El presidente hondureño, Nasry Asfura, regresó de una reunión con el expresidente estadounidense Donald Trump en Mar-A-Lago con optimismo renovado, afirmando que Trump observa a Honduras con “buenos ojos” y muestra interés en proyectos clave para el desarrollo del país centroamericano. La reunión, calificada por Asfura como “amena”, se centró en una amplia gama de temas, desde inversión extranjera y modernización de la infraestructura hasta la lucha contra el crimen organizado y la migración.
Uno de los puntos centrales de la conversación fue la propuesta de un ambicioso proyecto ferroviario que Asfura presentó a Trump, mostrándole un mapa detallado de la iniciativa. Si bien no se han revelado detalles específicos sobre la financiación o el alcance del proyecto, la disposición de Trump a revisarlo y estudiarlo representa un paso significativo para Honduras, que busca modernizar su infraestructura de transporte y mejorar su competitividad económica.
Asfura también destacó la importancia de abordar las disparidades arancelarias entre Honduras y Estados Unidos, en comparación con Guatemala y El Salvador, quienes, según el mandatario hondureño, lograron condiciones más favorables en acuerdos comerciales anteriores. Las comisiones hondureñas están preparadas para iniciar la revisión de estos aranceles, un tema prioritario para la nueva administración de Asfura.
En cuanto a la inversión extranjera, Asfura enfatizó la necesidad de fomentar el empleo, modernizar la economía y brindar oportunidades a los hondureños. La conversación también se extendió a la inversión en tecnología y manufactura, áreas que se consideran cruciales para el crecimiento económico a largo plazo de Honduras.
El tema de la migración, aunque no se discutió públicamente en detalle, fue abordado durante la reunión. Asfura anunció que se llevará a cabo una revisión exhaustiva de las leyes migratorias de Honduras y se implementarán medidas para abordar las causas fundamentales de la migración, como la pobreza, la violencia y la falta de oportunidades.
La seguridad también ocupó un lugar destacado en la agenda. Asfura reconoció la necesidad de reforzar la lucha contra el crimen organizado y la inseguridad, y anunció planes para revisar las leyes y fortalecer las fuerzas de seguridad del país. Además, se comprometió a reducir el uso de policías y militares como guardaespaldas personales, redirigiendo sus recursos a tareas de seguridad pública.
A pesar de la renovación de la figura de la extradición por la administración de Xiomara Castro, el tema no fue abordado directamente con Trump.
Asfura se mostró particularmente satisfecho con la percepción positiva que Trump tiene de Honduras, describiéndola como una “gran oportunidad” para fortalecer los lazos bilaterales que existen entre ambos países desde hace más de 126 años. Reveló que Trump le preguntó sobre las opiniones de los ciudadanos hondureños, guatemaltecos y salvadoreños, y que su respuesta fue la necesidad de empresas privadas que generen empleos y oportunidades.
Además de los temas económicos y de seguridad, Asfura también discutió con Trump la posibilidad de que Estados Unidos envíe un nuevo embajador a Honduras, una vacante que existe desde abril de 2025, cuando Laura Dogu concluyó su mandato y actualmente ocupa el cargo de encargada de negocios en la embajada de Venezuela.
En el frente interno, Asfura anunció una serie de medidas para promover la transparencia y combatir la corrupción. Planea enviar al Congreso Nacional una iniciativa de Ley Antisoborno, que establecerá controles más estrictos para la auditoría y garantizará el funcionamiento eficiente de las instituciones del Estado. También prometió ampliar la cobertura del Tribunal Superior de Cuentas (TSC) a más municipios, para brindar apoyo a los alcaldes y asegurar que los fondos públicos se utilicen de manera efectiva.
El Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) recibirá fondos del gobierno para supervisar la transparencia y la auditoría de todas las instituciones y organismos públicos. Además, Asfura se comprometió a empoderar a la Procuraduría General de la República (PGR) para que vigile las actuaciones del gobierno central.
Asfura enfatizó que Honduras se encuentra en un momento crítico y que no puede permitirse más fracasos. Se mostró confiado en su capacidad para resolver los problemas del país y brindar respuestas a las necesidades de los ciudadanos. Advirtió que cualquier funcionario del gobierno que cometa actos ilícitos o no cumpla con las expectativas será removido de su cargo.
“Honduras no necesita odio, pleito, venganza e insultos; sino paz, tranquilidad, ver hacia el futuro y dar oportunidades y respuestas”, declaró Asfura. Subrayó que a los hondureños no les interesa la ideología política de los gobiernos, sino que se les resuelvan sus problemas.
En materia de seguridad, Asfura anunció un plan para reforzar las cámaras de seguridad y focalizar las acciones de los entes encargados en las ciudades con mayores índices de violencia. También instruyó al ministro de Defensa para que coordine la colaboración de la Policía Militar de Orden Público (PMOP) en las tareas de seguridad.
Asfura reconoció la necesidad de invertir en equipo y personal para mejorar la seguridad del país. También enfatizó la importancia de que Honduras sea competitiva en el mercado mundial, adoptando tecnologías como la inteligencia artificial.
En un gesto de austeridad y respeto por el dinero público, Asfura solicitó al ministro de Seguridad, Gerzón Velásquez, que prohíba el uso de sirenas en las patrullas policiales, calificándolo como un “insulto a la población”.
Finalmente, Asfura aclaró que no ha prometido logros en los primeros 100 días de su gobierno, reconociendo que el país enfrenta problemas estructurales que han persistido durante décadas. Sin embargo, se comprometió a hacer todo lo posible para cambiar el sentimiento negativo de los hondureños y brindarles esperanza para el futuro.


