Jeffrey Epstein cultivó una red de conexiones en Cuba que involucró a la familia Castro, empresarios emiratíes, reclutadores de modelos y proyectos turbios, según revelan los archivos liberados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. La información, extraída de miles de documentos, arroja luz sobre viajes secretos, acuerdos comerciales y posibles actividades ilícitas que se desarrollaron en la isla caribeña.
Desde 2019, se conoce que Jeffrey Epstein viajó a Cuba por invitación de Fidel Castro en marzo de 2003, acompañado por Ghislaine Maxwell, Jean-Luc Brunel y una persona identificada solo como “SK”, presuntamente Sarah Kellen, asistente de Epstein y coconspiradora en el caso de abuso sexual. El viaje coincidió con el inicio de la Primavera Negra, una ola de represión contra disidentes y periodistas independientes en Cuba. Una fotografía de Maxwell, Pastrana y Epstein junto a Fidel Castro, exhibida en la residencia de Epstein en Nueva York, se difundió ampliamente en 2025.
Ghislaine Maxwell, en una entrevista en prisión, declaró que el viaje a Cuba fue para visitar a un amigo que distribuía tabacos Montecristo y que Andrés Pastrana organizó la reunión con Castro. Correos electrónicos de Maxwell confirman la reserva de una casa “increíble” en Cuba, recomendada por un amigo frecuente. En uno de los mensajes, Maxwell describe el viaje como “extremo” y relata un almuerzo de cinco horas con Castro.
Los archivos revelan un e-mail del 28 de marzo de 2003, enviado por alguien identificado como “webmaster”, que menciona el “Proyecto Sueco” y promete encontrar “7 a 10 de las top” para “volarlas a donde quieras” a cambio de pasajes y $3,000 dólares. El mensaje menciona a Joe Hunter, asociado a Jean-Luc Brunel, como alguien de confianza para conseguir agencias de modelos de élite. Este proyecto se vincula con la red de tráfico de personas que Epstein y Brunel utilizaban a través de la agencia MC2 en Miami Beach y Manhattan.
Epstein también cultivó contactos con Alex Castro, hijo de Fidel Castro, y buscó activamente la percepción de tener acceso privilegiado a la familia Castro. Incluso antes del viaje de 2003, ya existían menciones de Cuba y Castro en sus comunicaciones. En 2002, Maxwell sugirió a Doug Band, asistente de Bill Clinton, que Clinton llamara directamente a Castro para obtener una invitación a Cuba. Clinton y Band viajaron en el jet privado de Epstein en varias ocasiones en 2002 y 2003.
En 2004, Epstein recibió una propuesta para un proyecto relacionado con Cortez, que buscaba obtener esmeraldas, oro y encontrar la ciudad perdida de Atlantis en la península de Guanahacabibes, Cuba. La propuesta, enviada por Terry D. Garcia de la National Geographic Society, requería una expedición submarina a más de 600 metros de profundidad, pero nunca se concretó.
En 2009, Epstein propuso organizar una conferencia “gigante” en La Habana a nombre de la Fundación Edge, pero el proyecto no se materializó debido a la situación política en Cuba. En 2015, Epstein financió el trabajo del biólogo evolutivo Robert Trivers, quien esperaba un contacto con Fidel Castro. Trivers también tenía conexiones con Huey P. Newton, fundador de los Black Panthers, quien huyó a Cuba en 1977.
Epstein también se interesó en las conexiones de Sultan Bin Sulayem, directivo de DP World, con Cuba. En 2009, Epstein le sugirió a Bin Sulayem que se enfocara en Cuba para obtener control de los puertos y aumentar los precios. Epstein también le recomendó a Bin Sulayem contactar a Bill Richardson, exembajador de Estados Unidos ante la ONU, para facilitar la inversión en Cuba.
En 2011, los directivos de DP World, Amado Fakhre y Stephen Purvis, fueron detenidos en La Habana y condenados por cargos de tráfico de divisas. A pesar de esto, Bin Sulayem visitó Cuba nuevamente en 2015 y fue invitado a ofrecer condolencias por la muerte de Fidel Castro.
Los archivos también revelan que Epstein sugirió a Francisco D’Agostino, un empresario venezolano sancionado por Estados Unidos, que se preparara para operar en el sector bancario en Cuba en 2012. Epstein también mantuvo inversiones en PDVSA, la estatal petrolera venezolana.
En relación con el reclutamiento de modelos, Epstein colaboró con Jean-Luc Brunel y Daniel Siad para explotar a jóvenes modelos. Brunel aseguró en 2003 que el control estatal en Cuba limitaba la libertad necesaria para desarrollar la industria de la moda. Sin embargo, en 2009, Brunel le escribió a Epstein sugiriendo buscar una casa en Cuba, y Epstein le pidió a Maxwell que contactara a Pastrana para este propósito.
La información contenida en los archivos de Epstein revela una red compleja de conexiones y actividades ilícitas que se desarrollaron en Cuba durante años. Las investigaciones continúan para determinar el alcance total de la participación de Epstein y sus asociados en la isla caribeña. La revelación de estos documentos plantea serias preguntas sobre la influencia de Epstein en la política y la economía cubana, y sobre la posible complicidad de funcionarios gubernamentales en sus actividades.


