Un nuevo y desconcertante fenómeno social está ganando terreno en Paraguay, originado en Curepilandia y ahora extendiéndose gradualmente a otras regiones del país. Se trata del “Therian”, un movimiento que identifica a personas que se autoperciben como animales, generando debate y preocupación entre profesionales de la salud mental. Para este domingo 15, una convocatoria “Therian” ha sido organizada en la Plaza de Armas de Encarnación, lo que evidencia la creciente visibilidad de esta tendencia.
La Dra. Yamili Awada, psicóloga con amplia experiencia en el tratamiento de traumas, ofrece una perspectiva crucial sobre este fenómeno. Según la profesional, la identificación con un animal no es una elección consciente ni una simple fantasía, sino un mecanismo de defensa profundamente arraigado en el cerebro de personas que han experimentado traumas severos.
“Cuando una persona se percibe como un animal, desde el punto de vista neurológico, no es que sea su imaginación o una filosofía de vida o una ideología que se haya creado, sino de un sistema de defensa mental”, explica la Dra. Awada. “La persona, por haber sufrido tanto, para tratar de sobrevivir y escapar de eso, se cree un animal porque el animal pues no razona lógicamente, solamente sobrevive. Entonces, lo que hace el cerebro, se autopercibe como animal porque es la mejor manera de escapar de la realidad”.
La explicación de la Dra. Awada se centra en la estructura del cerebro humano. Distingue entre la parte frontal, responsable del razonamiento intelectual, y la base del cráneo, donde reside la parte emocional y los instintos de supervivencia. En situaciones de trauma extremo, el cerebro, abrumado por el dolor, tiende a “apagar” la zona frontal, priorizando únicamente la supervivencia. En este estado, la mente busca refugio en la simplicidad instintiva del mundo animal, donde la lógica y el razonamiento complejo no son necesarios.
“Ahí están nuestros instintos, donde la persona con mucho dolor emocional, que no puede procesar su dolor, apaga su zona frontal; funciona, pero al mínimo y solamente lo que quiere es sobrevivir, es donde el cerebro le convence a la persona que es un animal”, detalla la psicóloga.
Este mecanismo de defensa, aunque comprensible desde una perspectiva neurobiológica, puede tener consecuencias significativas en la vida de la persona afectada. La desconexión con la realidad y la identificación con un animal pueden dificultar la interacción social, el desempeño laboral y el desarrollo personal. Por ello, la Dra. Awada enfatiza la importancia de la intervención psicológica.
“Para estos casos específicos, se recomienda terapia psicológica, de forma a sanar las heridas emocionales y pueda volver a pensar, sin temor a sufrir”, afirma. La terapia, según la Dra. Awada, tiene como objetivo principal devolver a la persona su capacidad de procesar la información emocional que no pudo manejar en el momento del trauma.
Entre las diversas técnicas terapéuticas disponibles, la Dra. Awada destaca la terapia EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares) como una herramienta particularmente efectiva para el tratamiento de traumas. “Lo que se hace con la terapia es devolver a la persona su capacidad de procesar la información que no pudo el dolor emocional, el trauma que no pudo en su momento procesar. Lo mejor para el trauma es la terapia EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares) es la más nueva y específicamente es para estrés postraumático, sana traumas, heridas emocionales muy fuertes”, explica.
La terapia EMDR se basa en la estimulación bilateral del cerebro a través de movimientos oculares, sonidos o tacto, mientras el paciente evoca recuerdos traumáticos. Este proceso ayuda a reprocesar la información emocional asociada al trauma, reduciendo su impacto negativo y permitiendo a la persona integrarlo de manera saludable.
La Dra. Awada advierte que el fenómeno “Therian” no debe ser estigmatizado ni trivializado. Se trata de personas que sufren un profundo dolor emocional y que han encontrado una forma, aunque disfuncional, de hacer frente a él. La comprensión, la empatía y el acceso a un tratamiento psicológico adecuado son fundamentales para ayudar a estas personas a recuperar su bienestar emocional y reintegrarse a la sociedad.
La convocatoria para la juntada “Therian” en Encarnación plantea interrogantes sobre la necesidad de una mayor conciencia y educación sobre este fenómeno. Si bien es importante respetar la libertad de expresión y la identidad de cada individuo, también es crucial ofrecer apoyo y orientación a quienes puedan estar sufriendo un trauma no resuelto.
Las autoridades sanitarias y las organizaciones de salud mental deben estar preparadas para abordar este creciente fenómeno y garantizar que las personas afectadas tengan acceso a los recursos y el tratamiento que necesitan. La Dra. Awada insta a la sociedad a dejar de lado los prejuicios y a adoptar una actitud de comprensión y solidaridad hacia aquellos que luchan contra el dolor emocional y buscan una forma de sobrevivir. El camino hacia la sanación puede ser largo y difícil, pero con el apoyo adecuado, es posible recuperar la esperanza y construir una vida plena y significativa. La clave reside en reconocer el trauma subyacente y ofrecer una intervención terapéutica oportuna y eficaz.


