El Índice de Precios al Consumidor (IPC) en Colombia registró un preocupante aumento en enero de 2026, alcanzando una inflación anual del 5,35%, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane). Este incremento, que supera las expectativas iniciales, se traduce en un mayor costo de vida para los colombianos, especialmente en lo que respecta a alimentos, transporte y servicios de restaurantes. La inflación mensual se ubicó en 1,18%, evidenciando presiones persistentes que amenazan la estabilidad económica del país.
El informe del Dane revela que seis divisiones de gasto superaron el promedio nacional, concentrando los mayores aumentos de precios. La más afectada fue la de restaurantes y hoteles, con un alza mensual del 2,94%. Este incremento se debe, en gran medida, al encarecimiento de las comidas en restaurantes y autoservicios (3,36%), así como al aumento en el precio de bebidas calientes como tinto, café con leche y chocolate (2,78%). Las comidas preparadas para consumo inmediato también experimentaron un aumento significativo, del 2,38%.
En segundo lugar, el sector transporte registró un alza del 2,14%, impulsado por los ajustes en los precios de los combustibles y las nuevas tarifas del transporte público. Dentro de este rubro, los gastos asociados a la propiedad y uso de vehículos se dispararon un 8,10%, seguidos por el transporte urbano (5,11%) y los peajes (3,50%). A pesar de algunos descensos en el transporte aéreo de pasajeros (-11,40%) y en servicios de latonería y pintura (-0,43%), el impacto general en el sector fue considerablemente alto.
Otros rubros que contribuyeron al aumento de la inflación fueron las bebidas alcohólicas y el tabaco (1,79%), los alimentos y bebidas no alcohólicas (1,66%), los muebles y artículos para el hogar (1,50%) y la salud (1,21%). En términos de impacto sobre la inflación total de enero, las comidas en restaurantes y autoservicios (0,26 puntos porcentuales), el transporte urbano (0,24 puntos) y la carne de res y sus derivados (0,06 puntos porcentuales) fueron los principales contribuyentes.
Expertos en economía advierten sobre las implicaciones de este repunte inflacionario. Diego Montañez-Herrera, magíster en Economía de la Universidad Eafit e investigador senior, señala que la inflación mensual de enero es elevada para un comienzo de año y que la variación anual ha vuelto a acelerarse, pasando del 5,10% al 5,35%. “Este comportamiento ya empieza a reflejar el impacto del aumento del salario mínimo del 23%, que se está trasladando a los precios y mantiene vivas las presiones sobre las tasas de interés”, explica Montañez-Herrera.
La inflación anual, medida entre enero de 2025 y enero de 2026, se explica principalmente por los aumentos en alojamiento y servicios públicos, y especialmente en restaurantes y hoteles, que registraron un alza del 9,01%. Dentro de este grupo, las bebidas calientes experimentaron un incremento del 13,62%, mientras que las comidas en restaurantes y autoservicios subieron un 9,19% y las comidas preparadas para consumo inmediato un 8,94%.
En cuanto a las bebidas alcohólicas y el tabaco, la variación anual fue del 7,58%, con aumentos significativos en cigarrillos y tabaco (11,85%), vinos y aperitivos (10,64%) y aguardiente (10,33%). Por otro lado, la electricidad fue el rubro que más contribuyó a contener la inflación anual, restando 0,15 puntos porcentuales, seguido por el arroz (-0,07 puntos) y las papas (-0,06 puntos).
César Pabón, director ejecutivo de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, también advierte sobre la tendencia ascendente de la inflación al inicio de 2026. “La inflación de enero sube a 5,35% desde 5,10% en diciembre, impulsada por el aumento de alimentos, muchos afectados por la emergencia económica, y por servicios, donde ya se observan los primeros efectos del salario mínimo”, explica Pabón. Sin embargo, aclara que el impacto pleno del ajuste salarial aún no se refleja en las cifras y que los efectos más fuertes se sentirán en febrero y marzo.
La subdirectora del Dane, Andrea Ramírez, detalló que Medellín cerró enero de 2026 con una variación mensual del IPC de 1,43%, por encima del promedio nacional. Las presiones se concentraron en movilidad, vivienda y alimentación fuera del hogar. El transporte urbano contribuyó con 0,37 puntos porcentuales al aumento de precios, seguido por los arriendos (0,18 puntos) y las comidas en restaurantes y autoservicios (0,17 puntos). En contraste, la electricidad restó 0,05 puntos porcentuales a la inflación mensual en Medellín, seguida por dulces y confites (-0,02 puntos) y las bebidas azucaradas (-0,02 puntos).
Este panorama económico plantea desafíos significativos para los hogares colombianos, quienes deberán ajustar sus presupuestos para hacer frente al aumento del costo de vida. La incertidumbre sobre la evolución de la inflación en los próximos meses y el impacto del aumento del salario mínimo generan preocupación en el sector económico y social del país. El gobierno y el Banco de la República deberán implementar medidas efectivas para controlar la inflación y proteger el poder adquisitivo de los ciudadanos. La situación exige un monitoreo constante de los precios y una política económica prudente para evitar que la inflación se convierta en un problema estructural que afecte el crecimiento económico y el bienestar de la población.


