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Hondureños Regresan: ¿Fin de un Sueño o Nuevo Comienzo?

Ocho de cada diez hondureños retornados al país no tiene intención de volver a emigrar hacia Estados Unidos, según una encuesta.

Hondureños Regresan: ¿Fin de un Sueño o Nuevo Comienzo?

La gran mayoría de los hondureños que regresan de Estados Unidos no planean volver a emigrar, según un reciente estudio de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh). El informe, presentado este martes, revela que el 81% de los retornados manifiesta no tener intención de emprender nuevamente la ruta migratoria, un dato significativo que plantea interrogantes sobre las dinámicas migratorias y las condiciones que impulsan el regreso a Honduras.

La encuesta, realizada en diciembre de 2025 sobre una muestra de 101 personas, detalla que solo un 12% de los encuestados contempla la posibilidad de intentar nuevamente la migración en el transcurso de un año. Desglosando aún más estos porcentajes, el estudio indica que un 5% planea emigrar en los próximos seis meses, mientras que un escaso 2% lo haría después de ese período. Estos números sugieren un cambio en la percepción de los riesgos y beneficios de la migración, así como una creciente valoración de las oportunidades, aunque limitadas, que ofrece Honduras.

Elsy Reyes, coordinadora de la Defensoría de Movilidad Humana del Conadeh, explicó que la mayoría de los hondureños que regresan cuentan con un arraigo significativo en Estados Unidos antes de su retorno. Los datos de la encuesta confirman esta afirmación: el 54% de los entrevistados residió en territorio estadounidense entre cinco y diez años, y un 28% permaneció entre uno y cinco años. Solo un 13% vivió en Estados Unidos menos de seis meses, y un 5% entre seis meses y un año. Esta larga permanencia en el extranjero sugiere que los retornados han experimentado una integración, aunque parcial, en la sociedad estadounidense, lo que podría influir en su decisión de no volver a emigrar.

Un aspecto relevante del estudio es que el 64% de los retornados afirma no haber dejado familiares en los países desde donde fueron expulsados o de los que partieron voluntariamente. Reyes enfatizó que, si bien estos individuos no sufrieron el impacto de la separación familiar en el momento de su regreso, sí lo experimentaron durante la travesía migratoria. La separación familiar es uno de los mayores traumas asociados a la migración, y su ausencia en el momento del retorno podría contribuir a una mayor estabilidad emocional y a una mejor adaptación a la vida en Honduras.

Ante estos hallazgos, la funcionaria del Conadeh recomendó al Estado de Honduras implementar protocolos integrales de “reintegración social, económica y laboral”, así como servicios de atención sanitaria y salud mental para esta población vulnerable. La reintegración efectiva de los retornados es crucial para evitar que se vean obligados a emigrar nuevamente, y para garantizar que puedan contribuir al desarrollo de sus comunidades.

Roberto Canizales, jefe de Programas de la OIM, respaldó esta recomendación, subrayando que la inversión en la reintegración social, emocional y económica de los retornados es fundamental para reducir su vulnerabilidad y fortalecer las comunidades locales. Canizales advirtió que, si bien la migración persiste como una realidad impulsada por diversas circunstancias, existe un flujo constante de miles de personas que regresan a Honduras en condiciones que demandan una “atención inmediata y respuestas integrales”.

Canizales enfatizó que los datos trascienden las meras estadísticas, pues reflejan “historias de personas que regresan con esperanza, pero también con necesidades urgentes”. Estas necesidades incluyen acceso a vivienda, empleo, educación, atención médica y apoyo psicosocial. La falta de oportunidades en estas áreas puede llevar a la frustración y a la desesperación, y aumentar el riesgo de que los retornados vuelvan a emigrar.

El representante de la OIM hizo un llamado a estrechar la colaboración entre instituciones gubernamentales, gobiernos locales, la cooperación internacional y la sociedad civil para garantizar que el retorno de los migrantes no represente “el fin de un sueño, sino el inicio de nuevas oportunidades” en su tierra de origen. Esta colaboración es esencial para crear un entorno favorable a la reintegración y para promover el desarrollo sostenible de las comunidades locales.

En 2025, Honduras reportó el regreso de 41.352 personas, lo que representa una disminución del 11,8% en comparación con los 46.901 retornos registrados en 2024, según datos del Observatorio Migratorio Consular del país centroamericano. Esta disminución podría estar relacionada con las políticas migratorias más restrictivas implementadas por Estados Unidos, así como con los esfuerzos de Honduras para mejorar las condiciones de vida y las oportunidades en el país.

Estados Unidos sigue siendo el principal país de procedencia de los retornados, con el 85% de los casos, seguido de México (14%) y Guatemala (1%). Esta distribución refleja las principales rutas migratorias utilizadas por los hondureños para llegar a Estados Unidos, y la importancia de abordar las causas fundamentales de la migración en estos países de origen.

El estudio de la OIM y el Conadeh ofrece una visión valiosa de la situación de los hondureños que regresan de Estados Unidos, y destaca la necesidad de implementar políticas integrales de reintegración que les permitan reconstruir sus vidas y contribuir al desarrollo de sus comunidades. La atención a las necesidades urgentes de estos retornados no solo es una cuestión de derechos humanos, sino también una inversión en el futuro de Honduras. La clave reside en transformar el retorno migratorio de un fracaso percibido a una oportunidad real de crecimiento y desarrollo para el país.

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