica, no hay otra acción que muestre una brecha tan amplia entre precio y valor.

Estas conclusiones son difíciles de ignorar. Las mayores oportunidades ya no se encuentran necesariamente en los nombres más conocidos, sino en empresas de servicios públicos regulados, holdings castigados y bancos con valuaciones deprimidas. Cuatro de las cinco acciones del ranking superan el 100% de retorno esperado, una señal del atraso acumulado en los precios.

Nada de esto garantiza resultados, pero sí deja claro que, según los números de Allaria, el mercado argentino aún no ha cerrado la brecha de valuación abierta durante años de inestabilidad. Y cuando se analiza el mercado de capitales sin consideraciones ideológicas y solo con datos matemáticos, el ranking que emerge suele ser el más incómodo, pero también el más revelador.

El gobierno celebra la acumulación de casi u$s1.800 millones en reservas en lo que va del año, lograda sin una corrida cambiaria ni sobresaltos en las cotizaciones paralelas. Según Werning, existe potencial para que el Banco Central compre hasta u$s10.000 millones durante el año, lo que implicaría una expansión monetaria cercana a $14 billones al tipo de cambio actual.

En términos del PBI, la cifra parece manejable; en términos de confianza, es una apuesta considerable.

Sin embargo, existe un consenso entre los economistas de que la actual abundancia de dólares no se explica por la balanza comercial, sino por el canal financiero. El Tesoro colocó un bono por u$s1.000 millones, obtuvo un repo por u$s3.000 millones, mientras que el sector privado aceleró la emisión de deuda. Según Romano Group, entre noviembre y mediados de enero se colocaron Obligaciones Negociables por u$s6.900 millones, a lo que se sumó la emisión de YPF por u$s550 millones y el endeudamiento de las provincias por más de u$s1.400 millones.

Este flujo permitió cancelar vencimientos de deuda sin recurrir a los dólares del FMI y, al mismo tiempo, sostener la calma cambiaria. Pero también deja abierta una pregunta incómoda: ¿qué ocurre si el financiamiento se interrumpe o se encarece? Allí aparece el riesgo a mediano plazo que varios analistas empiezan a señalar, con paralelismos históricos que incomodan al gobierno.

El escenario no está libre de riesgos, ya que, aun con un superávit comercial estimado en u$s11.000 millones, la cuenta corriente podría volver a mostrar déficit, impulsada por el turismo, las importaciones de servicios y el consumo externo.

Ese rojo sería financiado por la entrada de capitales, una dinámica que históricamente ha expuesto a la Argentina a shocks abruptos.

Como advierte la consultora LCG, la acumulación de reservas vía endeudamiento mejora el corto plazo, pero no elimina la fragilidad estructural. Basta un evento externo –un “cisne negro” internacional, una suba de tasas o un cambio en el humor financiero– para alterar de forma drástica el flujo de dólares.

Las cinco acciones destacadas no representan una apuesta ciega al optimismo oficial. Son, más bien, instrumentos pensados para un escenario muy específico de estabilidad cambiaria, financiamiento abierto, remonetización gradual y acumulación de reservas sin sobresaltos.

Si ese equilibrio se sostiene, el mercado de capitales argentino todavía tiene recorrido y margen para cerrar parte del gap de valuación acumulado en años de crisis. Si se rompe, la volatilidad volverá con la misma velocidad con la que hoy se celebra la calma.

En ese delicado punto de apoyo se juega, una vez más, el futuro del mercado local.

Cobertura en Video