El Gobierno nacional se encuentra a la espera de una posible luz verde del Fondo Monetario Internacional (FMI) para la segunda revisión del programa económico, tras una semana de intensas negociaciones con la misión técnica del organismo liderada por Luis Cubeddu y Bikas Joshi. La misión concluyó su visita a Buenos Aires dejando entrever “muy buenos avances”, aunque las definiciones finales se esperan en los próximos días, con una posible declaración de la vocera del FMI, Julie Kozack, la próxima semana.
La aprobación de la reforma laboral y la reglamentación de la ley de Inocencia Fiscal fueron claves para destrabar la revisión, cumpliendo con dos de las metas no cuantitativas establecidas en el acuerdo. Sin embargo, la reforma tributaria, inicialmente comprometida, quedó relegada tras la reducción del capítulo fiscal en la reforma laboral, generando incertidumbre sobre el futuro de las medidas impositivas.
Uno de los puntos más delicados de la negociación fue la crisis generada por el descarte de la nueva canasta para medir la inflación, un elemento solicitado por el FMI. Sorprendentemente, el organismo no emitió comentarios al respecto, lo que sugiere que el equipo económico argentino logró sortear este obstáculo sin mayores inconvenientes.
La aceleración en la compra de reservas por parte del Banco Central ha sido un factor determinante para mejorar las perspectivas del programa. Desde el 1 de enero, se han adquirido más de u$s 2000 millones, con un incremento significativo de u$s 573 millones solo en la última semana. Si bien no se alcanzó la meta original de reservas netas negativas de u$s 3500 millones para diciembre, la mejora observada en enero y la primera quincena de febrero podría ser considerada favorablemente por los enviados de Washington.
El equipo económico, liderado por el ministro Luis Caputo, se mantuvo enfocado en los encuentros con la misión del FMI, que se desarrollaron principalmente en el Banco Central. El monitoreo del desempeño del programa es un proceso continuo, lo que indica la importancia que el Gobierno le otorga a la relación con el organismo internacional.
La principal interrogante ahora es si el FMI desembolsará los u$s 1000 millones correspondientes a esta revisión. La fecha de la reunión del directorio del Fondo, donde se evaluará el caso argentino, aún no está definida.
Más allá de la aprobación de la segunda revisión, el Gobierno ya está mirando hacia el futuro, anticipando los vencimientos de deuda por u$s 4200 millones en julio. Existe una confianza interna en la capacidad de Caputo para conseguir los dólares necesarios, aunque la estrategia para hacerlo aún no está clara.
La idea central del Gobierno es no utilizar las reservas para cubrir los pagos, sino priorizar su acumulación, lo que le permitiría sostener la desinflación. Sin embargo, algunos operadores sugieren que los niveles actuales de riesgo país podrían ser suficientes para acceder al mercado de deuda internacional y obtener una tasa razonable, presionando el riesgo aún más a la baja.
Un informe reciente de JP Morgan indica que la mejora en el acceso al mercado argentino podría catalizar flujos de capital y reducir el riesgo, permitiendo el ingreso de alrededor de u$s 2300 millones. La entidad confía en que Argentina recuperará el acceso al mercado en el primer semestre de 2026 para refinanciar los vencimientos de julio sin tocar las reservas.
En lo que resta del año, Argentina enfrentará vencimientos por u$s 15.000 millones en moneda extranjera. En cuanto al FMI, el país comenzará a realizar pagos netos, tras desembolsos que rondarán los u$s 2000 millones y pagos por u$s 4437 millones.
En el frente fiscal, el Gobierno ha descartado enviar una reforma integral, optando en cambio por implementar cambios constantes. Esta postura ha generado críticas por parte de los gobernadores, quienes solicitan que se trate de manera conjunta en un paquete. La senadora Patricia Bullrich anticipó que se podría retomar la tarea de la reforma de Impuestos a las Ganancias, buscando un acuerdo que involucre a los tres niveles de gobierno: nacional, provincial y municipal.
La situación económica argentina sigue siendo compleja, pero la aprobación de la segunda revisión del programa con el FMI podría brindar un respiro al país y fortalecer la confianza de los inversores. La clave estará en la capacidad del Gobierno para mantener el ritmo de acumulación de reservas, controlar la inflación y avanzar en las reformas estructurales necesarias para asegurar la estabilidad económica a largo plazo. La incertidumbre persiste, pero la luz al final del túnel parece cada vez más cercana.


